TORREVIEJA
Ya no hay excusa para fondear en la bahía de Torrevieja: la Generalitat instala estos grandes carteles con la prohibición
La Guardia Civil tuvo que intervenir el pasado verano para despejar de embarcaciones la dársena en la que confluyen 2.500 puntos de amarre, la actividad industrial de las salinas y la flota pesquera

D. Pamies

Los propietarios de embarcaciones recreativas, yates, veleros y pescadores deportivos no van a tener excusa para saltarse la prohibición de fondear en la bahía de Torrevieja, incumplida de forma sistemática especialmente en períodos de alta afluencia turística. Puertos de la Generalitat acaba de instalar tres grandes carteles en la misma bocana del puerto -a estribor y a babor- para recordar que el fondeo de embarcaciones está prohibido. La señalización está orientada, sobre todo, a las embarcaciones que acceden al puerto desde la bocana. La ubicación de la cartelería colocada junto al faro ha coincidido con la reapertura del dique de Levante. Frente a estos carteles el mensaje de prohibición en castellano e inglés, se sitúa otro con la misma advertencia, en el Muelle de Poniente.

La Generalitat se desentiende de la seguridad en la playa del Acequión de Torrevieja/ En la imagen barcos fondeados comparten espejo de agua con los bañistas sin delimitación con boyas en la playa / TONY SEVILLA
Tres puertos deportivos
La dársena portuaria que, pese a ver ocupado su espejo de agua por tres marinas deportivas, sigue siendo una de las de mayor superficie de la Comunidad Valenciana, ha visto generalizarse en los últimos años la práctica del fondeo de yates y barcos de recreo que anclan dentro de la bahía, un espacio a resguardo de la incidencia de los vientos que ofrece tranquilidad para baños en plena temporada alta, o para disfrutar estancias de una o varias jornadas en embarcaciones particulares o de alquiler.
El espacio portuario marítimo es compartido por los tres puertos deportivos -que cuentan con más de 2.500 puntos de amarre-, una zona de atraque la flota pesquera de cerco, un muelle industrial para el embarque de sal en el dique de Poniente al que llegan barcos de más de 120 metros de eslora y diez mil toneladas de carga y otros dos pequeños muelles de clubes deportivos con embarcaciones deportivas de pesca y recreo. A ello se añaden varios negocios de alquiler de motos acuáticas y embarcaciones de recreo instalados en las marinas que tienen su mayor volumen de actividad en los períodos vacacionales de primavera y verano. Todo ello genera un importante tráfico marítimo durante el día de acceso y salida desde la bocana con trayectorias cruzadas, sobre todo de estos vehículos ligeros que se mueven con un mínimo control. A las motos, lanchas y pequeñas embarcaciones se añaden las tablas de padle surf y los kayaks cuyo uso se ha popularizado en los últimos años.

TONY SEVILLA
Actividad económica y tradición
El fondeo gratuito en la bahía genera también actividad económica de las empresas náuticas que ofrecen alquileres de barcos de pequeñas dimensiones, pero con capacidad de hasta seis personas sin necesidad de licencia de patrón o "titulín" -la mayor parte de usuarios de estos servicios prefieren no abandonar el cobijo del puerto- y otras ofertas recreativas, como baños en la dársena, que también están prohibidos e incluso almuerzos y cenas en pequeñas embarcaciones.
Cara exterior
Los barcos se concentran en torno a la cara exterior del dique de abrigo de Marina Salinas, donde no interrumpen el paso de las embarcaciones que salen o entran a los puertos deportivos o de los barcos de la flota artesanal de cerco. En algunas jornadas del verano se llegan a sumar hasta 40 embarcaciones en el mismo punto. No sin conflictos por la cercanía de unas con otras, y la alternancia de los baños con la pesca deportiva o el arranque de motores fueraborda mientras hay personas en el agua muy cerca.
Este tipo de fondeo limitado normalmente a una sola jornada, ha sido tradicional en el puerto de Torrevieja y practicado por muchos vecinos de la ciudad que tienen punto de amarre en las propias marinas deportivas, no compromete la seguridad del tráfico marítimo porque se alejaba de las zonas de paso. Pero se ha generalizado en los últimos años. Se intensificó durante la pandemia como una forma sencilla de evitar las restricciones de movilidad, incluso con la popularización de fiestas a bordo de embarcaciones de recreo, y se mantienen, también, a través de esos negocios de alquiler de barcos.
La mayor presencia de barcos anclados en la bahía es notoria en períodos vacacionales y la presión sobre el espacio portuario se intensifica especialmente en temporada alta. Con la masificación hay menos espacio para fondear y las embarcaciones se ubican en zonas más comprometidas para el paso del tráfico marítimo.

