¿Hizo bien Omar Montes al rescatar al perro encerrado en un coche? La Ley de Bienestar Animal lo deja claro
El cantante rompió la ventanilla de un vehículo para sacar a un animal que, según contó, llevaba cerca de dos horas encerrado y llorando

C. Suena
Omar Montes ha vuelto a hacerse viral, pero esta vez no por una canción ni por su vida personal. El cantante rompió la ventanilla de un coche para sacar a un perro que, según explicó él mismo en redes sociales, llevaba cerca de dos horas encerrado en el vehículo y llorando en el aparcamiento de un centro comercial. “Me tocará pagar la ventanilla, pero la pago con gusto”, escribió después.
La escena ha encendido a las redes sociales generado aplausos, debate y una pregunta bastante práctica: ¿hizo bien al actuar así?
La respuesta tiene dos partes. Desde el punto de vista del bienestar animal, la Ley 7/2023 es clara: no se puede dejar a un animal solo dentro de un vehículo cerrado si queda expuesto a condiciones térmicas o de cualquier otro tipo que puedan poner en peligro su vida.
Otra cosa es romper una ventanilla.

La Ley de Bienestar Animal es clara: dejar a un perro encerrado en el coche puede salir muy caro / INFORMACIÓN
Qué dice la Ley de Bienestar Animal sobre dejar al perro dentro del coche
La Ley de Bienestar Animal obliga a los dueños a proteger a sus mascotas y evitar situaciones que puedan comprometer su salud. Y un coche cerrado puede convertirse en una trampa en muy poco tiempo, especialmente con calor, poca ventilación o si el animal muestra señales de estrés.
No hace falta llegar a una situación extrema para que haya problema. Si el perro se queda solo, encerrado, llorando, nervioso o con dificultad para respirar, el riesgo ya está encima de la mesa.
Por eso, la norma pone el foco en el responsable del animal: dejarlo dentro del coche mientras se cena, se compra o se entra al cine puede tener consecuencias.
¿Puede haber multa para el dueño del perro?
Sí. Si se considera que el animal ha estado en una situación de riesgo o sufrimiento, el dueño podría enfrentarse a una infracción grave.
La Ley de Bienestar Animal contempla multas de 10.001 a 50.000 euros para las infracciones graves. En los casos más extremos, las muy graves pueden alcanzar los 200.000 euros.
La clave está en lo que puedan acreditar los agentes: tiempo encerrado, temperatura, estado del perro, ventilación, signos de sufrimiento y actuación del propietario.
¿Y Omar Montes podía romper la ventanilla?
Aquí está el matiz. La ley protege al perro, pero eso no significa que cualquier persona pueda romper un coche sin más.
Lo prudente, en una situación así, es llamar primero a Policía Local, Guardia Civil o emergencias, grabar la situación si es posible, buscar testigos y seguir las indicaciones de los agentes. En el caso contado por Omar Montes, él asegura que llamaron a la policía y que actuó al ver al animal en mal estado.
Si el propietario del coche denuncia, podría reclamar los daños de la ventanilla. Ahora bien, quien la rompe puede intentar justificar que actuó para evitar un mal mayor: salvar a un animal que estaba en peligro.
Dicho de forma sencilla: moralmente puede parecer claro; jurídicamente depende de las circunstancias.

El comunicado de Omar Montes tras romper una ventanilla para sacar a un perro de un coche. / Instagram: @omarmontes
Qué deberías hacer si ves un perro encerrado en un coche
Lo recomendable es no actuar a lo loco. Primero hay que comprobar si el perro muestra signos de peligro: jadeo intenso, lloros, debilidad, nerviosismo, falta de respuesta o dificultad para respirar.
Después, llamar a emergencias o a la Policía Local y aportar ubicación exacta, matrícula y estado del animal. Si hay testigos, mejor. Si se graba un vídeo, debe servir para demostrar el estado del perro, no para montar espectáculo.
Romper la ventanilla debería ser el último recurso y solo ante una situación urgente en la que el animal pueda sufrir un daño inmediato.
El aviso que deja este caso
Omar Montes ha convertido en viral una escena que se repite más de lo que parece: perros encerrados en coches mientras sus dueños hacen “un recado rápido”.
El problema es que para el perro ese rato puede no ser rápido. Puede ser angustia, calor, falta de aire y peligro real.
La Ley de Bienestar Animal no deja mucho margen: un perro no es un objeto que se aparca con el coche. Y si su vida corre peligro, las consecuencias pueden salir bastante más caras que una ventanilla rota.
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