La Ley de Bienestar Animal lo deja claro: prohibido adoptar o comprar cachorros con menos de 8 semanas
La norma que muchos desconocen y que te puede traer problemas a la hora de adoptar un perro, gato o hurón

C. Suena
La escena es más habitual de lo que parece: una camada recién nacida, varias personas interesadas y alguien que pregunta cuándo puede llevarse el cachorro a casa. Durante años, muchas entregas se han hecho demasiado pronto, bajo la idea de que si el animal ya come solo o se mueve con soltura está preparado para separarse de su madre.
Pero la Ley de Bienestar Animal es clara: no se pueden ceder ni adoptar perros, gatos o hurones con menos de ocho semanas de vida, es decir, antes de cumplir los dos meses.
La medida no es nueva, pero sigue generando dudas entre muchas familias. Afecta tanto a quienes quieren adoptar como a quienes tienen una camada en casa y buscan entregar los animales a conocidos, familiares o nuevos cuidadores.
Qué dice la Ley de Bienestar Animal
La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece en su artículo 58 que no se permite la cesión de perros, gatos y hurones de menos de ocho semanas de edad. También prohíbe la cesión o adopción de animales que no estén correctamente identificados según lo previsto en la normativa.
Esto significa que no basta con que el cachorro parezca espabilado, haya abierto los ojos o empiece a comer por su cuenta. La edad mínima legal para la entrega son dos meses.
Y el matiz importa: la norma habla de cesión, no solo de venta. Por tanto, también afecta a entregas gratuitas entre particulares.

Aviso si vas a adoptar un cachorro: la ley prohíbe llevártelo a casa antes de los 2 meses / INFORMACIÓN
Por qué no se puede separar antes a un cachorro
Las primeras semanas son mucho más que una etapa tierna. Son un periodo clave para el desarrollo físico, emocional y social del animal.
Durante ese tiempo, el cachorro aprende de su madre y de sus hermanos: límites, comunicación, juego, autocontrol y señales básicas de convivencia. Separarlo antes de tiempo puede aumentar el riesgo de problemas de comportamiento, miedos, inseguridad o dificultades de socialización.
También hay un componente sanitario. En esa primera etapa, los cachorros necesitan cuidados, revisiones y una transición adecuada antes de llegar a una nueva casa.
Por eso la ley no fija los dos meses por capricho. Lo hace para reforzar las garantías de bienestar y evitar entregas impulsivas o demasiado tempranas.
No vale entregarlo “porque ya come solo”
Una de las creencias más extendidas es que un cachorro puede irse a otra casa cuando ya empieza a comer pienso o se muestra más independiente. Pero comer solo no significa estar preparado.
Un cachorro de pocas semanas todavía necesita estabilidad, contacto con la madre y tiempo con la camada. La separación temprana puede pasar factura más adelante, aunque al principio parezca que todo va bien.
La norma intenta cortar precisamente esa idea: no se trata solo de alimentar al animal, sino de permitirle completar una fase básica de desarrollo.
La adopción también tiene reglas
La Ley de Bienestar Animal también regula cómo deben hacerse las adopciones. Según el texto legal, solo pueden realizarse a través de centros públicos de protección animal o entidades de protección animal registradas, y siempre mediante contrato de adopción.
Además, la adopción no puede convertirse en una compraventa encubierta. La norma señala que no será objeto de transacción comercial, aunque sí permite pedir una compensación por gastos veterinarios básicos.
En el caso de perros, gatos y hurones, la ley también prevé la esterilización antes de la entrega o, si no fuera posible por edad o criterio veterinario, un compromiso de esterilización o no reproducción.
Qué pasa si tengo una camada en casa
Si una perra o una gata ha tenido crías, la salida legal no es entregarlas cuanto antes ni venderlas por internet. La cesión debe respetar la edad mínima, la identificación y las garantías exigidas.
También conviene recordar que la cría y comercialización de animales está sometida a regulación. La ley busca combatir el tráfico ilegal, las ventas sin control y las entregas sin garantías sanitarias o documentales.
Por eso, antes de ceder un cachorro, lo prudente es consultar con un veterinario y asegurarse de que se cumplen los plazos, la identificación y la documentación necesaria.

Agencia ATLAS
Una norma pensada para evitar problemas futuros
Para muchas familias, esperar dos meses puede parecer demasiado. En realidad, es una protección mínima.
Adoptar o incorporar un cachorro a casa no debería ser un acto impulsivo. Es una responsabilidad de años y empieza mucho antes de la llegada del animal al sofá.
La Ley de Bienestar Animal ha puesto una línea clara: antes de los dos meses, perros, gatos y hurones no deben separarse de su madre y su camada. Y aunque alguien lo justifique con un “ya está grande” o “ya come solo”, la norma no deja margen: todavía no toca.
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