Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Medioambiente

La Confederación del Segura destina 760.000 euros en vigilar la calidad de las aguas y controlar los vertidos

El contrato incluye la toma de muestras y análisis en el laboratorio del organismo de cuenca y también la detección de especies exóticas invasoras como el mejillón cebra y la almeja asiática

Laboratorio de análisis de aguas que la CHS tiene junto al embalse de Santomera

Laboratorio de análisis de aguas que la CHS tiene junto al embalse de Santomera / Información

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Loreto Mármol

Loreto Mármol

Orihuela

La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha formalizado el contrato para la toma de muestras y el análisis de agua, sedimentos y organismos acuáticos en su laboratorio de análisis de aguas, situado en la Casa del Agua, junto al embalse de Santomera. El servicio ha sido adjudicado a la empresa Caasa Tecnología del Agua por un importe de 758.223 euros y tendrá una duración de 24 meses.

El contrato permitirá mantener de forma continuada los trabajos necesarios para vigilar la calidad de las aguas superficiales y subterráneas de la demarcación del Segura, así como controlar los vertidos de aguas residuales y atender posibles episodios de contaminación.

Entre las actuaciones previstas se encuentran la recogida, conservación y transporte de muestras de aguas continentales y residuales, sedimentos, fangos y organismos acuáticos, además de la realización de los correspondientes análisis en el laboratorio del organismo de cuenca.

Vertidos accidentales

Los trabajos también abarcarán el seguimiento de situaciones no programadas, como vertidos accidentales, episodios de espumas o mortandades de peces, que puedan requerir una intervención fuera del horario habitual del laboratorio.

Asimismo, el servicio contribuirá a la realización de análisis microbiológicos y a la detección de especies exóticas invasoras, como el mejillón cebra y la almeja asiática. También permitirá mantener operativos los equipos, las instalaciones y el sistema de gestión de la información del laboratorio.

Equipo

La prestación contará con un equipo de seis profesionales, integrado por dos titulados universitarios especializados, dos analistas y dos auxiliares de laboratorio. El personal dispondrá además de vehículos preparados para desplazarse hasta los puntos de muestreo y garantizar la correcta conservación de las muestras durante su traslado.

El laboratorio de la CHS, explican desde la institución, desarrolla una función esencial para el control y la protección del dominio público hidráulico. Sus resultados sirven de apoyo a la vigilancia de las condiciones de los vertidos, al seguimiento del estado de las masas de agua y a las actuaciones que impulsa el organismo de cuenca para preservar la calidad de los recursos hídricos.

Finalmente, el contrato permitirá mantener la acreditación concedida por la Entidad Nacional de Acreditación conforme a la norma UNE-EN ISO/IEC 17025, que garantiza la competencia técnica y la fiabilidad de los análisis realizados por el laboratorio.

Espumas

Recientemente, el CSIC ha descartado que las espumas del río Segura se deban a contaminación química. El estudio, con muestras recogidas durante más de un año, incluyendo las Norias Gemelas, el azud de Orihuela y de Rojales, concluye que el fenómeno tiene un origen predominantemente natural por la movilización de materia orgánica tras episodios de lluvias intensas.

La CHS y el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) han finalizado el estudio científico-técnico iniciado en marzo de 2025 para determinar el origen de las espumas en diversos tramos del río Segura. Las conclusiones de la investigación apuntan a que estas formaciones tienen un origen predominantemente natural y biológico, descartando que la contaminación química sea la causa de su aparición.

El proyecto nació a raíz de la alarma social que generan estos episodios, los cuales suelen manifestarse de forma recurrente tras periodos de precipitaciones. Para esclarecer las causas, el personal de laboratorio de la CHS ha llevado a cabo una intensa campaña de monitorización durante un año, recolectando un total de 87 muestras analizadas de forma conjunta entre el organismo de cuenca y los investigadores del CEBAS-CSIC. El procedimiento metodológico consistió en la toma de muestras dobles: una durante el momento exacto de la aparición de la espuma y otra de control una vez que el cauce recuperaba la total normalidad.

Entre ellos, se han realizado varios muestreos en la Vega Baja. En concreto, en el azud de Orihuela (en septiembre, octubre, diciembre y enero), en el azud de Rojales (diciembre, enero, febrero y marzo -hasta cuatro en este mes-) y en las Norias Gemelas (diciembre, enero y febrero). Incluso, destacan por número los análisis de agua con formación de espumas en ausencia de lluvia: hasta ocho en las Norias Gemelas, durante septiembre, abril, mayo y junio, y cuatro en el azud de Orihuela en septiembre y octubre.

Desagüe

Precisamente, en septiembre la "misteriosa" espuma blanca del Segura que llegaba a la Vega Baja inundaba las redes ante una comarca que bullía por un ya recurrente fenómeno que se da cada vez que aumenta el caudal. Primero, comienza a verse en la ciudad de Murcia y ya la Vega Baja sabe que es cuestión de poco tiempo que llegue a Orihuela y de ahí hasta Guardamar. Después, se suceden los comentarios que apuntan a vertidos de empresas que aguas arriba aprovechan el caudal para liberar desechos, multiplicándose las quejas sobre que la comarca se convierta en un desagüeAlgo similar ocurría en enero en Rojales.

La lluvia, concluía el estudio, parece ser el factor desencadenante clave de estos episodios, ya que moviliza grandes cantidades de materia orgánica disuelta, partículas finas, proteínas, carbohidratos, polifenoles, microorganismos y compuestos tensioactivos de origen natural procedentes tanto de la cuenca como del propio lecho del río. Estos compuestos incrementan la estabilidad de las burbujas y permiten la persistencia de las espumas observadas tras los episodios de precipitación, mientras que los episodios en ausencia de lluvia estarían relacionados con procesos biológicos y acumulaciones locales de materia orgánica.

En suma, los resultados obtenidos permitían descartar que la formación de espuma en los eventos analizados se deba a contaminación química, pese a que la percepción por parte de la ciudadanía suele estar asociada de forma inmediata a episodios de contaminación, lo que genera alarma social.

No en vano, la espuma, por su carácter llamativo, su persistencia y su asociación cultural con productos químicos como detergentes, se convierte en un indicador intuitivo de posible degradación ambiental.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents