Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los chefs españoles coinciden en el secreto para mantener la carne picada en buen estado: "Se debe evitar guardar en la nevera"

La carne picada, al tener mayor superficie expuesta al aire, se deteriora más rápido que otras piezas de carne, por lo que requiere cuidados especiales

Varias bandeja de carne picada.

Varias bandeja de carne picada.

Luis Alloza

La carne picada es uno de los alimentos más versátiles de la cocina. Está presente en recetas tan populares como las albóndigas, el pastel de carne, la boloñesa o los tacos, pero también es uno de los productos que más cuidado requiere en casa. Cada corte y tipo de carne necesita una cocción y una conservación concreta para evitar intoxicaciones o desperdicios innecesarios, y en el caso de la carne picada esa precaución debe ser aún mayor.

Aunque muchas veces pase desapercibido, una de las claves para mantenerla en buen estado está en la manera en la que se guarda. El proceso de picado hace que la carne tenga una mayor superficie expuesta al aire, por lo que se oxida más rápido y se deteriora antes que una pieza entera. Precisamente por eso, algunos cocineros y expertos en divulgación culinaria insisten en que no conviene tratarla como cualquier otro producto fresco.

Una de las dudas más habituales es cuánto dura la carne picada una vez abierto el envase. Existe la creencia de que puede aguantar varios días en la nevera, pero no es lo más recomendable. El chef David Guilbert, conocido en redes sociales como davidguibertchef, advierte de que lo ideal es consumirla en un plazo máximo de 24 horas una vez abierto el embalaje. La razón es sencilla: al estar más expuesta al oxígeno, la oxidación se acelera y también se favorece la proliferación de bacterias.

Por eso, no aconseja comprar una bandeja grande de carne picada para ir utilizándola poco a poco durante toda la semana. Una vez abierto el envase, la calidad del producto empieza a bajar rápidamente y el riesgo de conservarla mal aumenta.

En el caso de la carne picada de carnicería, el problema es parecido. Aunque muchas veces se guarda directamente con el papel en el que la entregan, ese envoltorio no siempre protege lo suficiente frente al aire. Lo más recomendable es pasarla cuanto antes a un recipiente hermético o a un envase bien cerrado. De esta manera se reduce el contacto con el exterior y se frena en parte la oxidación.

También importa el lugar exacto en el que se conserva dentro del frigorífico. La carne picada debe colocarse en la balda más baja de la nevera, que suele ser la zona más fría del electrodoméstico. Además, debe mantenerse a una temperatura de cuatro grados o menos, ya que ese rango ayuda a evitar la aparición y multiplicación de bacterias.

¿Congelarla?

Cuando no se va a consumir en uno o dos días, la mejor alternativa es congelarla. En muchos hogares no siempre hay tiempo para cocinarla enseguida o no se quiere usar en las siguientes horas, así que el congelador se convierte en la opción más práctica. Guilbert recomienda incluso cocinar la carne antes de congelarla para facilitar después un consumo más seguro y rápido, aunque también puede congelarse cruda sin problema.

Una nevera completamente llena.

Una nevera completamente llena. / PIXABAY

Eso sí, hay una advertencia importante: si la carne ya ha sido descongelada, no conviene volver a meterla en el congelador tal cual. Si fuera necesario volver a congelarla, antes debería cocinarse a temperatura alta para reducir el riesgo bacteriano. Aun así, lo más prudente es evitar ese paso y no recongelar la carne una vez descongelada.

Tracking Pixel Contents