Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

SAN FULGENCIO

Un dique de casi un kilómetro que protegerá San Fulgencio: arranca una obra única frente a inundaciones en la Vega Baja

La mota, con una inversión de la Generalitat de tres millones de euros, contará con tres balsas de laminación en el interior y podrá contener más de medio millón de metros cúbicos de agua del desbordamiento del sistema de riego y el Segura

Construcción del dique y de las balsas de laminación contra inundaciones en San Fulgencio

Construcción del dique y de las balsas de laminación contra inundaciones en San Fulgencio / Áxel Álvarez

D. Pamies

D. Pamies

SAN FULGENCIO

Hace unas semanas que la maquinaria pesada comenzó a trabajar en una zona de huerta tradicional situada al este del casco urbano de San Fulgencio. Por una vez no son viviendas turísticas, ni naves para nuevos supermercados o superficies comerciales. Una inversión de casi tres millones de euros con la que se construirá el primer dique levantado exclusivamente para proteger el núcleo urbano de un municipio de la Vega Baja de las inundaciones del río Segura. Será con una mota de casi un kilómetro y cuatro metros de altura sobre el nivel del mar -dos de media sobre el nivel natural del terreno-, y una capacidad de retención del agua del exterior, en el escenario de la peor inundación posible, de medio millón de metros cúbicos (579.840 m³) para un calado máximo de 1,60 metros junto al dique.

Mota que contará, además, de un sistema con dos arquetas y tres balsas de laminación interiores para regular y equilibrar el paso del agua y un tanque de tormentas para asumir el agua del sistema de alcantarillado con lluvias torrenciales o en caso de rotura de la depuradora.

Los vecinos y el Ayuntamiento de San Fulgencio improvisaron una mota de tierra en las inundaciones de septiembre de 2019 que evitó que se anegara el casco urbano. En la imagen aérea se aprecia la mota junto al víal y los bancales anegados

Los vecinos y el Ayuntamiento de San Fulgencio improvisaron una mota de tierra en las inundaciones de septiembre de 2019 que evitó que se anegara el casco urbano. En la imagen aérea se aprecia la mota junto al víal y los bancales anegados / Áxel Álvarez

Han tenido que transcurrir siglos de inundaciones de la llanura aluvial en el Bajo Segura, especialmente agudas en esta zona del tramo final del río Segura, repleto de azarbes de riego que desembocan en el cauce viejo, con una pendiente y gravedad casi inapreciable, para que se plantee una solución técnica como la que se está ejecutando.

Dana

Fue tras la catastrófica inundación de Santa María de septiembre de 2019, "la dana de la Vega Baja", que esta solución se puso sobre la mesa en el Plan Vega Renhace. Seis años después se aprobó, adjudicó y ya se encuentra en obras, en este caso por el empeño, también, de un alcalde, José María Ballester, que fue síndico de la comunidad de regantes local, y que insistió ante el actual Consell en rescatar un proyecto ideado y proyectado durante el anterior gobierno del Botànic en la Generalitat.

Ubicación del dique de protección y las balsas. A la izquierda el casco urbano de San Fulgencio

Ubicación del dique de protección y las balsas. A la izquierda el casco urbano de San Fulgencio / PROYECTO DIQUE

En la dana de septiembre de 2019, el Ayuntamiento sanfulgentino reaccionó rápido y dispuso de una mota improvisada para que el agua no pasara al casco urbano tal y como documentan las imágenes de aquel momento. Los caudales procedentes de las roturas del río en Almoradí y el desbordamiento del sistema de riego anegó cientos de hectáreas de suelos agrícolas y toda la desembocadura del Segura, incluida la N-332. En algunos puntos el agua permaneció en los terrenos durante más de tres semanas y con dos metros de agua de altura.

Una de las carreteras de acceso a San Fulgencio anegadas por el agua durante la dana de 2019

Una de las carreteras de acceso a San Fulgencio anegadas por el agua durante la dana de 2019 / Áxel Álvarez

Ocho meses

El proyecto que se ejecuta ahora de la mano de la Generalitat que cuenta con un plazo de construcción de 8 meses, no es extraordinario en inversión, pero sí peculiar en su diseño, concepto y envergadura, y puede ser ejecutado por la Administración autonómica porque no afecta al dominio público del Segura.

Plantea un sistema con cuatro piezas: un dique de casi un kilómetro de longitud que une la CV-859 y la CV-860, lo que supone un "colchón" de margen entre el dique y el casco urbano de 700.000 metros cuadrados. Contará con tres balsas de laminación y varias conducciones y arquetas de control. El objetivo es cerrar el flanco abierto a la huerta del casco urbano, expuesto al desborde del cauce viejo del Segura y del sistema de riego; a la vez, almacenar el agua de lluvia dentro del recinto y evacuarla después; además de mantener el saneamiento cuando falle la impulsión o el exterior esté inundado, con una balsa complementaria para el agua procedente de la red de saneamiento.

Inundación de la llanura aluvial del Bajo Segura en una imagen aérea de septiembre de 2019

Inundación de la llanura aluvial del Bajo Segura en una imagen aérea de septiembre de 2019 / Áxel Álvarez

Las balsas

Las balsas se sitúan junto al dique y forman el volumen de almacenamiento interior del sistema. El proyecto rebaja la capacidad que se había previsto al principio porque el nivel freático real aparece más alto de lo esperado. Por eso la profundidad útil de las balsas se reduce a 0,80 metros y el fondo se eleva a la cota +1,20 metros. La suma de las superficies superiores es 43.978,04 m² con una capacidad de almacenamiento de 33.850,40 m³.

El proyecto cuenta con un sistema de arquetas y bombeos diseñado para cortar entradas, derivar caudales y vaciar el recinto después de la lluvia. El funcionamiento del vaciado cambia según la situación exterior. Si fuera del dique no hay inundación, el agua sale por gravedad desde las arquetas de descarga hacia la red de riego tradicional de azarbes que atraviesa la zona. Si fuera del dique hay inundación, el sistema pasa a bombeo forzado hacia arquetas situadas sobre los azarbes.

Planto con el trazado del dique entre las dos carreteras al este del casco urbano. En marrón la mota. En azul las balsas de laminación interiores

Planto con el trazado del dique entre las dos carreteras al este del casco urbano. En marrón la mota. En azul las balsas de laminación interiores / INFORMACIÓN

Bombeos

El proyecto de ejecución no incluye bombas fijas con instalación eléctrica propia para vaciar las balsas, una característica de la propuesta innovadora pero muy cara en el mantenimiento. Se realiza la obra civil y, pero el vaciado se hará con bombas sumergibles móviles y grupo electrógeno portátil cuando sea necesario.

Aun así, el cálculo hidráulico determina con precisión qué trabajo debe hacer cada arqueta. La arqueta 1 debería vaciar una balsa en un tiempo máximo de 15 horas. Para eso necesita una potencia mínima de 15,2 kW. La arqueta 2 vacía dos balsas a la vez con 430 litros por segundo y una potencia mínima de 30,4 kW.

Parque periurbano

La obra contempla que el espacio en torno al dique y las balsas se urbanice casi como un parque periurbano, con uso social, zonas estanciales con mesas y bancos, aparatos biosaludables (calistenia), zona de juegos infantiles y plantaciones de arbolado, arbustivas y tapizantes en torno a las tres balsas y al dique. También se reserva una plantación de arbolado para proteger visualmente el entorno del depósito anti-DSU.

Imagen de las obras en San Fulgencio

Imagen de las obras en San Fulgencio / Áxel Álvarez

Vertidos de la depuradora

El depósito anti-DSU -el tanque de tormentas- añade una segunda línea de trabajo al proyecto. Tiene una capacidad útil de 1.050 m³. En tiempo seco tiene como objetivo retener aguas residuales si se avería la depuradora de San Fulgencio que trata las aguas residuales del casco urbano, mientras en tiempo de lluvia almacena caudales cuando no se puedan enviar -por falta de capacidad- a la depuradora de San Fulgencio-Daya. Para su vaciado también se emplearán bombas sumergibles.

A los tres millones de euros de inversión en la obra hay que sumar más de 700.000 en expropiaciones que asume el Ayuntamiento

Expropiaciones y rechazo

La actuación ha exigido la expropiación de 28 parcelas, todas agrícolas a excepción de una en la que hay un almacén, sobre una superficie de 68.000 metros cuadrados. El coste de la expropiación lo asume el Ayuntamiento, al margen de las obras y supone un desembolso de 700.00uros -aunque es posible que esa cifra se modifique al alza-. Un esfuerzo económico relevante para un municipio de diez mil vecinos. Un aspecto del proyecto especialmente polémico, sobre todo para los propietarios a los que se debe reponer los servicios afectados. También ha provocado rechazo entre los propietarios de la zona comercial situada junto a la N-332 -supermercados, hostelería y naves con todo tipo de negocios que dan servicio a los vecinos de las urbanizaciones-, ya que consideran que la inundación, que ya les afectó de lleno en 2019, será todavía mayor con la construcción del dique de contención previsto.

Desembocadura del cauce nuevo y viejo del Segura. La diferencia de cota entre el cauce nuevo y el viejo provocó un "tapón" que anegó miles de hectáreas, además de la N-332, en la dana de septiembre de 2026. La CHS tuvo que improvisar una compuerta entre ambos cauces que luego consolidó con una obra de emergencia.

Desembocadura del cauce nuevo y viejo del Segura. La diferencia de cota entre el cauce nuevo, más alto, y el viejo provocó un "tapón" que anegó miles de hectáreas, además de la N-332, en la dana de septiembre de 2026. La CHS tuvo que improvisar una compuerta entre ambos cauces que luego consolidó con una obra de emergencia. / Áxel Álvarez

Soluciones que no llegan

Cualquier actuación frente al riesgo de inundación ha pasado hasta ahora por el recrecimiento del propio cauce del río, y en los últimos años, pequeñas actuaciones puntuales en municipios con tanques de tormentas y balsas de laminación para rebajar puntos de inundación localizados. Las obras de la Confederación Hidrográfica del Segura en la Vega Baja para atajar el riesgo de inundación pensadas a raíz de la dana de 2019, entre las que figura un corredor verde para distribuir el agua de inundación aprovechando el trazado de azarbes,reforzar la capacidad del río Segura recuperando los meandros como zonas inundables o la actuación en la rambla de Abanilla están totalmente bloqueadas. No se ha hecho nada más allá de los anteproyectos.

También en el ámbito del Plan Vega Renhace, y tramitado por la Generalitat se está actuando con otra solución innovadora a la hora de renovar el azarbe del Señor, hasta ahora entubado en la mayor parte de su recorrido, para eliminar la losa y construir dos motas paralelas al actual cauce que permitan que en momentos de inundación pueda encauzar un volumen de agua mucho mayor en su tramo final con el cauce viejo del Segura.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents