Aunque los que tenemos perros sabemos que el cariño y amor incondicional que nos entregan hace que todo el tiempo invertido en sus cuidados merezca la pena. En ocasiones, tener una mascota, en concreto un perro, requiere mucha paciencia. Uno de las cosas que más suele molestar a los dueños de sus perros, además de la caída del pelo, son los ladridos. Y controlar estos ladridos es una parte muy importante de tus responsabilidades como dueño. Ya que los ladridos excesivos pueden resultar molestos no sólo para ti, sino también para tus vecinos. Para solucionar este problema es necesario tener mucha paciencia, observarlos para saber por qué ladran y adoptar cambios en la rutina o collares especiales que les ayuden a estar en silencio. Lo primero que hay que hacer es descubrir por qué tu perro ladra tanto. Después puedes poner en práctica estos consejos y trucos para mascotas:

¿Por qué mi perro ladra?

Muchos perros pasan demasiadas horas solos en casa y es natural que cuando vuelves o vas a sacar de paseo comience a ladrar de forma descontrolada. Esto suele mejorar aumentando el ejercicio diario, dedicándole más tiempo o también dejándole juguetes, una radio o la televisión encendida o una pelota dispensadora de golosinas para que se entretenga mientras no estás en casa. En ocasiones ayuda que tenga una compañía durante el día, como otro perro o un gato. Algunos perros también se entretienen si tienen un patio o una ventana desde donde puedan mirar la calle, así ven pasar personas, otros perros, coches, etc. Pero debes tener cuidado ya que otros perros, en cambio, se excitan y ladran más.

¿Qué hago si mi perro ladra mucho?

Cuando tu perro ladra y no estás para controlarlo, puedes recurrir a alguno de los collares de entrenamiento. Los más inocuos son los que le hacen un disparo de citronela cada vez que ladra, creando una asociación negativa. Los perros que no hacen suficiente ejercicio pueden acumular energía de tal modo que se vuelven destructores, miedosos, agresivos o sufren trastornos de personalidad como lamerse hasta lastimarse, morderse la cola o ladrar sin parar. Por ello, es necesario establecer una rutina de ejercicios, incluso comenzar a practicar una actividad al aire libre, como agility o trekking, para las razas más activas.

¿Cómo hacer que mi perro no ladre?

Hay perros que ladran en exceso cuando pasa alguien o por algún sonido, como cuando suena el teléfono o el timbre. Lo que debes hacer es desensibilizarlo al sonido: haz que suene el teléfono e ignóralo. Repite esto varios días; verás que tu perro empieza a ladrar y luego se “desconcierta” por tu falta de reacción. Con el tiempo él empezará a mirarte antes de ladrar para ver si tú te levantas o no. En todos los casos ayuda mucho enseñarle los comandos básicos de obediencia. Cuando tu perro haya aprendido a sentarse, puedes frenar cualquier mala conducta dándole la orden, pues esto lo subordina y lo saca del estado mental alterado en que se encuentra.

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Una ocasión muy frecuente que provoca ladridos es cuando el perro está pidiendo algo. Lo que debes hacer es enseñarle a pedir sin ladrar. Si tu perro está educado y te reconoce como líder, es difícil que ladre para exigir, pues se ubica en una situación más sumisa y aguarda hasta que le complazcas. Cuando él ladre debes ignorarlo por completo y solo acceder a lo que pide cuando se haya calmado. Esto lleva tiempo y tendrás que aguantar sus ladridos hasta que comprenda, pero verás que si eres perseverante y lo repites cada vez, él aprenderá más tarde o más temprano.