En San Fulgencio son muy de dar la matraca
La iglesia de la localidad estrena un instrumento de percusión que se usa en Semana Santa, cuando las campanas están prohibidas en señal de luto, para llamar a los fieles
La Asociación de Campaneros de la Vega Baja dona una matraca a la iglesia de San Fulgencio / Asociación Campaneros de la Vega Baja
Dar la matraca es sinónimo de dar la tabarra y la lata, cuando uno vuelve con la misma cantinela con insistencia y machaconería. Además de lo que ha quedado en el acervo popular, la matraca es un instrumento de percusión de madera que se usaba en los pueblos orientales. Después fue adoptado en la Europa medieval. Ya en el siglo VII se utilizaban en Semana Santa, cuando el uso de campanas estaba prohibido, para anunciar los oficios religiosos.
En las iglesias católicas se usa en la Pasión, sustituyendo a las campanas, que enmudecen por luto desde el Jueves Santo hasta la Vigilia Pascual. Su sonido, seco y repetitivo, convoca a los fieles a la liturgia, simbolizando la tristeza, el recogimiento y la Pasión de Cristo.
Desde este sábado la parroquia de San Fulgencio tiene una nueva matraca, con el nombre de Nuestra Señora del Remedio, patrona de la localidad.
Donación
La matraca es una donación de dos integrantes de la Asociación de Campaneros de la Vega Baja, un grupo de 14 personas que están recuperando la tradición del volteo a mano con toques que se habían perdido hacía varias décadas, reproduciendo las variedades de un patrimonio que vuelve a resurgir a golpe de campana como en aquellos tiempos en los que los campanarios eran faros guía que anunciaban todo tipo de acontecimientos.
En concreto, José María, más conocido como "Ote", de 50 años, y su hijo Álex, de 14, primero la diseñaron en 3D y luego la realizaron a mano para regalarla con motivo de su primer aniversario en la agrupación. "La matraca se queda en San Fulgencio porque desde el primer día nos abrió sus puertas y nos apoyó en todo", cuenta José María, que añade que también han querido dedicársela al padre Andreu, párroco de la iglesia de la localidad, por haber sido "el promotor original de esta asociación y por habernos acogido dentro de su parroquia", añade Alejandro Fernández Ruiz, presidente de la asociación.
El instrumento consiste en una tabla con varios martinetes móviles. Al girarlo mediante una manivela, las ruedas dentadas activan varios martillos y los mazos golpean la madera produciendo un fuerte ruido. Normalmente, se instalan en los campanarios, como va a ser el caso en San Fulgencio para darle uso en Semana Santa. "Durante el triduo Pascual, este instrumento sustituye a las campanas, que no pueden sonar", concluye Alejandro.
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