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Cómo limpiar los níscalos para cocinar: la clave está en prestar atención

Sigue el paso a paso para conseguir cocinar este manjar de la gastronomía

Cómo limpiar los níscalos

Cómo limpiar los níscalos / Shutterstock

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Mati Sirvent

Mati Sirvent

Los níscalos, conocidos científicamente como Lactarius deliciosus, son un tipo de seta comestible muy apreciada en la gastronomía española, especialmente en los meses de otoño. Estos hongos, también llamados rovellones en algunas regiones de España, destacan por su color anaranjado o rojizo y su sabor terroso y ligeramente especiado. Son especialmente populares en zonas montañosas y boscosas, donde crecen en simbiosis con los pinos, robles y otros árboles. Su recolección se ha convertido en una tradición entre los aficionados a la micología y a la cocina casera.

Además de su sabor único, los níscalos son muy nutritivos. Son ricos en fibra, vitaminas como la C y del grupo B, y minerales como el potasio, el fósforo y el hierro. Además, tienen un bajo contenido calórico, lo que los convierte en una opción ideal para quienes buscan disfrutar de platos sabrosos sin descuidar la salud.

A nivel culinario, los níscalos se destacan por su versatilidad. Pueden ser preparados de diversas formas: a la parrilla, en guisos, en salteados o como acompañamiento de carnes y arroces. Su textura firme y carnosa les permite conservar su forma y sabor incluso cuando se cocinan durante largos periodos de tiempo. El resultado es siempre un plato con un aroma inconfundible y un toque de bosque que conquista los paladares más exigentes.

Cómo limpiar los níscalos, paso a paso

Uno de los aspectos más importantes antes de cocinar níscalos es saber cómo limpiarlos correctamente, ya que suelen estar cubiertos de tierra y agujas de pino. A continuación, te ofrecemos un paso a paso para asegurarte de que los níscalos queden limpios sin perder su sabor:

  1. Revisar los níscalos uno por uno. Al recogerlos o comprarlos, es importante revisar cada níscalo. Aquellos que estén rotos o demasiado dañados, mejor desecharlos. Fíjate también en que no estén infestados de insectos.
  2. Eliminar la tierra superficial. Utiliza un cepillo suave o un paño seco para quitar la tierra superficial de los níscalos. Este paso es esencial porque el exceso de tierra puede afectar la textura y el sabor de los hongos. No se recomienda lavarlos directamente con agua en esta etapa, ya que absorben mucha humedad.
  3. Lavar ligeramente si es necesario. Si los níscalos están muy sucios, puedes enjuagarlos brevemente bajo un chorro de agua fría. Es importante no sumergirlos en agua durante mucho tiempo, ya que absorberían demasiada agua y perderían parte de su textura. Un truco es utilizar un colador y sacudirlos suavemente para eliminar el exceso de agua.
  4. Secado inmediato. Una vez que hayas lavado los níscalos, es crucial secarlos inmediatamente con papel de cocina o un paño limpio. Así, evitarás que queden demasiado húmedos al momento de cocinarlos.
  5. Retirar partes dañadas. Con un cuchillo afilado, corta las partes dañadas o secas de los níscalos, así como el extremo inferior del tallo si está muy sucio o fibroso.
  6. Listos para cocinar. Una vez limpios, los níscalos están listos para ser cocinados. Recuerda que estas setas no necesitan mucha cocción, ya que se cocinan rápidamente y su sabor se potencia mejor cuando se mantienen en su estado más natural.
Salteado de níscalos.

Salteado de níscalos. / Shutterstock

Recetas destacadas con níscalos

Uno de los platos más populares en la gastronomía española es preparar níscalos a la plancha con un poco de ajo y perejil. Esta receta simple permite que el sabor terroso y umami de los hongos sea el protagonista. También es común encontrarlos en guisos tradicionales, como en un estofado de cordero, donde aportan un toque campestre único. Otra opción deliciosa es utilizarlos como ingrediente principal en un arroz meloso, donde su textura carnosa se integra perfectamente con el arroz, creando un plato lleno de sabor y aroma.

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