TORREVIEJA
La rehabilitación del Centro de Interpretación de la Industria Salinera de Torrevieja costará un 33 % más de lo previsto
La reforma del apeadero, cerrado desde 2014, fue adjudicada por 498.000 euros y el Ayuntamiento aportará otros 166.000 para terminarla

D. Pamies

La rehabilitación exterior del Centro de Interpretación de la Industria Salinera de Torrevieja está prácticamente terminada. Sin embargo, queda todavía obra por llevar a cabo, sobre todo para completar el proyecto museográfico. Además, durante el desarrollo de este plan de rehabilitación, iniciado a finales de 2025, se han tenido que abordar obras de renovación que no figuraban en el proyecto inicial por el deterioro del edificio, un antiguo apeadero de la línea férrea con la que contó Torrevieja hasta mediados de los años ochenta del pasado siglo. La partida asignada inicialmente de fondos europeos para abordar la actuación no da para más.
Así que el Ayuntamiento ha fijado un mecanismo para dotar de recursos económicos la conclusión del proyecto. Serán 166.892 euros más, lo que supone un incremento del 33 % sobre el presupuesto por el que se adjudicó la obra, 498.000 euros (IVA incluido), en octubre pasado a la empresa ACSA, si bien en la cartelería informativa de la actuación figura Sorigué, grupo al que pertenece esta firma.

Imagen del acceso principal al Centro de Intepretación de la Industria Salinera. A la derecha la estructura que se ha quedado sin depósito original, que habrá que recrear / D. Pamies
Trayectoria
El objetivo de la inversión es rehabilitar este espacio, durante más de una década abandonado, a una nueva propuesta de recorridos y recursos de un nuevo proyecto museográfico. Cuando se concluya la obra con esta adicional inyección de dinero público habrá que decidir qué recursos presupuestarios se destinan para abrir el recinto.
El centro cerró sus puertas por falta de personal durante el primer mandato de Eduardo Dolón, entre 2011 y 2014. El Ayuntamiento quiso alquilar el edificio a la empresa salinera para que realizara desde este punto las visitas al espacio industrial, que finalmente comenzaron años después, en 2018, con una zona de visitantes adecuada por la propia empresa junto a la misma laguna. Una fórmula similar, a través de un convenio o una concesión a la salinera se plantea ahora, pero no se ha cerrado.
La nueva partida financiera se nutre de dos conceptos: un remanente de 60.500 euros procedente de la redacción del proyecto de la estación de autobuses y sus accesos, y 106.392 euros de la línea presupuestaria de Administración Electrónica y Sociedad de la Información. La suma total, 166.892 euros, queda asignada de forma exclusiva a la ejecución del centro interpretativo dedicado al patrimonio salinero de la ciudad. Es la fórmula que han ideado las áreas de Hacienda y Turismo para anticipar el coste antes de que el Ministerio autorice, por su parte, el incremento del presupuesto, que se nutrirá de fondos europeos que han quedado como sobrantes de adjudicaciones a la baja.
El espacio museográfico se divide en dos zonas, una para la historia de la extracción salinera y la evolución de la ciudad, y otra para los diferentes tipos de extracción en el mundo. Según el proyecto, la escenografía pretende envolver al visitante entre grandes bloques de sal irregulares, en crecimiento, iluminados por los colores de las gráficas. Cada espacio, además, dispone de una zona de audiovisual, más oscura y donde la sensación es la entrada al interior de esos bloques de sal. Para salir de este espacio interior museográfico, acompaña una gráfica de salida por la parte trasera.
Exterior
De momento, en el exterior se puede contemplar un gran letrero: La Sal. Se acompaña de un pequeño acopio de sal en el acceso principal, y una recreación de un antiguo depósito de agua de la antigua industria de productos químicos de las Salinas, la "química". El original no ha podido ser empleado para ese objetivo debido a su estado de deterioro.
En un lateral del edificio figura en tipografía de gran formato: "Museo de la Sal", aunque el centro no acogerá ese museo, cuya instalación está prevista en los espacios a reurbanizar de las Eras de la Sal.
Del interés nulo al sobrecoste
El contrato ha tenido un curioso recorrido administrativo. Quedó desierto después de que en el primer procedimiento de adjudicación la única empresa que se interesó por el procedimiento renunciara al contrato. Eso fue en mayo de 2025. Avance y Desarrollo de Obras presentó una oferta por 470.000 euros, pero desistió de presentar la documentación. La misma mesa formada por técnicos impuso una penalidad de 12.000 euros por no formalizar su oferta, equivalente al 3% del presupuesto total.
Después el Ayuntamiento decidió resolver el concurso por un procedimiento negociado sin publicidad, algo que la legislación permite una vez que un procedimiento previo ha quedado desierto. Solo invitó a dos empresas. La adjudicataria fue ACSA, del Grupo Sorigué, proveedora habitual de Veolia -formalmente son grupos independientes-, empresa que se encuentra ultimando, por ejemplo, el nuevo edificio de la empresa Agamed y sede universitaria en la calle Concepción. ACSA presentó una oferta de 498.000 euros (IVA incluido). Rebajó el precio de licitación en 12.000 euros. Pero ahora señala que la obra necesita otros 166.000.
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