La Vega Baja marca récord en la incorporación de jóvenes al campo
El Tribunal de las Aguas de Orihuela entrega sus premios en defensa de la cultura del agua y la agricultura tradicional, reconociendo a dos empresas, un agricultor y un investigador
Historia y futuro se unieron este jueves en la cuarta entrega de los premios del Tribunal de las Aguas de Orihuela en reconocimiento a la defensa de la cultura del agua y la agricultura tradicional, que se celebró en el auditorio municipal Eloy García de Benejúzar.
El acto de entrega reunió a representantes del ámbito agrícola, empresarial, académico e institucional, en una ceremonia que volvió a convertir al Tribunal de las Aguas en punto de encuentro para la defensa del patrimonio hídrico y agrícola de la Vega Baja.
La histórica labor del Juzgado Privativo de Orihuela, que cumple su 751 aniversario, en la gestión del agua y la agricultura en la Vega Baja, una comarca siempre problemática por estar a la cola del río en una cuenca conflictiva, y por eso mismo una labor que siempre ha sido una exigencia, un ser o no ser, se fusionó con el futuro.
Precisamente, cuando se acaban de incorporar al campo 27 jóvenes en la Vega Baja, con una ayuda de 1,1 millones de euros, marcando un récord en la provincia, que en total va a tener 91 nuevas incorporaciones, lo que suponen 4 millones, a 50.000 euros por cada uno para que inicien su trabajo, destacó el conseller de Agricultura, Miguel Barrachina, que también volvió a poner voz a "esa demanda de que necesitamos un Alicante regado antes que un Portugal inundado", porque, añadió, "no compartimos ese recorte al trasvase cuando enviamos al país vecino 3.000 hectómetros cúbicos más al año y aquí vamos a recortar 100".
Inversiones
Así, Barrachina también hizo hincapié en que el Consell invierte 99 millones de euros en regadíos en toda la Comunidad Valenciana, un 60 % más que en la legislatura anterior, "un esfuerzo que también debe realizar el Gobierno de España para estar a la altura de nuestros agricultores".
En este sentido, durante su intervención, subrayó que el Consell de Juanfran Pérez Llorca tiene comprometidos 57 millones de euros en la Vega Baja, con 35 millones destinados a la modernización de los regadíos, que abarcan más de 118 kilómetros de canales y más de 34.000 hectáreas, y 22 millones más en infraestructuras hidráulicas, entre las que figuran el dique de protección de San Fulgencio, la defensa frente a inundaciones del hospital comarcal, la mejora de la desembocadura del Segura y el proyecto de La Pedrera para alcanzar el vertido cero.
El juez privativo de Aguas de Orihuela, José Bernabé, destacó "el papel esencial que desempeña el trasvase Tajo-Segura, una infraestructura vital para garantizar la sostenibilidad del regadío en la Vega Baja y para la supervivencia de nuestro modelo agrícola".
Dana
A renglón seguido, recordó al conseller que, desde la dana de 2019, "todavía quedan muchos acueductos dañados, y que sin la ayuda del Consell es imposible poder restaurarlos por los agricultores".
Así, señaló que para poder mantener todo el sistema del regadío tradicional, con una red de riego de más de 500 kilómetros que distribuyen agua para 6.790 hectáreas, "necesitamos la colaboración de todas las administraciones -local, provincial y autonómica-, y también de la Confederación Hidrográfica del Segura", también presente en el acto.
En este punto, mencionó las obras pendientes por el organismo de cuenca y por la Generalitat "con el consenso de todas las comunidades de regantes".
Por su parte, el alcalde de Benejúzar, Vicente Cases, resaltó que para el municipio era "un honor" acoger estos premios que ponen en relieve el papel fundamental del agua como eje vertebrador, por "la importancia del acto, la relevancia de las personas y entidades que son reconocidas, y también por lo que estos galardones representan para nuestra comarca: el respeto a la tierra, la defensa del agua, la continuidad de la huerta y el reconocimiento a quienes han dedicado su vida, su conocimiento y su esfuerzo a preservar un legado que forma parte de nuestra identidad".
Premiados
En esta edición, se otorgó la distinción de oro y diploma acreditativo a dos empresas, un investigador y un agricultor en una comarca que respira agricultura.
