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Una etóloga explica qué hacer si tu gato recién adoptado se pasa el día escondido

Entrar en un espacio nuevo puede significar para un gato pequeño un estrés enorme, un lugar donde va por delante el miedo antes que la alegría o la curiosidad

¿Has adoptado un gato y se pasa el día escondido? Esto es lo que debes hacer.

¿Has adoptado un gato y se pasa el día escondido? Esto es lo que debes hacer. / ChatGPT

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Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

Adoptar un gato suele vivirse como un momento emocionante y emotivo. Para la familia que lo recibe, es un acto de amor. Para el animal, sin embargo, puede ser un cambio enorme. La experta etóloga Paula Rossi lo resume con una idea sencilla: el gato pasa de un entorno conocido a otro completamente nuevo, lleno de olores, sonidos, espacios y personas distintas. Y estos espacios, al final, son los indicadores de seguridad o total ausencia de ella para los felinos, que son animales puramente territoriales.

Entrar en un espacio nuevo puede significar para un gato pequeño un estrés enorme, un lugar donde va por delante el miedo antes que la alegría o la curiosidad, al tratarse de un sitio desconocido.

Por eso, cuando un gato recién adoptado llega a casa, no siempre corre a explorar, se acerca a pedir caricias o se muestra confiado desde el primer día. A veces ocurre justo lo contrario: se esconde, evita el contacto o solo se atreve a salir de noche. Esto último suele generar dudas y estrés entre las personas que deciden adoptar a un gatito, sobre todo cuando es la primera vez que deciden convivir con uno.

Esconderse también forma parte del proceso

Para muchas personas, ver que el gato se oculta nada más llegar es frustrante y preocupante. Sin embargo y como se ha apuntado anteriormente, la etóloga recuerda que esa reacción es habitual en un animal que acaba de enfrentarse a un entorno desconocido.

El gato necesita tiempo para procesar lo que está ocurriendo. Tiene que reconocer los nuevos olores, acostumbrarse a los sonidos de la casa, ubicar los espacios y entender quiénes son las personas que viven allí.

Por lo tanto, lo mejor que podéis hacer para ayudar al nuevo miembro de la familia no es insistir en acariciarlo, llamarlo insistentemente ni intentar demostrarle cariño de forma directa: según Rossi, ayudar es darle "condiciones para que pueda regularse".

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Los gatos domésticos llegaron a Europa hace solo 2.000 años / Pixabay

Un espacio pequeño y tranquilo puede marcar la diferencia

La experta recomienda que, al inicio, el gato cuente con un espacio "chico y tranquilo". Ese entorno más limitado puede ayudarle a comprender dónde está sin sentirse sobrecargado.

No se trata de obligarlo a conocer toda la casa desde el primer día, sino de permitirle avanzar poco a poco. Cuanto más controlable sea el entorno inicial, más fácil puede resultarle empezar a sentirse seguro.

También puede ayudar dejar en ese ambiente elementos con su olor (alguna mantita, juguetes, una cama...). De ese modo, el gato empieza a reconocer el espacio como propio y a vincularlo con algo familiar. Este último truco, además, también sirve para las mudanzas con gatos plenamente integrados en la familia que, sin embargo, puedan sentirse asustados en un nuevo espacio.

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Lo que conviene evitar: invadir, forzar o sobreestimular

No solo ocurre con las personas: Uno de los errores más comunes es intentar acelerar el vínculo. Pero, según Rossi, hay varias cosas que no deben hacerse con un gato que acaba de llegar y aún no se siente preparado.

No hay que invadirlo, forzar el contacto, intentar alzarlo si no quiere, tocarlo con objetos ni sobreestimularlo.

Son gestos que pueden nacer de una buena intención, pero que para el gato pueden suponer más presión en un momento en el que ya está intentando adaptarse.

Déjalo ser y el gato irá a ti cuando le apetezca y se sienta seguro: no hay mayor demostración de amor hacia tu gato que dejarlo a su aire hasta que esté preparado.

Eso sí: respetar sus tiempos no significa desaparecer. Paula Rossi aclara que tampoco hace falta caminar de puntillas por la casa como si fueras un fantasma: la idea es que el michi se acostumbre a que vives con él y él contigo, que eres su espacio seguro y que vas a proporcionarle alimento y cobijo. Estar presente, en calma, haciendo vida normal sin jaleos intensos ni movimientos bruscos. Tu presencia serena será suficiente para que el gato entienda que no existe amenaza, sino hogar.

Cuando el gato empiece a salir y a acercarse por su cuenta entonces sí puedes empezar a acariciarlo, tocarlo e interactuar para jugar con él.

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¿Cuándo preocuparse si sigue escondido?

Cada gato tiene su propio ritmo, y no todos se adaptan igual. Aun así, la experta en felinos señala que si pasan muchos días y el animal sigue escondido, conviene observar mejor qué está ocurriendo y qué le está resultando difícil. En ese caso, no se trata de sacar conclusiones rápidas, sino de analizar la situación con más detalle.

Y es que la llegada de un gato a una nueva casa no siempre es inmediata ni sencilla. Puede haber miedo, prudencia y distancia al principio. Pero eso no significa que el vínculo no vaya a construirse. La experta señala que hay dos elementos que siempre se repiten con la adaptación de un nuevo minino a la familia: el tiempo y la paciencia. Si las tienes, lo tienes ganado.

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