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El CSIC descarta que las espumas del río Segura se deban a contaminación química

El estudio, con muestras recogidas durante más de un año, incluyendo las Norias Gemelas, el azud de Orihuela y de Rojales, concluye que el fenómeno tiene un origen predominantemente natural por la movilización de materia orgánica tras episodios de lluvias intensas

Las aguas residuales de Murcia llenan de espuma el río Segura a su paso por Orihuela y Rojales

EDUARDO DE GEA

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Loreto Mármol

Loreto Mármol

Orihuela

La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) y el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) han finalizado el estudio científico-técnico iniciado en marzo de 2025 para determinar el origen de las espumas en diversos tramos del río Segura. Las conclusiones de la investigación apuntan a que estas formaciones tienen un origen predominantemente natural y biológico, descartando que la contaminación química sea la causa de su aparición.

El proyecto nació a raíz de la alarma social que generan estos episodios, los cuales suelen manifestarse de forma recurrente tras periodos de precipitaciones. Para esclarecer las causas, el personal de laboratorio de la CHS ha llevado a cabo una intensa campaña de monitorización durante un año, recolectando un total de 87 muestras analizadas de forma conjunta entre el organismo de cuenca y los investigadores del CEBAS-CSIC. El procedimiento metodológico consistió en la toma de muestras dobles: una durante el momento exacto de la aparición de la espuma y otra de control una vez que el cauce recuperaba la total normalidad.

Muestras en la Vega Baja

Entre ellos, se han realizado varios muestreos en la Vega Baja. En concreto, en el azud de Orihuela (en septiembre, octubre, diciembre y enero), en el azud de Rojales (diciembre, enero, febrero y marzo -hasta cuatro en este mes-) y en las Norias Gemelas (diciembre, enero y febrero). Incluso, destacan por número los análisis de agua con formación de espumas en ausencia de lluvia: hasta ocho en las Norias Gemelas, durante septiembre, abril, mayo y junio, y cuatro en el azud de Orihuela en septiembre y octubre.

El río Segura con espuma a su paso por Orihuela

vega-baja.com

Precisamente, en septiembre la "misteriosa" espuma blanca del Segura que llegaba a la Vega Baja inundaba las redes ante una comarca que bullía por un ya recurrente fenómeno que se da cada vez que aumenta el caudal. Primero, comienza a verse en la ciudad de Murcia y ya la Vega Baja sabe que es cuestión de poco tiempo que llegue a Orihuela y de ahí hasta Guardamar. Después, se suceden los comentarios que apuntan a vertidos de empresas que aguas arriba aprovechan el caudal para liberar desechos, multiplicándose las quejas sobre que la comarca se convierta en un desagüe. Algo similar ocurría en enero en Rojales.

Análisis

Tras la finalización de los trabajos de campo el pasado mes de marzo, el CEBAS procedió al análisis estadístico de los datos recopilados. Los resultados concluyen que la formación de estas espumas está directamente ligada a un enriquecimiento en materia orgánica y a la actividad microbiana del agua. Los episodios de lluvias intensas actúan como detonante mecánico, ya que la escorrentía arrastra hacia el río restos vegetales, partículas finas y compuestos orgánicos con propiedades tensioactivas naturales que favorecen la aparición y persistencia de la espuma en la superficie.

Los resultados se obtuvieron con muestras pareadas, con el fin de determinar la existencia de diferencias significativas entre las condiciones con y sin presencia de espumas e identificar las variables potencialmente implicadas en los procesos de formación y estabilización de las mismas. Así, se realizaron tres comparaciones: episodios de espuma asociados a lluvia, episodios sin precipitaciones y el conjunto de ambos tipos de eventos.

Espumas en el caudal a su paso por la ciudad de Murcia

Espumas en el caudal a su paso por la ciudad de Murcia / Información

Resultados

La lluvia, añade el estudio, parece ser el factor desencadenante clave de estos episodios, ya que moviliza grandes cantidades de materia orgánica disuelta, partículas finas, proteínas, carbohidratos, polifenoles, microorganismos y compuestos tensioactivos de origen natural procedentes tanto de la cuenca como del propio lecho del río. Estos compuestos incrementan la estabilidad de las burbujas y permiten la persistencia de las espumas observadas tras los episodios de precipitación, mientras que los episodios en ausencia de lluvia estarían relacionados con procesos biológicos y acumulaciones locales de materia orgánica.

En suma, los resultados obtenidos permiten descartar que la formación de espuma en los eventos analizados se deba a contaminación química.

Alarma

El propio informe hace hincapié en que, aunque desde el punto de vista científico se trata de un proceso conocido y ampliamente documentado, la percepción por parte de la ciudadanía suele estar asociada de forma inmediata a episodios de contaminación, lo que genera alarma social y demanda de explicaciones a las administraciones públicas.

No en vano, este fenómeno resulta especialmente visible en entornos urbanos, donde los ríos actúan como elementos paisajísticos y sociales de primer orden. En estos contextos, cualquier alteración perceptible en el aspecto del agua -como cambios de color, olores o la presencia de espumas- es rápidamente detectada por la población. La espuma, por su carácter llamativo, su persistencia y su asociación cultural con productos químicos como detergentes, se convierte en un indicador intuitivo de posible degradación ambiental.

Durante los últimos años, se han registrado múltiples episodios de formación de espuma en distintos tramos del río Segura. Estos eventos han coincidido en numerosas ocasiones con periodos de precipitaciones intensas o con incrementos bruscos del caudal, lo que ha generado debate sobre su origen.

En determinados episodios, la espuma ha sido atribuida a vertidos urbanos o industriales, especialmente en un contexto histórico en el que el río Segura ha sufrido importantes problemas de contaminación. Sin embargo, en otros casos, los análisis realizados por organismos competentes no han detectado concentraciones significativas de contaminantes sintéticos, lo que ha llevado a considerar la posibilidad de un origen natural del fenómeno.

Esta doble interpretación ha puesto de manifiesto la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva científica rigurosa para evitar conclusiones erróneas. La percepción social del riesgo, en este sentido, no siempre coincide con la realidad, explica el estudio. La espuma visible puede ser inocua desde el punto de vista ambiental, mientras que contaminantes disueltos invisibles pueden representar un riesgo mucho mayor.

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