Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Las sorpresas que ha dejado la rehabilitación de la antigua Caja de Ahorros de Monserrate de Orihuela

La intervención "resucita" desde un antiguo salón de baile oculto hasta una cubierta del techo con madera procedente de cajas de tabaco de 1895 y una casa almohade del siglo XII

Uno de los espacios que permanecía ocultos y que se ha recuperado en la intervención

Uno de los espacios que permanecía ocultos y que se ha recuperado en la intervención / David Frutos

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Loreto Mármol

Loreto Mármol

El emblemático edificio de la antigua Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate de Orihuela va llenándose de vida poco a poco. El vetusto inmueble, de más de 3.000 metros cuadrados, ha acogido desde 1887 a varias instituciones en su privilegiada ubicación en la plaza Ramón Sijé, tradicionalmente de La Pía, con dos fachadas diferenciadas con un pasaje muy estrecho entre ambas con la función original de proporcionar ventilación cruzada.

Tras varios retrasos -de una rehabilitación adjudicada a Doalco- y sobrecostes -de más de 600.000 euros- hasta alcanzar casi 3,8 millones, en noviembre se hizo una recepción parcial y reabrió sus puertas con las concejalías de Urbanismo y Patrimonio -ahorrando 15.000 euros en alquileres de oficinas municipales-.

La conclusión completa está a falta de los trámites normales de fin de obra -como las acometidas-, mientras el Ayuntamiento va ocupando los espacios a medida que dispone del mobiliario.

El edificio, al fondo, en la plaza Ramón Sijé

El edificio, al fondo, en la plaza Ramón Sijé / David Frutos

De la complejidad del proyecto, además de que prácticamente cada vez que se picaba aparecía un desperfecto nuevo, da cuenta el estudio de arquitectura Galiano Garrigós, que se ha encargado de la rehabilitación con los arquitectos Antonio Galiano y Manuel González a la cabeza de un proyecto que la Administración local comenzó a barruntar en 2019 para convertirlo en un edificio de uso mixto, con actividades culturales y oficinas, con el objetivo de que tenga vida durante todo el día, atrayendo actividad a una parte de la ciudad que está sufriendo un proceso de abandono.

La intervención ha supuesto un reto no solo técnico sino arquitectónico dadas las profundas transformaciones que el edificio había sufrido a lo largo de su historia. "Ante tantas versiones del edificio, elegir qué momento de su historia se va a presentar puede convertirse en un debate que puede llevar a su rechazo por parte de las personas acostumbradas a ver una imagen que forma parte de su memoria histórica", relatan los arquitectos, que añaden que se ha procurado lograr "un equilibrio necesario entre la preservación del patrimonio, la adaptación a las necesidades funcionales actuales, la integración urbanística y una composición armónica".

No en vano, el edificio resume la evolución de la ciudad desde que en el siglo XI la población baja de las laderas del Monte de San Miguel y se instala en la ribera del río Segura. Sobre la base de la trama urbana del periodo almohade, que ha perdurado, la fisonomía actual se ha ido conformando mediante la adición de inmuebles, realizándose modificaciones importantes en su arquitectura y quedando en algunos casos sus restos fosilizados en muros y espacios ocultos.

Un salón oculto

Con una historia tan rica, el edificio ha dado algunas sorpresas durante su rehabilitación. Ya en la fase de redacción del proyecto, se detectó un espacio faltante durante la toma de datos, hallándose en la planta primera del cuerpo oeste un antiguo salón de bailes, oculto durante la habilitación del inmueble como caja de ahorros. "Lo llamamos salón de bailes, pero no sabemos qué fue exactamente", detalla Galiano, que añade que "parece que estuvo vinculado a una fundación social y que se usaba para eventos".

Cubierta en el salón de bailes en ejecución, cuando se descubrieron los tablones reutilizados de cajas de tabaco

Cubierta en el salón de bailes en ejecución, cuando se descubrieron los tablones reutilizados de cajas de tabaco / Antonio Galiano

Toda una sorpresa, incluso, para el Consistorio, que desconocía su existencia y que no fue consciente de su tamaño hasta una vez iniciada la obra. La importancia de este espacio, por su tamaño y potencial, llevó a plantearlo para un uso cultural junto con el patio de operaciones, la escalera principal y el salón de actos rematado por un artesonado de escayola pintada de grandes dimensiones.

