Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Torrevieja

Las horas posteriores al desalojo en Torrevieja: búsqueda de alquiler a la desesperada y acogida en casas de familiares y vecinos de La Mata

Algunos afectados optan por pasar la noche en la playa, mientras otros reciben la ayuda de conocidos mientras encuentran un lugar donde vivir

La Guardia Civil desaloja un apartahotel en La Mata en el que residían familias que denuncian haber sido estafadas

La Guardia Civil desaloja un apartahotel en La Mata en el que residían familias que denuncian haber sido estafadas / Áxel Álvarez

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Loreto Mármol

Loreto Mármol

Torrevieja

¿Y después del desalojo qué? Esa es la pregunta que quedó en el aire después de que unas 50 familias se quedaran en la calle a media mañana, a más de 30 grados y con una sensación térmica de casi 40, sin saber muy bien que hacer ni a dónde ir, probablemente asimilando todo lo ocurrido. Así permaneció, al menos durante unas horas, un grupo de quienes residían hasta entonces en el Hotel Sole Bello de La Mata, quedándose frente a las puertas, ya tapiadas con ladrillo, del que había sido su hogar en los últimos meses.

Porque si hay algo que impactó fue sobre todo ver a numerosos niños de corta edad cargando con sus juguetes, bolsas, patinetes y bicis, en medio de un gran despliegue por parte de la Guardia Civil -unos 60 agentes- para hacer efectiva la orden judicial en un operativo que se desarrolló sin incidentes. El aviso de la sección civil del Tribunal de Instancia de Torrevieja, con una resolución firmada por el juez de la plaza número 4, llegó el 11 de junio, advirtiendo a "huéspedes y ocupantes" que debían abandonar las dependencias el 13 de julio a las 9.15 horas para ejecutar el cierre del establecimiento; de lo contrario, se procedería al "desalojo por la fuerza pública", pasando todos los bienes que quedaran dentro a ser propiedad del propietario.

Uno de los niños desalojados cargando con sus cosas

Uno de los niños desalojados cargando con sus cosas / Áxel Álvarez

Algunos se habían marchado ya, mientras que muchos otros fueron saliendo a la calle poco a poco. Algunos desfilaron con todas sus pertenencias -maletas, colchones, tendederos, ventiladores, macetas, sillas y hasta parques infantiles y cunas-, mientras que otros iban solo con lo puesto, dejando dentro móviles y documentación, quizá porque, aunque lo habían recogido todo, no perdieron la esperanza de que en el último momento pudiera haber marcha atrás.

No en vano, no podían creer que algo así les estuviera pasando, porque, tal y como aseguraban, estaban pagando religiosamente el alquiler cada mes, así como la luz, el agua e Internet. Por eso, mostraban los recibos y el contrato de un arrendamiento a largo plazo, insistiendo con desesperación y entre lágrimas en que no eran okupas, sino víctimas de fraude.

A la desesperada

Algunos de ellos, a la desesperada, reservaron un alquiler en conocidas plataformas inmobiliarias. Otros, más jóvenes y sin cargas, optaron por pasar la noche en la playa, a solo unos pasos del apartahotel de 49 habitaciones -con cocina y baño- reconvertidas en viviendas que se estaban alquilando por hasta 750 euros al mes más gastos.

Carmen, de 75 años, a la espera de una alternativa

Carmen, de 75 años, sentada a la espera de una alternativa / Áxel Álvarez

Tampoco hubo incidentes, pero, ante la dantesca situación, algunos fueron acogidos por los propios vecinos de esta población de Torrevieja, mientras que otros se fueron a domicilios de conocidos, como Carmen, de 75 años, o a casas de familiares, como la niña de tres años y medio que, vestida de rosa y con su patinete, deambulaba entre los guardias civiles. Cuenta su madre a este periódico que pasaron la noche en casa de su prima, mientras que su marido durmió en el coche de su jefe. "Él es diabético, y ahora le duele tanto el pecho como todo el cuerpo", describe con resignación solo 24 horas después del desalojo mientras buscan un alquiler. Una búsqueda que resulta titánica en pleno julio, cuando los precios se disparan, pudiendo el coste alcanzar por solo una semana lo que hasta ahora destinaban a una mensualidad.

La niña de tres años y medio que ha pasado la noche en casa de una prima

La niña de tres años y medio que ha pasado la noche en casa de una prima / Áxel Álvarez

Más tiempo

Porque uno de los reclamos más repetidos no era quedarse en el hotel, sino aplazar el desalojo a después del verano. "Somos familias que no tenemos otro lugar donde vivir", insistían. "Somos personas, no animales", manifestaba otra de las afectadas, insistiendo en que lo que habían pedido al Ayuntamiento, a través de un escrito con decenas de firmas y presentado el 22 de junio en el registro general, era tener más tiempo para disponer de un sitio al que poder ir, explicando que tienen un contrato de alquiler a largo plazo que están pagando y se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad, sin tener otra vivienda ni forma de ayuda, por lo que solicitaban aplazar el desalojo y así poder encontrar una vivienda asequible.

Ante la pregunta de si el Ayuntamiento ha ofrecido algún recurso, fuentes municipales explicaron que los afectados deben seguir los cauces previstos para pedir la ayuda de Servicios Sociales.

La propiedad

Y es que la orden respondía a una ejecución de título judicial impulsada por la empresa Eurointerfisa, nombre que figura en la licencia firmada por el Ayuntamiento de Torrevieja en 2018 y que seguía colgada en el vestíbulo del establecimiento como titular del hotel. Durante la tramitación del lanzamiento, el juzgado tuvo conocimiento de que el inmueble estaba ocupado por terceras personas y convocó una vista para que acreditaran el título que justificaba su permanencia.

Varios residentes de las habitaciones del hotel esgrimieron entonces contratos de alquiler en vigor suscritos con la empresa Mazart Global Group. Sin embargo, la jueza los rechazó porque, según el auto, no consta qué título tenía esta mercantil para poder arrendar el inmueble, ya que el derecho de explotación del hotel correspondía "única y exclusivamente" a Eurointerfisa.

Así, el lanzamiento, actuación judicial por la que se ejecuta la entrega de un inmueble o establecimiento a quien tiene reconocido ese derecho en una resolución judicial, suponía en la práctica poner fin a la ocupación del espacio afectado.

Representantes de la propiedad declararon a este periódico que llevaban siete años inmersos en un procedimiento judicial para echar a quien había alquilado el hotel, pero no estaba pagando nada, ni siquiera los impuestos. Entretanto, aseguraron las mismas fuentes, a su vez estaba alquilando las habitaciones con contratos fraudulentos.

Contratos

En los contratos de arrendamiento en vigor -algunos durante dos años más-, aunque fraudulentos -quien alquilaba, a través de testaferros, carecía de la propiedad del inmueble-, aparece como arrendataria la empresa Mazart Global Group, con sede en Pilar de la Horadada. En el documento se afirma que la mercantil "tiene la posesión y el derecho de explotación del hotel", así como que "en consideración legal de arrendadora cede en alquiler destinado solo y exclusivamente a vivienda".

Entre las cláusulas figuran la obligación para el arrendador de cumplir las normas y acuerdos de la comunidad de propietarios, comunicar los ocupantes del inmueble y responsabilizarse ante posibles daños. También se indica que la forma de pago debe ser en efectivo, incluyendo como medidas por impagos los intereses de demora o el desahucio. Asimismo, estipula el abono de un mes de fianza y otra mensualidad más para la agencia intermediaria en concepto de honorarios de gestión y mediación.

En cambio, en los contratos, en ruso y español, no figuran las características de las "viviendas" ni sus metros cuadrados, ni se hace alusión a que se trata de estancias de un apartahotel. Un documento, en suma, sin validez legal que no ha evitado que se queden en la calle.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents