La evolución del trono de la Virgen del Consuelo de Orihuela en medio siglo: del carro de ruedas a hombros de las costaleras
La hermandad celebra la primera salida en procesión de la talla del siglo XVIII en 1976, a imagen y semejanza del Cristo de Zalamea con el característico chasquido, portada por mujeres desde hace dos décadas, lo que supuso un hito en la historia de la agrupación y de la Semana Santa oriolana

El tercio de costaleras en el Museo de Semana Santa el pasado 8 de marzo / Información
La historia de la Virgen del Consuelo es el relato de una vanguardia necesaria dentro de la Semana Santa de Orihuela. Su primera salida procesional hace ahora 50 años, en 1976, fue el fruto de un acuerdo alcanzado apenas unos meses antes, en octubre de 1975, cuando la asamblea general aprobó la creación de un tercio propio para que las mujeres -esposas, hijas, novias de los hermanos- cobraran el protagonismo que merecían en el desfile pasional, recuerda Javier Martínez Ferrándiz, presidente de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo de Zalamea y María Santísima del Consuelo.
Durante casi tres décadas, la imagen procesionó sobre un chasis de ruedas. Sin embargo, en 2004 la hermandad decidió dar un giro hacia la tradición más auténtica: portar a la Virgen a hombros, con el mismo estilo del Cristo de Zalamea, también con la figura del "mozo", apoyo del trono, con su característico chasquido al golpear el suelo.
Aquellos primeros ensayos no se realizaron en Orihuela, sino en la vecina Redován, donde la empresa Talleres Redinox dio forma a la estructura. El esfuerzo inicial fue titánico, subraya Martínez Ferrándiz, 20 mujeres, prácticamente sin relevos, cargaron con la imagen desde el Monasterio de San Juan hasta el Santuario de Monserrate el Domingo de Ramos, repitiendo la gesta el Viernes Santo.

Primeras costaleras en 2005 / Información
Con el tiempo, esa cuadrilla pionera creció hasta alcanzar las 36 costaleras actuales. Eva Morote, vicepresidenta de la hermandad, es una de las veteranas llevando a la Virgen a hombros desde hace 20 años. Salir desde la Iglesia de San Juan de la Penitencia y entrar en Monserrate, además del encuentro que se hace el Viernes Santo, "te hace vibrar por dentro", explica emocionada quien lo vive como "un momento muy íntimo y personal", de recogimiento, pues desfilan ocultando su rostro.
"El trono pesa, además de la dificultad de ir con la cara tapada y una capa larga, pero si no te sacrificas por los demás, la vida no tiene sentido", relata, al tiempo que ensalza que "a la Virgen se le encomienda todo: dolores, familia y vida".
Además, es un tercio que tiene asegurado el relevo generacional. A las recién llegadas Morote les transmite que se trata de un objetivo colectivo. "Nos juntamos cada una con sus mochilas, pero con un mismo fin, sabiendo que no podemos quitar un hombro porque perjudica a la de al lado", cuenta, y así "nos acomodamos las unas a las otras, con coordinación y poniendo cada una de nuestra parte para lograr que entre todas salga la Virgen a hombros".
Nuevo trono
Con la vista puesta en las celebraciones del medio siglo de vida del tercio, que se cumplió el año pasado, la asamblea general aprobó en 2024 la creación de un nuevo trono para aligerar el peso para que pudieran participar más costaleras en la procesión y conservar el espíritu de austeridad que caracteriza a la hermandad. Esta obra, encargada a la firma murciana Victoria Delis, es un símbolo de identidad: incorpora relieves del "Abrazo Franciscano" y de Santa Clara, sellando el vínculo que une a la hermandad con las Clarisas del Monasterio de San Juan de la Penitencia.
La ejecución del proyecto, un trono de madera con menos de 250 kilos, ha sido un proceso internacional, con trabajos realizados entre Murcia y Alejandría (Egipto), de donde procede el artesano que lo ha realizado, Mido Bayoumy, logrando una estructura más ligera y con una distribución más equitativa.

Reciente ensayo del tercio de la Virgen del Consuelo / Información
La escultura, en talla de vestir completa, es del siglo XVIII, atribuida al imaginero Roque López, discípulo de Salzillo, y se venera en clausura, saliendo cada año para ser procesionada en Domingo de Ramos con nazarenos con vestas blancas y negras y protagonizar en Viernes Santo el encuentro con el Cristo de Zalamea, del siglo XVII, al que también se le da culto en el convento de las hermanas Clarisas.
La hermandad, que se fundó en 1969, ofreció a la ciudad una forma de procesionar diferente hasta ese momento, ya que los portadores golpean el suelo con los mozos o apoyos produciendo un singular sonido metálico que marca el ritmo. Así, portan un Cristo que destaca por sus grandes dimensiones -es el crucificado de mayor tamaño en Orihuela-.

Ensayo del tercio del Cristo de Zalamea / Información
El próximo domingo se podrá ver el resultado de la restauración de la cruz, que lucirá en todo su esplendor después de que hayan sido reparadas las dos grietas que presentaba y se haya restaurado su cenefa. "Ha sido reforzada para que no sufra el traqueteo", Martínez Ferrándiz.
La Iglesia de San Juan se vistió de gala hace unos días para un concierto homenaje dedicado a las hermanas fundadoras y a los hermanos que han dedicado 50 años a la agrupación. El momento culminante fue el estreno de la marcha procesional Costaleras de María del Consuelo, una pieza del compositor oriolano Antonio Bailén que a partir de ahora pondrá banda sonora al paso firme de sus portadoras de la Virgen tras medio siglo de devoción.
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