Durante la restauración, explica Galiano, se constató que su cubierta fue renovada reutilizando tablones de madera de cajas de tabaco de Virginia fechadas en 1895.

Detalle del tablero de la cubierta del salón de bailes con la madera de las cajas de tabaco

Detalle del tablero de la cubierta del salón de bailes con la madera de las cajas de tabaco / Antonio Galiano

Fue en el siglo XIX cuando se convierte en sede de una fundación social, imagen que queda fosilizada en el salón de bailes y que durante su adaptación, entre 1931 y 1933, como sede de la caja de ahorros queda oculto. Este periodo le da la imagen decimonónica que tiene en la actualidad, lejos de tendencias modernistas.

Patio de operaciones de la Caja de Monserrate, que lo han venido usando los Armaos como sede

Patio de operaciones de la Caja de Monserrate, que lo han venido usando los Armaos como sede / David Frutos

Tinajas

Antes de esa etapa, partiendo de una manzana de viviendas, parte del edificio pasa a ser una casa nobiliaria que se completa con almacenes vinculados con el Palacio del Conde de Pinohermoso y de la catedral. De ese periodo se conservan unas antiguas tinajas de barro enterradas que se destinaron a almacenar grano, que ya afloraron en una reforma en 2011, cuando se le dio a este espacio un uso turístico como Oficina de Información.

Sala de las tinajas de un antiguo almacén de grano vinculado a la catedral o al palacio

Sala de las tinajas de un antiguo almacén de grano vinculado a la catedral o al palacio / David Frutos

En la década de 1960, se añadió un grupo de viviendas al almacén y se construyó un conservatorio de música -del que se han recuperado las aulas-, que ocupó los espacios abandonados por la entidad bancaria añadiéndose además usos municipales cuando el conservatorio se trasladó a otro edificio en 2002.

Zona de trabajo en la segunda planta, que se corresponde con el antiguo Conservatorio de Música

Zona de trabajo en la segunda planta, que se corresponde con el antiguo Conservatorio de Música / David Frutos

Arcos

Otra sorpresa ha sido la aparición de arcos fosilizados en los muros de carga. Destaca un arco carpanel de gran tamaño que se corresponde con una antigua zona de almacenaje. En el caso del edificio oeste, los arcos, posiblemente del siglo XVII, se encuentran tanto en planta baja como en planta primera. "Desgraciadamente, en este caso, solo uno de ellos pudo ponerse en valor dado que las sucesivas actuaciones destruyeron sus elementos y no fue posible recuperar su función portante", prosigue Galiano.

Vivienda almohade

Vivienda almohade / David Frutos

Vivienda almohade

Pero, sin duda, el hallazgo más importante fue el de una vivienda almohade completa, que se descubrió durante la pertinente excavación arqueológica. Las características de la trama urbana conservada desde el siglo XII, su situación en una zona con pendiente y la fosilización del parcelario han permitido encontrar muros de gran altura que se han conservado dado que la planta de la vivienda se corresponde con la vivienda construida posteriormente y que pasa a usarse como almacén arqueológico municipal. "Se puede afirmar que esa vivienda que forma parte del conjunto se construyó por primera vez en el siglo XII", resalta el arquitecto.

La intención del Ayuntamiento es implementar un itinerario cultural que recorra la vivienda almohade -que se puede ver por fuera y por dentro del edificio-, la sala de las tinajas, el patio de operaciones, la escalera, el salón de bailes y el salón de actos de la antigua caja.

Usos

Además de las oficinas municipales, el espacio albergará una sala musealizada para los "Armaos", así como un auditorio con 70 plazas y una sala noble de 300 metros cuadrados para recepciones y ocasiones especiales. 

También es el espacio previsto para aulas de la Universidad de Alicante (UA). La institución universitaria y el Ayuntamiento han definido nuevas líneas de colaboración para revitalizar una relación que se remonta al año 1982, cuando arrancó a tres bandas, junto con el Obispado, contemplando la creación de la sede en el Colegio Diocesano Santo Domingo, la cesión a la UA de los derechos históricos de la Universidad histórica de Orihuela y la puesta en marcha de la Cátedra Arzobispo Loazes.

El nuevo convenio de colaboración preveía nuevas formaciones, como un Máster de Restauración y Conservación de Patrimonio, precisamente en una ciudad con un extenso patrimonio, gran parte pendiente de restaurar, para las que se habilitarán aulas en este edificio recién rehabilitado.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents