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El pueblo de Alicante que tiene un museo al aire libre: 260 pinturas y una ruta por los murales de Miguel Hernández

El barrio de San Isidro, en Orihuela, convierte sus fachadas en un homenaje al poeta con arte urbano, memoria y poesía en plena calle

El barrio respalda el museo al aire libre de los murales de San Isidro en Orihuela

D. Pamies

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En la provincia de Alicante hay pueblos y ciudades que sorprenden mucho más allá de sus playas. Entre castillos, huertas, cascos históricos y rincones literarios, algunos destinos han convertido sus calles en auténticos espacios culturales abiertos al visitante. Es el caso de Orihuela, la ciudad monumental de la Vega Baja que guarda una relación muy especial con uno de los grandes nombres de la literatura española: Miguel Hernández.

La figura del poeta oriolano sigue muy presente en la ciudad que lo vio nacer. Su casa, sus paisajes, sus recuerdos de infancia y los lugares que marcaron su vida forman parte de una ruta emocional que atrae a lectores, curiosos y viajeros. Pero hay un rincón donde ese homenaje adquiere una forma especialmente visual: el barrio de San Isidro, un conjunto de calles que se ha transformado en un gran museo al aire libre dedicado a su vida y a su obra.

Barrio de San Isidro

La Ruta de los Murales de Miguel Hernández recorre precisamente este barrio de Orihuela, donde las fachadas se han convertido en lienzos urbanos. El itinerario es fácil y tiene una duración aproximada de una hora y media. La visita permite caminar entre pinturas, versos y escenas que explican distintas etapas de la vida del poeta, desde su infancia hasta sus amistades, su familia, sus referentes literarios y el contexto histórico que marcó su trayectoria. El resultado es una ruta diferente, popular y profundamente ligada a la identidad del municipio.

Artistas

El origen de este museo urbano se remonta a 1976, en plena transición política, cuando diferentes artistas, asociaciones y colectivos impulsaron un homenaje a Miguel Hernández en el barrio de San Isidro. El 16 de mayo de aquel año se pintaron más de treinta murales con la participación de nombres como Alfonso Albacete, Arcadio Blasco, Sixto, Pepe Gutiérrez, Amadeo Gabino, Carmelo Trenado, Manzanaro, Miguel Travieso, Segundo García, Azorín, Mario Candela, José Caballero o Carmen Perujo, entre otros.

Tras años de abandono y deterioro, el proyecto tomó un nuevo impulso en 2012, cuando el Ayuntamiento de Orihuela inició una labor de recuperación de los murales del barrio. Ese año se restauraron algunas obras históricas, se rehicieron otras con la colaboración de sus autores originales y se pintaron más de 50 nuevos murales. Desde entonces, la iniciativa ha continuado creciendo con la participación de artistas locales, creadores de otras ciudades, profesores, alumnos, asociaciones culturales, colectivos sociales y vecinos del propio barrio. Hoy, San Isidro suma alrededor de 260 murales y se ha consolidado como un museo hernandiano al aire libre.

Ruta por los murales

La ruta permite leer la vida de Miguel Hernández en las paredes. El recorrido puede comenzar en el mural del Guernica, con referencias a sus recuerdos de infancia, y continuar por diferentes calles donde aparecen escenas relacionadas con la familia, la juventud, su amistad con Ramón Sijé o las mujeres que inspiraron parte de su obra, como Josefina Manresa, María Zambrano o Maruja Mallo. También hay murales vinculados a su compromiso, a la guerra y al Teatro de Guerra, además de obras que reinterpretan sus poemas desde miradas contemporáneas.

Otros atractivos

Además de visitar el barrio de San Isidro, Orihuela ofrece muchos otros planes para completar la escapada. Uno de los imprescindibles es la Casa Museo Miguel Hernández donde se conservan espacios vinculados a la vida familiar del poeta, como la cocina, el patio, el cobertizo de las cabras y el huerto con la higuera que inspiró sus primeros versos. También merece la pena recorrer el casco histórico, la Catedral del Salvador y Santa María, el Colegio de Santo Domingo, el Museo Diocesano de Arte Sacro, el Museo de la Reconquista o el Palmeral de Orihuela. Para quienes quieran una panorámica diferente, la subida hacia la sierra permite contemplar la ciudad desde lo alto y entender por qué Orihuela es uno de los destinos culturales más completos del sur de Alicante.

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