La Ley de Bienestar Animal es clara: estos collares para perros pueden meterte en un problema
Una práctica habitual durante los paseos vuelve a estar en el punto de mira tras varios casos recientes y muchos dueños aún no saben qué dice la norma

C. Suena
Elegir collar para un perro parece una decisión sencilla, casi automática. Uno entra en una tienda, busca la talla, el material, el color y poco más. Pero la Ley de Bienestar Animal ha cambiado el marco: no todos los collares están permitidos y algunos pueden acabar metiendo en un problema a sus dueños.
La norma prohíbe el uso de herramientas de manejo que puedan causar lesiones al animal. Y ahí entran varios dispositivos que durante años se han vendido como sistemas de control o adiestramiento, especialmente para perros que tiran de la correa, ladran demasiado o presentan problemas de conducta.
El asunto no es menor. Hace solo unos días, en Torrevieja, la Guardia Civil inició una investigación a un hombre después de que su perro apareciera con un collar de castigo con púas incrustado en el cuello. El caso volvió a recordar que estos dispositivos pueden causar heridas graves y que su uso está prohibido por la normativa vigente.

Los agentes inician la investigación a raíz de una denuncia de los trabajadores de un albergue municipal de Torrevieja / Información
Qué collares para perros prohíbe la Ley de Bienestar Animal
La Ley de Bienestar Animal señala expresamente que no pueden utilizarse herramientas que puedan causar lesiones al perro. En concreto, se incluyen los collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo.
Son collares pensados para provocar una reacción en el animal a través de dolor, presión o estímulos desagradables. Durante años han sido utilizados como atajo para corregir conductas, pero veterinarios y educadores caninos llevan tiempo advirtiendo de sus riesgos.
El problema no es solo físico. Además de heridas en el cuello, presión o lesiones, estos métodos pueden provocar miedo, estrés, ansiedad y empeorar algunos comportamientos.
Por qué estos collares pueden salir caros
El uso de un collar prohibido puede convertirse en un problema legal si causa daño o sufrimiento al animal. La Ley de Bienestar Animal no se limita a perseguir agresiones evidentes, sino también prácticas que afecten al bienestar físico o emocional de las mascotas.
Por eso, un accesorio aparentemente cotidiano puede acabar siendo mucho más que una mala elección. Si el collar provoca lesiones, puede derivar en una denuncia o en una investigación por maltrato animal.
La clave está en el daño causado y en el tipo de herramienta utilizada.

La Ley de Bienestar Animal pone el foco en estos collares para perros que muchos siguen usando / INFORMACIÓN
Collares de castigo, eléctricos y de ahogo: por qué se desaconsejan
Los collares eléctricos o de impulsos funcionan aplicando descargas o estímulos al animal. Los de ahogo ejercen presión sobre el cuello cuando el perro tira. Los de castigo, incluidos los de púas, pueden clavarse o presionar zonas sensibles.
En todos los casos, el objetivo es controlar al perro mediante una sensación desagradable. Y ese es precisamente el punto que cuestionan los especialistas: educar a un perro no debería basarse en el miedo ni en el dolor.
Además, en perros nerviosos, inseguros o reactivos, este tipo de herramientas puede agravar el problema en lugar de solucionarlo.
Qué alternativas recomiendan los expertos
La alternativa no pasa por renunciar al control durante el paseo, sino por utilizar herramientas más seguras y una educación adecuada.
Muchos especialistas recomiendan arneses ergonómicos, collares planos acolchados, correas resistentes y, sobre todo, trabajo con refuerzo positivo. En perros que tiran mucho, ladran de forma compulsiva o reaccionan mal ante otros animales, lo más prudente es pedir ayuda a un educador canino o a un veterinario especializado en comportamiento.
También conviene revisar el ajuste del collar o arnés. Un accesorio demasiado apretado puede provocar molestias incluso aunque no esté prohibido.
Una revisión pendiente para muchos dueños
La Ley de Bienestar Animal ha obligado a mirar de otra manera algunas costumbres normalizadas durante años. Y los collares son un buen ejemplo.
Lo que antes muchos veían como una herramienta útil para corregir al perro, hoy puede considerarse una práctica peligrosa si causa dolor, lesiones o sufrimiento.
Por eso, antes de salir a pasear, conviene hacerse una pregunta sencilla: si el collar sirve para controlar al animal haciéndole daño, probablemente ha llegado el momento de cambiarlo.
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