Un día vas a poner la lavadora y ves algo negro en la goma. Miras un poco más y, efectivamente, ahí están esas manchas negras de moho tan indeseables. Pero ¿cómo ha podido ocurrir esto? Muy sencillo, el moho se acumula en zonas que tienen una humedad excesiva, como tu lavadora. En su interior siempre queda algo de agua acumulada, por lo que es muy habitual que el moho crezca e, incluso, aparezca el mal olor dentro del electrodoméstico. 

En este artículo vamos a explicarte cómo puedes acabar con estos restos de humedad pero, en primer lugar, lo que debes saber es cómo evitar llegar a este punto. Así, es muy importante que tras cada lavado saques las prendas y dejes la puerta de la lavadora abierta. De este modo lograrás que se ventile y se seque, y el agua no se quede acumulada en su interior. 

Lo mismo ocurre con la ropa. No acumules ropa sucia dentro hasta el momento en el que vayas a ponerla en marcha. Pueden pasar días y, si está húmeda, ayudarás a que salgan hongos. Por último, te recomendamos que tras cada uno pases un trapo por el interior de la goma, así te aseguras de que no quedan restos de hongos.

Cómo limpiar la goma de la lavadora con productos naturales

Si no quieres usar productos químicos para acabar con este problema, en esta pieza ya te hablamos de un truco casero que te ayudará también a librarte de los malos olores. Consiste en mezclar tres litros de agua, 60 ml de zumo de limón y 250 ml de agua oxigenada. Aplica esta mezcla y déjala en la goma unos minutos para que despegue el moho de su interior. Retira con un paño y seca bien la zona. Si hay moho que se ha quedado incrustado puedes usar una esponja y frotar suavemente con cuidado de no dañar la goma.

Te puede interesar:

Cómo limpiar la goma de la lavadora con lejía

Otro producto que podemos usar para limpiar la goma de nuestra lavadora es con lejía. Mezcla cuatro partes de agua por una de lejía e introduce la mezcla en un pulverizador. Rocía el interior de la goma y deja actuar durante unos minutos. Colócate unos guantes y retira la mezcla con un trapo húmedo. Para asegurarte de que no quedan restos de lejía hecha agua fría y vuelve a quitarla y seca con trapo seco. Deja la puerta de la lavadora abierta para que se seque correctamente.