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ROJALES

El Segura como una lavadora: enésimo episodio de espumas contaminantes en el río a su paso por Rojales

El Juzgado de Aguas denuncia vertidos de aguas residuales en el río coincidiendo con una nueva crecida por la última dana

El Segura como una lavadora: nuevo episodio de contaminación de las aguas del Segura a su paso por Rojales

E.D.G

D. Pamies

D. Pamies

ROJALES

Las aguas del Segura presentaban en la noche de este miércoles una espesa capa de espuma blanca a su paso por el azud del puente de Carlos III. Es el cuarto episodio de contaminación por vertidos de aguas residuales que se produce en el río en el actual año hidrólogico -desde octubre de 2025-. Coinciden siempre con un aumento del volumen de agua en el cauce urbano en Rojales. El Juzgado de Aguas de Rojales ha alertado a la Confederación Hidrográfica del Segura.

Los regantes consideran que las espumas pueden producirse por varias causas pero la más habitual es la aportación de aguas residuales sin depurar o insuficientemente depuradas al cauce del río coincidiendo con episodios de lluvias. En el último de esta misma semana el río ha alcanzado puntas de 20 metros cúbicos por segundo de caudal. También, aunque de forma más puntual, algunas industrias aprovechan el aumento del caudal para ahorrarse en depuración de sus aguas residuales. En ambos casos determinar el origen de los vertidos no es sencillo.

Espumas en el Segura a su paso por Orihuela en una imagen de archivo

Espumas en el Segura a su paso por Orihuela en una imagen de archivo / tony sevilla

Inspección de la CHS

La Confederación Hidrográfica del Segura siempre actúa realizando una toma de muestras. Las conclusiones de sus trabajos de análisis no se suelen hacer públicos. Aunque de forma anticipada señalan que, en ocasiones, lo que pueden parecer aguas cargadas de contaminantes son caudales que generan espumas por el arrastre, la mayor velocidad de las aguas y la crecida del propio río.

Sin embargo, en esta ocasión el aspecto de las espumas es compacto y concentrado. La última vez que se produjo un episodio similar la Confederación indicó que, pese a contar con la certeza de que la mayor parte de estos vertidos no son, a su juicio, contaminantes ha comenzado a colaborar con el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS), dependiente del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CESIC) para intentar determinar su origen y composición, más allá de los análisis que se realizan en los laboratorios del propio organismo de cuenca, que también están preparados para llevar a cabo estudios en profundidad sobre la calidad de las aguas.

Aguas residuales y contaminación difusa

La principal causa del vertido de aguas residuales al río, con la presencia de contaminación difusa por el arrastre de restos de detergentes, combustibles y aceites, es la falta de capacidad de la red de recogida de agua residual de los municipios ribereños y la insuficiencia o directamente la ausencia de una red de colectores de aguas pluviales.

La red de saneamiento termina asumiendo un importante caudal de agua de lluvia y carece de capacidad para impulsarla hasta las depuradoras, donde por otra parte, tampoco se quiere recibir este tipo de caudales por su impacto en las instalaciones. Con lo que el agua termina desbordando por sus aliviaderos de emergencia y por gravedad al cauce del Segura. Lo mismo ocurre en la mayor parte de los municipios de la costa, pero se trata de una contaminación mucho menos evidente porque se dispersa en el mar.

Riego tradicional

La presencia de espumas no es solo una cuestión estética y de imagen indicativa de que la calidad de las aguas no es buena y que se puede ver a simple vista en el corazón del casco urbano rojalero.

Es un problema para cientos de regantes de la huerta tradicional que no pueden tomar el agua del río en esas condiciones y tienen que cerrar los tablachos. Afortunadamente este invierno ha sido inédito en agua de lluvia por su abundancia y crecidas en el propio río con lo que el agua ha sobrado y apenas se está regando en los bancales en las últimas semanas. Los suelos están muy cargados de agua: solo Rojales recibió más de 70 litros el martes pasado con el paso de la última dana.

¿Por qué no hay un sistema de control de calidad de las aguas en el tramo final del río?

Los regantes reiteran, además, la necesidad de que el cauce del Segura cuente en su tramo final con una estación de medición de la calidad de las aguas en tiempo real como las que cubren todo el trazado de la ribera desde las Vegas Alta y Media hasta Orihuela a través del sistema Saica (Sistema Automático de Información de Calidad de las Aguas)

La estación de Benejúzar no funciona al carecer de suministro eléctrico y el tramo entre Rojales y Guardamar, donde además confluyen todas las azarbes que desembocan en el propio río, carecen de un sistema de control que mide la salinidad, la presencia de oxígeno, PH, la turbidez y la presencia de otros elementos en el agua.

Por ejemplo, los datos de este jueves en la estación automática situada en el sifón de Orihuela registraban un nivel de salinidad (más de 2.500 microsiemes por centímetro) y oxígeno en el agua que superan claramente por encima de los umbrales recomendables, con lo que es más que probable que empeoraran aguas abajo: la CHS no dispone de medios para comprobarlo.

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