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TURISMO

El pueblo del interior de Alicante que esconde una casa con 700.000 conchas marinas

Su dueño tardó casi dos décadas en transformar una vivienda familiar en una obra artesanal cubierta de conchas recogidas en la costa

El pueblo del interior de Alicante que esconde una casa con 700.000 conchas marinas

Tony Sevilla

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ROJALES

Cuando se habla de los pueblos más conocidos de la provincia de Alicante, casi siempre aparecen los mismos nombres. Benidorm, con sus rascacielos y sus playas urbanas; Torrevieja, con su ambiente costero y sus lagunas; Altea, con sus calles blancas y su cúpula azul; o Guadalest, con su castillo y su embalse, suelen ocupar los primeros puestos en las escapadas por la Costa Blanca. Son destinos reconocibles, muy fotografiados y con una oferta turística consolidada.

Sin embargo, Alicante también guarda pueblos menos mediáticos que sorprenden por detalles únicos. En el interior y en el sur de la provincia aparecen rincones donde la historia local, la artesanía, el paisaje y la imaginación popular han dado lugar a espacios difíciles de encontrar en otro sitio. A veces no hace falta un gran monumento para justificar una visita: basta una calle, una casa, una cueva, una plaza o una obra hecha con paciencia durante años.

Rojales

Uno de esos lugares está en Rojales, en la comarca de la Vega Baja. Esta localidad, situada a unos 45 minutos en coche de Alicante, conserva el sabor de un pueblo agrícola junto al río Segura, pero también cuenta con urbanizaciones, espacios culturales y un patrimonio singular. Se trata de un “pueblo de contrastes”, donde conviven instalaciones modernas con la identidad tradicional ligada a la huerta y al Segura.

Casa de las Conchas

El gran secreto de Rojales se encuentra en la calle Rodeo, junto al entorno de las Cuevas del Rodeo: la Casa de las Conchas. Es una vivienda convertida en casa-museo que llama la atención desde lejos por estar recubierta de conchas marinas. La cifra más repetida habla de unas 700.000 conchas colocadas a mano.

La historia de la casa explica buena parte de su encanto. Manuel Fulleda Alcaraz, natural de Callosa de Segura, convirtió su vivienda en una obra personal después de instalarse en Rojales junto a su familia. Lo que empezó como un entretenimiento acabó transformándose en un proyecto artístico de enorme paciencia. Durante años fue recogiendo conchas en playas cercanas, como Guardamar del Segura o La Manga del Mar Menor, para cubrir fachadas, terrazas, balaustradas, escaleras, interiores y hasta algunas esculturas.

La visita no solo permite ver una fachada curiosa, sino entrar en un pequeño universo construido con materiales humildes. Cada pared está decorada con formas, dibujos, patrones y composiciones que mezclan paciencia, creatividad y memoria familiar. La Casa de las Conchas abrió sus puertas al público como atractivo visitable después de que la familia decidiera recuperar el lugar y compartirlo con quienes se acercan a Rojales. El precio de la entrada es de 5 euros, y los horarios pueden variar según la temporada, por lo que conviene comprobar la información antes de desplazarse.

Cuevas del Rodeo

La escapada se completa con las Cuevas del Rodeo, uno de los espacios más característicos del municipio. Se trata de un conjunto de cuevas excavadas en la montaña por mineros murcianos que llegaron a la zona para trabajar en labores agrícolas. Hoy muchas de esas cuevas se han transformado en talleres, espacios artísticos y lugares de visita, lo que convierte esta parte alta del pueblo en un recorrido perfecto para quienes buscan algo distinto a la playa. La Casa de las Conchas demuestra que algunos tesoros turísticosnacen de una idea sencilla llevada al límite: una concha, otra concha y otra más, hasta convertir una vivienda familiar en uno de los rincones más sorprendentes de Alicante.

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