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El veterinario Manuel Manzano lo deja claro: esto es lo que nunca debería faltar en tu botiquín si tienes perro

Muchos dueños improvisan cuando ya es tarde, pero preparar este pequeño botiquín puede evitar más de un susto

¿Quieres saber cómo prepararte para viajar en coche con tu mascota? Te lo contamos de la mano del Colegio de Veterinarios

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C. Suena

C. Suena

Hay cosas que uno no piensa hasta que ocurren. Un paseo que termina con una herida en la pata. Una pelea inesperada con otro perro. Un atracón de basura en una escapada de fin de semana. O ese segundo de pánico en el que descubres que tu perro se ha comido algo que no debía.

En esos momentos, tener un botiquín para perros preparado no es un capricho ni una exageración. Es una forma de ganar tiempo, actuar con más calma y evitar que un susto se convierta en un problema mayor antes de llegar al veterinario.

Eso sí: un botiquín para mascotas no debería ser un cajón lleno de medicamentos al azar. Según explica el veterinario Manuel Manzano en un vídeo de YouTube, lo importante es centrarse en aquello que realmente puede ayudar en una urgencia doméstica o durante las primeras horas, no en productos que no resuelven una situación inmediata.

La idea es sencilla: no sustituir nunca al veterinario, sino saber qué tener a mano cuando el perro se hace daño, vomita, sufre una mordedura o puede haber ingerido algo tóxico.

El botiquín para perros que todo dueño debería tener en casa antes de que llegue el susto

El botiquín para perros que todo dueño debería tener en casa antes de que llegue el susto / INFORMACIÓN

Lo primero: material para curar heridas

El punto de partida no son los medicamentos. Es lo más básico: gasas, esparadrapo, tijeras y material limpio para poder atender una herida sin improvisar.

Las gasas deben ser de las que no sueltan pelusa, porque servirán para limpiar o cubrir la zona afectada. También conviene tener esparadrapo y, si es posible, vendas cohesivas. Estas últimas son especialmente útiles porque se adhieren sobre sí mismas y no al pelo del animal, algo muy práctico cuando hay que actuar rápido.

Una mordedura, un corte o un rasguño grande no siempre parecen graves al principio. Pero pueden infectarse, sangrar más de lo esperado o molestar tanto al perro que impida manipularlo con seguridad.

Por eso también hay un elemento que muchos olvidan: guantes de nitrilo. No solo protegen al animal. También protegen a la persona que lo cura, sobre todo si hay sangre, suciedad o una herida potencialmente infectada.

Suero fisiológico y clorhexidina: dos básicos que no deberían faltar

Para limpiar una herida, el veterinario recomienda tener suero fisiológico y clorhexidina. El primero ayuda a arrastrar suciedad, restos o pequeñas partículas. La segunda actúa como antiséptico.

Y aquí conviene hacer una advertencia importante: no todo lo que usamos en humanos sirve igual para un perro. El alcohol o el agua oxigenada no deberían convertirse en la primera opción para limpiar heridas abiertas, salvo indicación profesional. La clorhexidina suele ser mejor tolerada y es un producto habitual en curas veterinarias.

La organización veterinaria PDSA recuerda también que, ante una emergencia, los primeros auxilios pueden ayudar, pero si el animal preocupa o la lesión parece seria, hay que contactar con un veterinario cuanto antes.

Las herramientas pequeñas que pueden marcar la diferencia

Un botiquín canino también debería incluir pinzas, tijeras, un termómetro digital y una pequeña linterna.

Las pinzas pueden servir para retirar algún elemento superficial, siempre con cuidado y sin hurgar en heridas profundas. Las tijeras ayudan a cortar gasas o vendas. El termómetro permite comprobar si hay fiebre o una alteración evidente de la temperatura. Y la linterna, aunque parezca menor, puede ser clave para revisar una pata, una boca o una zona con pelo.

Otro objeto útil es un bozal de emergencia. Incluso el perro más noble puede morder si tiene dolor o miedo. No se trata de castigarle, sino de evitar un accidente mientras se intenta ayudarle.

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Jose Navarro

La parte delicada: medicamentos y posibles intoxicaciones

Aquí es donde más cuidado hay que tener. