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Orihuela incluye en su inventario unos restos arqueológicos "olvidados" que comparte con Torrevieja en Punta Prima

El Ayuntamiento oriolano recoge en la revisión de su catálogo como Bien de Relevancia Local el cuartel de carabineros del siglo XIX y el refugio de la Guerra Civil, a la espera de su puesta en valor desde hace siete años, cuando el Consistorio torrevejense dio una licencia para construir varios edificios en el entorno a cambio de su conservación

Así están los restos del cuartel de carabineros del siglo XIX y el refugio antiaéreo de la Guerra Civil en Punta Prima

Así están los restos del cuartel de carabineros del siglo XIX y el refugio antiaéreo de la Guerra Civil en Punta Prima / Loreto Mármol

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Loreto Mármol

Loreto Mármol

Orihuela

Orihuela y Torrevieja comparten la titularidad de unos restos arqueológicos que se encuentran en el cabo de Punta Prima, situado entre ambos términos municipales. La franja meridional pertenece al territorio oriolano, mientras que la septentrional es terreno torrevejense. 

En concreto, se trata de un antiguo cuartel de carabineros del siglo XIX, un refugio de la Guerra Civil y una batería antiaérea que se han incorporado al inventario que el Ayuntamiento de Orihuela está realizando para actualizar su catálogo de bienes protegidos. Así, se han incluido como Bien de Relevancia Local, lo que conlleva regular qué actuaciones están permitidas, a propuesta de la empresa que está realizando este trabajo a través de una adjudicación de unos 150.000 euros, ARN Arquitectos, la misma que ya hace más de siete años, en enero de 2019, realizó el proyecto básico de puesta en valor de estos restos, sobre los que a su vez hubo una intervención arqueológica por parte de una empresa especializada durante junio y julio de 2018.

El encargo en aquel momento fue de la constructora que pretendía edificar sobre el terreno, por lo que también le correspondía a la promotora la ejecución de crear un espacio musealizado. No en vano, uno de los cinco edificios proyectados se situaba sobre el refugio antiaéreo. De hecho, la licencia de obra, que otorgó el Ayuntamiento de Torrevieja, quedaba supeditada a la condición de que el conjunto se conservara, se pusiera en valor e incluso se pudiera visitar, a pesar de que el refugio quedaba "encapsulado" en los cimientos de la nueva construcción.

En el centro, parte del refugio de la Guerra Civil "encapsulado" en los cimientos

A la derecha, refugio de la Guerra Civil "encapsulado" en los cimientos / Loreto Mármol

Para ello, explican desde ARN Arquitectos, se llegó a crear una comisión entre los dos ayuntamientos. El proyecto incluso se elevó a la Conselleria de Cultura y al servicio provincial de Costas. La previsión era llevar a cabo la restauración al mismo tiempo que se concluían las edificaciones. Pero ahí quedó todo, porque siete años después el residencial -Posidonia-, con cientos de viviendas de lujo, está habitado desde 2024, mientras que el entorno languidece. Los restos se siguen degradando con el paso del tiempo, no hay ni un cartel explicativo de lo que son y de la galería solo da cuenta un vallado alrededor de uno de sus dos accesos, el que queda fuera del recinto privado que alberga amplias zonas comunes ajardinadas y varias piscinas.

Uno de los accesos al refugio al comienzo de las obras

Uno de los accesos al refugio al comienzo de las obras / Información

Antes, el refugio, en un excelente estado de conservación, era accesible bajando más de 30 escalones -seis metros de profundidad-, pudiendo recorrer sus 43 metros de longitud de una a otra de sus bocas, atravesando su corredor central de 1,95 metros de altura. La intervención arqueológica, incluso, permitió obtener un modelo 3D de sus 30 metros cuadrados.

Refugio antiaéreo

Interior del refugio antiaéreo antes de la construcción de los edificios / Información

Tampoco llegó a ejecutarse el paseo marítimo que conectaría el de la urbanización torrevejense Rocío del Mar con el de la playa de Punta Prima, ya en el término oriolano, algo que también incluía aquel proyecto que en ese caso capitaneaba la ciudad salinera. Este periódico ha preguntado tanto a la constructora como al Ayuntamiento de Torrevieja por estas carencias, a la sazón de obligada ejecución, puesto que fue la condición impuesta para seguir con las obras, que se llegaron a paralizar en 2017 precisamente por la presencia de estos restos, sin haber obtenido respuesta.

Ahora, quienes en su día redactaron el proyecto para la puesta en valor del conjunto, conocedores de que ambos consistorios comparten la titularidad de los restos, han decidido incluirlos en la revisión que Orihuela está haciendo de su catálogo de bienes protegidos.

Lo lógico, a juicio del equipo redactor, es que se establezca que cualquier actuación deberá consensuarse entre las dos administraciones a fin de llevar a cabo intervenciones unitarias.

En primer término, restos del antiguo cuartel de carabineros

Restos del antiguo cuartel de carabineros y el aljibe en 2022 / Loreto Mármol

Su historia

Mientras, el conjunto histórico corre el riesgo de desaparecer, como tantos otros lo han hecho en un entorno en el que predomina la construcción a un lado y al otro de la línea que separa ambos municipios. Además, resulta desconocido para la mayoría de quienes transitan este lugar tan frecuentado. A raíz de los pormenores revelados tras la excavación arqueológica, Eduardo López y Juan Antonio Pujol publicaron el estudio El cuartel de carabineros y la batería antiaérea de Punta Prima (Orihuela-Torrevieja) en la revista Cuadernos de historia y patrimonio cultural del Bajo Segura, del Patronato Histórico Artístico de la Ciudad de Orihuela.

El cuartel de carabineros, construido al menos desde 1881 para el control del contrabando costero, está formado por un edificio principal y otro de menor tamaño. Ambos de planta rectangular, el primero fue derribado entre finales de los 50 y comienzos de los 60 del siglo pasado. La mayor parte del pavimento fue expoliado, habiendo zonas en las que se aprecian las huellas de las baldosas arrancadas. El segundo, antes de la intervención arqueológica, estaba sepultado, por lo que su estado de conservación es relativamente bueno, pese a que su progresivo deterioro obligara en 2010 a derribar los pocos muros que permanecían en pie, utilizándose para rellenar el interior del aljibe principal para prevenir accidentes.

Junto a este aljibe se observa otro de menor tamaño, ambos conectados a dos pozos de decantación que servían para que el agua reposase y pasase limpia a los depósitos.

Planta del edificio principal del cuartel

Planta del edificio principal del cuartel durante la intervención en 2018 / Información

Los testimonios orales señalan la presencia de unos lavaderos que disponían de pilas de piedra arenisca, desaguando directamente al mar. Hay que recordar que las mujeres de los caseríos cercanos al cuartel desempeñaban tareas domésticas como el lavado de la ropa del personal militar o la limpieza de las instalaciones. También se sugiere la posibilidad de que hubiese cuadras para los caballos.

Los carabineros

El estudio de López y Pujol describe además la dureza de la vida de los carabineros y el continuo riesgo de enfrentamiento armado. Su presencia suponía llevar el orden público y la seguridad a aquellos solitarios parajes costeros, por donde solía transitar gente de paso, viajeros, comerciantes y los pocos vecinos de las casas de campo dispersas. Como sucesos curiosos, en 1891, evitaron que "un sujeto natural de Orihuela violara el pudor de una niña de corta edad". Otro episodio cruento ocurrió en la Nochebuena de 1896, cuando un compañero mató a tiros a otro.

Además, los carabineros intervenían en salvamentos marítimos. Fue así como en 1868 prestaron auxilio a los nueve marineros y el capitán de un bergantín prusiano que, habiendo zarpado de Torrevieja, embarrancó en las playas cercanas a Punta Prima. También recuperaban caídas accidentales de mercancía desde los barcos que navegaban por la zona, como ocurrió en 1897 con varios barriles de vino.

Uno de los dos accesos del refugio antiaéreo

Uno de los dos accesos al refugio antiaéreo durante la construcción de los edificios / Loreto Mármol

La Guerra Civil

Poco después de 1928 comenzó a construirse la batería de Punta Prima, cuyas obras se prolongaron hasta el inicio de la Guerra Civil, para la protección de la base militar de Cartagena. A unos 80 metros del cuartel, hay una edificación de pequeñas dimensiones que podría ser el puesto de vigilancia, así como una caseta, en estado ruinoso. Además, hay cuatro fosas circulares que podrían ser el alojamiento de cuatro cañones Vickers.

Poco se sabe de su papel durante la contienda. Al estar en la retaguardia, no parece que tuviera actividad. Solo hay constancia de un curioso episodio que tuvo lugar en 1937, en pleno conflicto.

Ante el reiterado encendido de luces nocturnas por parte de la población civil de Torrevieja, el jefe de los baterías antiaéreas de Punta Prima remitió un oficio al alcalde con el fin de que la máxima autoridad local advirtiera a sus vecinos de que se abstuvieran de encender luz alguna que pudiera ser vista desde el mar, ya que podría ser interpretado como aviso a algún barco enemigo de la situación de la batería. 

Línea de costa

Los restos se encuentran en uno de los planeamientos urbanísticos más antiguos de Torrevieja, el plan parcial 1B Punta Prima, que se aprobó en 1965, se modificó posteriormente en 1983, se incorporó al PGOU de 1986 y quedó afectado por la denominada libertad tipológica de 2008, que permite la construcción de edificios de más de cuatro plantas de altura. De hecho, tienen diez.

Su construcción generó controversia por su cercanía a la franja costera, a tan solo 20 metros de la servidumbre de paso, al ser un plan aprobado antes de la Ley de Costas de 1988, que establecía una distancia de 100 metros del litoral, dejando alguna curiosa estampa como la de la piscina tipo infinity separada del litoral por un par de metros de senda por la que los transeúntes, que pueden acabar literalmente salpicados, se interponen entre quienes contemplan el horizonte.

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