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Nidos de barro y un único huevo: los polluelos de flamenco ya han nacido en el Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja

En las imágenes de Federico Kenzelmann se observan los primeros polluelos del año en sus primeros días de vida tras escoger 7.000 parejas la laguna de Torrevieja para criar, una de las colonias reproductoras más importantes de España

Un milagro natural en Torrevieja: la laguna se llena de flamencos recién nacidos

Un milagro natural en Torrevieja: la laguna se llena de flamencos recién nacidos / Eva Abril

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TORREVIEJA

El flamenco común vuelve a dejar una estampa digna del más bonito de los documentales en el Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, una de las joyas ambientales de la Vega Baja.

Desde la cuenta de divulgación Proyecto Mastral han compartido imágenes cedidas por Federico Kenzelmann, salinero y fotógrafo de naturaleza, en la que se observa a los polluelos durante sus primeros días de vida: un año más, el humedal vuelve a recibir miles de crías, símbolo de la biodiversidad en el sur de Alicante. Kenzelmann estima que en la laguna de Torrevieja acoge entre 14.000 y 18.000 ejemplares de flamenco. O lo que es lo mismo entre 7.000 y 9.000 parejas reproductoras.

Un emplazamiento especial

Las aves se emparejaron y anidaron por primera vez en la laguna salada torrevejense en 2020, en pleno confinamiento por el Covid para sorpresa de científicos, conservacionistas y habitantes de la ciudad turística. Fue la primera vez que se documentaba la cría en la laguna de Torrevieja, el "charco", para los torrevejenses, rebautizada ahora para las imágenes turísticas de Instagram como "la laguna rosa".

En solo siete años se ha convertido en uno de los principales espacios de cría de la Península Ibérica junto a las salinas de Fuente de Piedra (Málaga), Doñana (Huelva), el Delta del Ebro (Tarragona), las lagunas de Gallocanta (Zaragoza) o la laguna de Pétrola en Albacete.

La reproducción de miles de polluelos en el humedal protegido es especial por muchas razones. Los flamencos están empleando una construcción artificial, la mota que divide en dos partes la laguna salinera, para construir sus nidos de barro y mantener después sus guarderías. Y lo hacen en medio de una intensa actividad industrial de extracción de sal: con un ir y venir constante de las embarcaciones de transporte de la sal y las evoluciones de la principal máquina extractora, la enorme "volvedora". El respeto de los salineros y los flamencos es mutuo y ha favorecido una convivencia de éxito. Los flamencos se han acostumbrado a la actividad industrial de producción de sal. Ya saben que es inofensiva. Y la salinera está promocionando la presencia de estas aves turísticamente.

Además, siguen escogiendo Torrevieja pese a la enorme presión urbana y humana que sufre el entorno, con miles de viviendas turísticas junto a sus orillas y la presencia constante de visitantes que buscan un atardecer perfecto para sus cuentas de redes sociales y un baño en la laguna. Estas actividades, sin embargo, están expresamente prohibidas tanto por la normativa del Parque Natural como por la propia industria salinera que ha de velar también por la seguridad de estos turistas intrépidos que piensan que con el apartamento turístico o el chalet va incluida una patente de corso para utilizar sin control estos espacios naturales.

Al afianzamiento de la colonia ha ayudado además un ciclo casi ininterrumpido de años en los que se han producido precipitaciones de lo habitual. Las lluvias tienen cada vez más incidencia en el humedal. Lo que es perjudicial para la industria extractiva de la sal permite, por el contrario, que la principal fuente de alimento del flamenco sea abundante pese al elevado grado de salinidad de las aguas de la laguna: crustáceos, algas y microorganismos extremófilos.

El Parque Natural se extiende por Torrevieja, Guardamar del Segura, Los Montesinos y Rojales, y forma junto a El Hondo y las Salinas de Santa Pola un triángulo de humedales de relevancia internacional. Sus lagunas salinas, saladares y zonas de vegetación adaptada a la salinidad ofrecen refugio, alimento y zonas de descanso a un gran número de fauna y aves acuáticas que, durante la primavera especialmente, hacen las delicias de los aficionados a la ornitología.

Nidos de barro y un único huevo

Uno de los tesoros de los humedales del sur de Alicante es, sin duda, este flamenco común (Phoenicopterus roseus). En la época de cría construye nidos de barro vulcaniformes y suele poner un único huevo, que incuba con mimo y cuidado durante unos 26 o 32 días.

Los polluelos, como se observa en las imágenes cedidas por Federico Kenzelmann, aparecen cubiertos de plumón gris y dependen de sus padres durante las primeras semanas. Empiezan a independizarse tras el periodo de emplumado, que suele durar entre 65 y 90 días, aunque todavía tardarán años en mostrar el aspecto rosado característico de los adultos. El plumaje adulto se alcanza generalmente hacia los cuatro años, y la madurez sexual llega alrededor de los tres años, aunque muchas hembras no crían hasta los cinco o seis.

La reproducción del flamenco en el Parque Natural de la Mata y Torrevieja, así como su presencia abundante en los humedales de El Hondo y Las Salinas de Santa Pola, no es solo un símbolo de la gran riqueza del ecosistema de la provincia, sino también un recordatorio para protegerlo.

Naturalistas y biólogos, conscientes de la expectación que genera cada primavera la presencia de los flamencos para el periodo reproductivo, alertan de la importancia de no molestar a las aves. Recomiendan no acercarse en ningún caso, disfrutar de las bellas imágenes que los especialistas autorizados comparten y sobre todo, dejar que la naturaleza siga su curso.

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