A Francisco Cabezas Calvo Rubio, por su reconocida trayectoria en el ámbito del agua y de la planificación hidrológica, así como su vinculación a iniciativas e instituciones de estudio, investigación y divulgación relacionadas con la gestión de los recursos hídricos, figurando públicamente vinculado a la dirección del Instituto Euromediterráneo del Agua, entidad orientada al análisis y estudio de cuestiones de singular relevancia para el uso sostenible del agua, la eficiencia hídrica y los problemas propios del sureste español. Se valora especialmente su aportación al debate técnico e institucional en materias de tanta trascendencia para nuestro territorio como el regadío, la planificación y el aprovechamiento racional de los recursos hídricos.
De la SAT Olé de San Bartolomé se destacó su dilatada trayectoria en el sector de la producción y comercialización hortofrutícola, desarrollada desde el año 1977, así como su reconocimiento en 1998 como Organización de Productores de Frutas y Hortalizas, lo que acredita una actividad sostenida, estructurada y de especial relevancia dentro del tejido agrícola de la Vega Baja. El Tribunal valora en esta entidad su arraigo territorial, su contribución al sostenimiento de una agricultura productiva y competitiva y su estrecha conexión con el regadío como base material de desarrollo económico y social.
En cuanto a Esteban Ferrández Reina, se resaltó su vinculación personal y profesional al sector agrario, así como su participación en iniciativas empresariales agrícolas radicadas en la comarca, singularmente en relación con SAT Lo Arques, siendo merecedora de especial consideración su dedicación al mantenimiento y continuidad de la actividad agrícola en un ámbito geográfico e institucional íntimamente ligado a la cultura del riego y a los valores que el Tribunal representa. En su persona se reconoce una trayectoria de compromiso con el trabajo agrícola, con la empresa agraria vinculada al terreno y con la pervivencia de una forma de entender el campo asentada en el esfuerzo, la continuidad y el arraigo.
Por su parte, Perales y Ferrer representa una trayectoria empresarial ejemplar y profundamente vinculada al sector agroalimentario y al desarrollo de la agricultura en el sureste español. Fundada en 1975 por Joaquín Perales, la compañía nació asentando unos sólidos fundamentos en la comercialización de frutas y verduras y en la distribución a través de mayoristas. Posteriormente, inició un proceso de expansión internacional, consolidando su crecimiento, industrializando sus procesos y colaborando con los principales operadores minoristas de la Unión Europea. Más adelante, la empresa avanzó hacia la especialización en limón, apostando por la calidad total y por modelos de producción flexibles y eficientes. Ya con la incorporación de la segunda generación al equipo directivo, mantuvo un crecimiento continuo, respetando siempre su filosofía, cultura y valores. Su integración en Citri&co, plataforma líder mundial de fruta fresca, ha reforzado todavía más su posición, hasta alcanzar en la actualidad una comercialización de 100.000 toneladas y una facturación de 90 millones de euros, cifras que reflejan la dimensión y relevancia de una empresa referente en el sector.
Asistentes
La gala de este año contó con el patrocinio de CRC, Agrobalia Servicios Agrícolas, Moval Agroingeniería, Veolia y Riegosalz y la colaboración institucional de los ayuntamientos de Benejúzar y Orihuela, la Diputación de Alicante y la Generalitat Valenciana. Entre los asistentes, estuvieron, entre otros, el subdelegado del Gobierno, Manuel Pineda; el presidente del Scrats, Lucas Jiménez; el presidente de Asaja, José Vicente Andreu; el presidente de la Cámara de Comercio de Orihuela, Mario Martínez; la secretaria autonómica de Medio Ambiente, Sabina Goretti Galindo; el intendente jefe de la Policía Local de Orihuela, Rubén Selma; el director de la EPSO de la UMH, Juan Martínez Tomé; la directora de la Cátedra Loazes de la UA, Maribel Peñalver, así como representantes de la CHS, juzgados y comunidades de regantes, miembros de las corporaciones municipales de Benejúzar, Orihuela y Bigastro y los alcaldes Pepe Vegara (Orihuela), José María Pérez Sánchez (Pilar de la Horadada), Ana Serna (Albatera), Teresa Belmonte (Bigastro) y Luis Vicente Mateo (Benferri), entre otros.
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