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Paula Carabal propone una alternativa a los cuadros de tienda: arte con recuerdos, viajes y significado propio

La influencer valenciana publica un vídeo en Instagram con ideas para crear piezas únicas y dejar atrás la decoración sin personalidad

Cómo hacer tus propios cuadros sin ser un artista: las propuestas de la influencer valenciana Paula Carabal

Cómo hacer tus propios cuadros sin ser un artista: las propuestas de la influencer valenciana Paula Carabal / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

“No hay cosas feas sino mal combinadas”. Con esa declaración de intenciones presenta su cuenta en Instagram la arquitecta valenciana Paula Carabal, quien sin llegar todavía a las cien publicaciones en esa red social se acerca ya los 40.000 seguidores. Su éxito se debe a la originalidad de sus propuestas.

Por ejemplo, frente a paredes llenas de láminas idénticas y cuadros comprados sin pensar demasiado, esta joven creadora de contenido lanza una propuesta distinta: hacer arte propio. No desde la técnica ni desde la perfección, sino desde lo personal.

En un vídeo publicado en Instagram, Carabal plantea algo sencillo pero con recorrido: convertir recuerdos, emociones o viajes en cuadros hechos por uno mismo. La clave no está en saber pintar, sino en elegir bien el punto de partida.

Ideas creativas y muy personales

La primera idea gira en torno al color. No cualquier paleta, sino una que tenga sentido para quien la crea. “Colores que te evoquen un recuerdo”, sugiere. Puede ser la bandera de un pueblo, el tono de una casa familiar o un paisaje concreto. A partir de ahí, la composición queda abierta: líneas, manchas, degradados o formas geométricas que conecten con esa idea inicial.

El planteamiento se aleja de lo decorativo puro. Aquí el cuadro no busca encajar con el sofá, sino con la memoria.

Otra de las propuestas que destaca es reinterpretar obras conocidas. Carabal pone como ejemplo “Madre” de Sorolla, una pieza que define como “tierna y sencilla”. Su idea no es copiarla, sino reducirla a lo esencial. “Mucha gente puede pensar que es una mancha blanca”, explica, “pero para mí está llena de significado”. Ese matiz resume bien el enfoque: lo importante no es lo que ve el resto, sino lo que representa para quien lo cuelga.

El vídeo también abre la puerta a los cuadros con texto. Frases, poemas o palabras asociadas a un viaje pueden convertirse en el centro de la composición. Como referencia, menciona un mural de Hernández Mompó en Mojácar, donde se mezclan dibujos y palabras como “horizonte limpio” o “cerca hay un mar”. Ideas simples que, juntas, construyen una historia.

La última propuesta juega con el espacio. Enmarcar algo pequeño —una postal, una foto o un dibujo— dentro de un formato grande para darle protagonismo. Un recurso visual que, según explica, sirve para destacar lo importante sin necesidad de llenar todo el lienzo.

El éxito del vídeo tiene que ver con eso: con una forma de entender la decoración que se aleja de lo estándar y conecta con lo íntimo. En un momento en el que las casas tienden a parecerse entre sí, la propuesta de Carabal apunta justo en la dirección contraria.

No se trata de hacer cuadros perfectos. Se trata de que digan algo.

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