Perspectiva de los nuevos carteles desde el faro del dique de Levante / D. Pamies
Otra de las zonas donde prolifera el fondeo de ocio es frente a la playa del Acequión. Los barcos se quedan muy cerca de la propia playa, empleada por cientos de bañistas todos los días del verano, pese a que el baño está prohibido en la dársena. Este es un fondeo que puede ser de larga duración que se concentra junto a las instalaciones de Marina Internacional, donde se observa incluso la presencia de alguna embarcación de envergadura semiabandonada.
El Ayuntamiento paga un canon público a la Generalitat por el mantenimiento de este espacio litoral que el Consell no considera playa, pero que cuenta con lavapies y limpieza diaria por parte del Ayuntamiento -carece de socorrismo-.
Advertencias
El servicio marítimo de la Guardia Civil de Alicante intensificó el pasado verano las intervenciones de alerta y vigilancia sobre estas embarcaciones de recreo fondeadas en la bahía de Torrevieja. Fue la patrullera rápida M-61 «Río Oja», con más de veinte metros de eslora y adscrita el servicio marítimo de la Guardia Civil de Alicante, la que llevó a cabo esta labor de advertencia. La imposición de sanciones se produce exclusivamente en casos aislados dependiendo del tipo de infracción.
Espacio
En pocos metros pueden confluir veleros, embarcaciones recreativas y el paso de motos náuticas con el baño de los propios usuarios de los barcos recreativos o el encendido de los motores fueraborda de las más pequeñas. La intensificación de la inspección fue acogida por lo general con sentido común por los usuarios de la bahía, aunque algunos no entendieron que se les prohíba algo que llevan haciendo toda la vida. Lo que ha cambiado, sin embargo, es la cantidad de embarcaciones y los usos de un espacio marítimo que ha reducido en las últimas tres décadas su superficie libre de ocupación.
Obstáculos
Las embarcaciones de recreo fondeadas obstaculizan el paso del resto hacia los puertos deportivos de Marina Salinas, Real Club Náutico y Marina Internacional. También el de la flota pesquera de cerco que tiene su base en Torrevieja y que sale a faenar sobre las once de la noche para regresar en torno a los ocho de la mañana. A la vez que dificultan el paso a las zonas acotadas para la práctica de deportes náuticos que están autorizadas expresamente por la Generalitat Valenciana a petición de las marinas deportivas para especialidades como el remo.
La Administración lleva más de una década sin cubrir la plaza de capitán marítimo que podría ayudar a supervisar el actual tráfico marítimo, funciones que están delegadas en Alicante o Santa Pola.
Suscríbete para seguir leyendo
- Alcoy se consolida como la sexta ciudad de Alicante: supera los 62.000 habitantes por primera vez en 30 años
- Portugal se adelanta a España y estrena la devolución de envases en la tienda
- La Guardia Civil detiene a un hombre en Dolores por tres estafas con la técnica de smishing
- Más viajeros que Mallorca o Tenerife Sur: el nuevo récord del aeropuerto consolida a Alicante como destino turístico invernal
- Más de 5.000 docentes se forman para reforzar las Matemáticas y la lectura en las aulas con una nueva metodología
- Pendientes de Santa Faz: este es el tiempo que marca la Aemet en Alicante
- Una marea de flores para el patrón de San Vicente en su día grande
- El Pantano de Elche, entre la nostalgia de la mona y la falta de mantenimiento