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Polémica en Orihuela a cuenta del traslado del mercado de los martes y viernes a la plaza de la Trinidad

Cambiemos critica que el cambio se haga sin contar con el acuerdo de los mercaderes y alerta de la desaparición progresiva y definitiva de la actividad

Productos frescos en un día de mercado en Orihuela, en una imagen de archivo

Productos frescos en un día de mercado en Orihuela, en una imagen de archivo / Tony Sevilla

Loreto Mármol

Loreto Mármol

El Ayuntamiento ha informado de que a partir de este viernes el mercado se traslada temporalmente a las inmediaciones de la plaza de la Trinidad por las obras de rehabilitación del entorno de la plaza de la Soledad y Teniente Linares, y las reacciones no se han hecho esperar.

Cambiemos ha criticado la decisión de la Concejalía de Mercados de cambiar el tradicional mercado ambulante de los martes y viernes sin contar con el acuerdo de los mercaderes, alertando además de que la popular actividad corre el riesgo de desaparecer.

Según la formación, esta decisión se ha tomado "de manera unilateral y sin consenso", comunicándose a los propios vendedores con apenas unos días de margen. Una forma de proceder que consideran "un claro ejemplo de desconsideración y maltrato hacia quienes sostienen este mercado con su trabajo diario".

Hay que recordar que este mercado ya ha sufrido varios traslados en los últimos años. El último fue desde el Paseo, con la promesa de regresar una vez finalizadas las obras de rehabilitación, que incluirían espacios habilitados para su instalación. Sin embargo, "esta promesa, como tantas otras, no se ha cumplido", han incidido desde Cambiemos.

Desde entonces, el mercado se ha ubicado en el inicio de la calle Mayor, junto a la plaza Ramón Sijé, contribuyendo a dinamizar una de las zonas más emblemáticas del casco histórico.

"Sin rumbo"

El edil Quique Montero ha subrayado que trasladarlo nuevamente responde más a la improvisación que a una planificación real: "Estamos ante otro ejemplo de gestión sin rumbo, en la que no se tiene en cuenta ni a los mercaderes ni al impacto que estas decisiones tienen sobre el comercio local y la vida del casco histórico. Cambiar de ubicación a unos mercaderes que ya han fidelizado a su clientela supone obligarles, en la práctica, a empezar de cero en la plaza de la Trinidad". 

Por ello, ha exigido que, antes de hacer cualquier cambio, se abra un proceso de diálogo real con los mercaderes para alcanzar una solución consensuada. Asimismo, ha advertido del riesgo de que decisiones como esta acaben provocando la desaparición progresiva y definitiva del mercado.

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