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Las verduras que nunca deberías dar a tu perro: esto es lo que dicen los veterinarios

No todas las hortalizas que son saludables para las personas lo son también para los animales

Te explicamos qué alimentos conviene mantener lejos de tu mascota

¿Qué verduras no pueden comer los perros?

Perros y sus dueños / Europa Press

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Laura Morote

Laura Morote

Muchas familias comparten comida con su perro pensando que, si un alimento es sano para ellas, también lo será para su mascota. Ocurre especialmente con las verduras. Sin embargo, esa idea puede convertirse en un problema. Hay vegetales habituales en cualquier cocina que pueden provocar vómitos, diarrea, anemia, intoxicaciones graves e incluso consecuencias mortales en los perros.

El peligro no está solo en darles grandes cantidades. En algunos casos, pequeñas ingestas pueden causar daños importantes, sobre todo si el animal es pequeño, tiene una enfermedad previa o consume el alimento de forma repetida, según el veterinario Manuel Manzano en su canal 'Veterinario gratis'. Por eso, antes de añadir verduras a su dieta, te contamos cuáles son seguras y cuáles deben quedar completamente fuera.

Porque compartir comida “por cariño” puede acabar provocando justo lo contrario de lo que se busca: un problema digestivo, una intoxicación o una visita urgente al veterinario.

Cebolla, ajo y puerro: prohibidos en cualquier forma

Entre los alimentos más peligrosos para los perros están la cebolla y el ajo. También deben evitarse otros vegetales de la misma familia, como el puerro o las chalotas. El problema está en sus compuestos sulfurados, que pueden dañar los glóbulos rojos del animal y provocar una anemia hemolítica, una de las formas de anemia más graves.

Lo importante es que el riesgo no desaparece porque el alimento esté cocinado, triturado o mezclado en una salsa. Una tortilla con cebolla, un guiso con ajo o unas sobras de comida casera pueden parecer inofensivas, pero no lo son para un perro.

Tomate verde y patata cruda: cuidado con la solanina

Otro grupo que exige cuidado es el de las solanáceas. El tomate rojo y maduro puede ofrecerse de forma puntual y sin abusar, pero el tomate verde no debe darse. Contiene solanina, una sustancia tóxica que puede causar náuseas, vómitos, malestar, confusión y otros síntomas de intoxicación.

Algo parecido ocurre con la patata cruda, especialmente si presenta zonas verdes. Ese color indica presencia de solanina. Aunque muchas personas puedan tolerar pequeñas cantidades, el organismo del perro no procesa igual estos compuestos.

La patata, solo bien cocinada y sin zonas verdes

La patata no tiene por qué estar siempre prohibida, pero debe ofrecerse con mucha precaución. Solo debería darse bien cocinada, sin piel verde, sin brotes, sin sal y sin salsas. No debe ser un alimento habitual ni ocupar el lugar de una dieta completa.

En ningún caso conviene dar al perro patatas crudas, peladuras o trozos que tengan partes verdosas. Ese detalle, que muchas veces pasa desapercibido en la cocina, puede ser clave para evitar una intoxicación.

El alimento saludable para humanos, pero problemático para perros

Aunque para las personas es un alimento habitual, en perros puede resultar problemático por la persina, una sustancia natural presente en el aguacate. Su consumo puede provocar alteraciones digestivas y, en casos graves, síntomas neurológicos como debilidad, aturdimiento o falta de coordinación.

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Además, su alto contenido en grasa puede sentar mal a muchos animales, especialmente si tienen tendencia a problemas digestivos.

Mejor no jugar a adivinar

Con las setas y los hongos, la recomendación más prudente es evitarlos. Algunas variedades pueden ser seguras, pero otras son muy tóxicas y difíciles de identificar. En una mascota, jugar a distinguir unas de otras puede salir muy caro.

La norma más sencilla es clara: si no se tiene la seguridad absoluta y la recomendación veterinaria, mejor no ofrecer setas al perro.

Espárragos: no todos sientan igual

También conviene tener cuidado con los espárragos verdes, no tanto por una toxicidad grave, sino porque su fibra es dura y puede resultar difícil de digerir. En algunos perros puede causar molestias intestinales.

El espárrago blanco, en cambio, se usa en algunas situaciones veterinarias concretas, pero no debería administrarse como remedio casero sin consultar antes con un profesional.

Otros alimentos vegetales que también son peligrosos

Fuera del grupo estricto de las verduras, hay otros alimentos vegetales especialmente peligrosos. Las uvas y las pasas pueden causar daño renal grave en perros, aunque en alguna ocasión parezca que no les ha pasado nada. Las nueces de macadamia también son tóxicas y pueden provocar vómitos, debilidad, temblores y cuadros que requieren atención veterinaria urgente.

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Verduras que sí pueden comer de forma puntual

No se trata de eliminar todas las verduras de la vida del perro. Algunas pueden formar parte de su alimentación de forma puntual y bien preparada, como la zanahoria, el calabacín, la calabaza o las judías verdes cocidas, siempre sin sal, sin salsas y adaptadas al tamaño del animal.

La clave está en no improvisar ni convertir los restos de comida humana en un premio habitual.

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