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Cómo limpiar los níscalos para cocinar: así lo hacían nuestras abuelas

Quitar la tierra de estos hongos es fundamental para que después se puedan preparar correctamente

Cómo limpiar los niscalos para cocinar: el truco de las abuelas que siempre funciona.

Cómo limpiar los niscalos para cocinar: el truco de las abuelas que siempre funciona. / pixabay

Javier Corazón

Javier Corazón

Los níscalos, también conocidos como robellones, son uno de los hongos más apreciados en la cocina otoñal debido a su sabor y textura. Sin embargo, limpiarlos correctamente es clave para aprovechar al máximo su sabor y disfrutar de un plato delicioso. Limpiar los níscalos puede ser un proceso delicado, ya que no se deben mojar en exceso para preservar su textura y aroma. Nuestras abuelas tenían sus trucos para limpiar estos hongos de manera eficiente, y en este artículo te contamos cómo hacerlo de forma sencilla y tradicional.

Al recolectar níscalos en el bosque o comprarlos en el mercado, es común encontrar que vienen cubiertos de tierra, hojas y otras impurezas. Limpiarlos bien es esencial, ya que cualquier residuo puede afectar el sabor y la textura de los platos. Además, los níscalos son porosos, lo que significa que pueden absorber agua y perder su consistencia si se mojan en exceso. Las abuelas sabían bien que este tipo de hongos requiere un tratamiento delicado, y usaban métodos sencillos pero efectivos para dejarlos listos para la cocina sin perder sus propiedades.

Cómo limpiar los níscalos

El primer paso para limpiar los níscalos es retirar la tierra y las impurezas superficiales. Para esto, utiliza un cepillo de cerdas suaves o un cepillo de dientes viejo que ya no uses. Pasa el cepillo con suavidad por la superficie del níscalo, asegurándote de alcanzar todos los rincones y bordes. Este proceso elimina la mayoría de la tierra sin dañar el hongo ni alterarlo. Si los níscalos están especialmente sucios, las abuelas usaban un cuchillo pequeño para raspar con cuidado las zonas donde la tierra estaba más adherida, especialmente en la base del tallo.

Evitar el uso excesivo de agua

A diferencia de otros ingredientes, los níscalos no se deben lavar bajo el chorro de agua, ya que su estructura porosa puede absorberla y perder firmeza. En cambio, si necesitas humedecerlos ligeramente, utiliza un paño húmedo para frotarlos de forma suave y retirar la suciedad que el cepillo no pudo eliminar. Las abuelas sabían que este truco ayuda a preservar la textura del níscalo y evita que pierda su característico sabor terroso. Con este método, puedes eliminar el polvo y las partículas sin que el hongo absorba demasiada agua.

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Inspección de los níscalos

Es común que algunos níscalos presenten zonas dañadas o partes con manchas oscuras. Estas partes no son peligrosas, pero sí pueden afectar el sabor y la textura. Utiliza un cuchillo pequeño y afilado para cortar las zonas dañadas o partes blandas, especialmente en la base del tallo. Las abuelas recomendaban hacer esta inspección con paciencia, ya que retirar las imperfecciones permite que los níscalos mantengan un sabor más puro y uniforme. Además, este paso es útil para descartar cualquier hongo que no esté en buenas condiciones.

Níscalos.

Cómo limpiar los níscalos. / Shutterstock

El uso de papel de cocina para un secado adecuado

Después de limpiar los níscaloscon el cepillo y el paño húmedo, es recomendable secarlos con papel de cocina. Coloca cada níscalo sobre una hoja de papel absorbente y presiona suavemente para eliminar cualquier resto de humedad que pueda haber quedado. Este truco es ideal para que los níscalos queden completamente secos y listos para ser cocinados, sin ningún rastro de agua.

La preparación antes de la cocción

Una vez limpios y secos, los níscalos están listos para ser preparados. Si los vas a cocinar a la plancha o salteados, asegúrate de no añadir mucha grasa, ya que los níscalos desprenden su propio jugo y quedan jugosos por sí mismos. Para guisos o estofados, puedes trocearlos en porciones más pequeñas, aunque muchas abuelas preferían dejarlos enteros o en trozos grandes para disfrutar mejor de su textura y sabor.

Conservación de los níscalos limpios

Si no vas a cocinar los níscalos inmediatamente después de limpiarlos, puedes guardarlos en la nevera envueltos en papel de cocina para que absorba la humedad restante y los mantenga frescos. Las abuelas recomendaban utilizar un recipiente de cristal o una bolsa de papel en lugar de plástico, ya que el plástico retiene la humedad y puede hacer que los níscalos se echen a perder más rápidamente. De esta manera, se conservan mejor y pueden durar varios días frescos sin perder su sabor y textura.

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