GUARDAMAR DEL SEGURA
Migrantes malienses del centro Maristas de Guardamar se rebelan por la lentitud de los trámites de regularización
Un grupo del colectivo, alojado en el hotel del antiguo seminario, impide la entrada de los trabajadores de la ONG Cepeim y la Guardia Civil media para evitar el bloqueo

Áxel Álvarez

Un nutrido grupo de personas migrantes alojadas en el hotel Costa Blanca Explores del antiguo seminario de Los Maristas de Guardamar del Segura protagonizó este lunes una concentración espontánea a las puertas del recinto a primera hora de la mañana. La protesta, llevada a cabo por personas procedentes de Mali, se puso en marcha en torno a las 8.30 horas y bloqueó el paso de los trabajadores de la ONG Fundación Cepaim, que se encarga de su seguimiento y tramitación administrativa en España. Efectivos de la Guardia Civil de Guardamar, la Unidad de Seguridad Ciudadana del mismo cuerpo policial y de la Policía Local de Guardamar se desplazaron al lugar de la protesta.
Su intención era también marchar a pie hasta Guardamar a lo largo de la N-332, al igual que han hecho en otras ocasiones otros grupos de inmigrantes, para visualizar el problema y reclamar a la administración que acelere la tramitación de un proceso de regularización, que a su juicio, se está llevando a cabo con mucha lentitud, según explicó a INFORMACIÓN el alcalde de Guardamar del Segura, José Luis Sáez.
Al objeto de evitar la marcha por esta carretera N-332, vial que registra el paso de más de 25.000 vehículos diarios en este tramo, los agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Alicante (USECIC) de la Guardia Civil mantuvieron negociaciones con algunos de los representantes de los migrantes, que finalmente cesaron en su intento de marchar en grupo a pie hasta el casco urbano de Guardamar y permitió la entrada de los trabajadores de la ONG.
Concentración de malienses en el acceso al antiguo seminario de Maristas de Guardamar donde impedían el paso de trabajadores para reclamar la aceleración de su regularización / Áxel Álvarez
Maristas
En el hotel que funciona en el antiguo seminario de los Maristas, situado en el acceso sur a la pedanía ilicitana de La Marina, se encuentran alojados unos 300 migrantes. El número y la nacionalidad de las personas migrantes ha ido variando desde que comenzó el programa de acogida de grupos procedentes de Canarias a mediados de 2023. Todos llegaron al archipiélago en patera.
En estos momentos, la mayoría de los alojados en el hotel Costa Blanca Explorer, ubicado en el antiguo seminario, son de origen maliense, país inmerso en una larga guerra civil, aunque también hay senegalases.
Los concentrados amagaron con recorrer a pie la distancia entre La Marina y Guardamar por la N-332 en señal de protesta
Desde Canarias fueron trasladados a la península para rebajar la presión de los centros de acogida del archipiélago, saturados por la llegada constante de nuevos migrantes desde las costas africanas en un flujo que se mantiene. Este programa, muy cuestionado por el PP y Vox, se inició en 2023 y se ha mantenido hasta la fecha.
El actual contingente llegó a Guardamar el pasado mes de diciembre. La mayor parte cuenta con la condición de refugiado y de protección internacional. Lo que no supone garantía de permiso de trabajo, que se valora de forma individual.
Desde que comenzaron a llegar estos grupos de migrantes en 2023 una parte ha podido regularizar su residencia y ha encontrado trabajo en el sector primario, trabajando como mano de obra en el campo para empresas agrícolas de la zona y en las flotas pesqueras del litoral de la provincia de Alicante.
"Solo quieren trabajar y enviar ayuda a su familia"
"No quieren estar alojados y mantenidos de forma permanente sin poder hacer nada. Lo que quieren es trabajo y tener un medio de vida, para poder vivir ellos y sobre todo, enviar dinero a sus familias en sus lugares de origen, en Malí, donde están en guerra", señala el gerente del hotel Costa Blanca Explorer, Gonzalo Monfort.
"Lo que quieren es trabajar", remarca y "los trámites no son ágiles". Ahora, con el proceso de regularización, entienden que cumplen los requisitos que el Gobierno ha impuesto. Sin embargo, muchos están en el filo del periodo de estancia previo que exige el proceso. Todas las situaciones son diferentes desde el punto de vista administrativo, porque al hecho de que carezcan de la permanencia previa se suma, por otra parte, su condición de refugiados.
El gerente del hotel también señaló que una vez que estos migrantes logran trabajo y residencia su estancia en el país no es fácil. "Son inmigrantes, además africanos, pueden conseguir un trabajo. Pero si para nosotros es difícil acceder a la vivienda para ellos es mucho peor. Cuando consiguen trabajar viven en la calle o en espacios abandonados aunque tengan trabajo", indicó.
Según su origen
El programa de alojamiento en hoteles de Guardamar, el único municipio de la Vega Baja donde hay migrantes acogidos, ha provocado las críticas del PP y Vox locales, que consideran que provocan problemas de convivencia. Aunque siempre en función del origen racial de los colectivos acogidos, ya que ambos partidos consideran que son una mayor amenaza en el caso de marroquíes y países del África subsahariana y más discreta o inexistente en el caso de los refugiados sudamericanos y ucranianos.
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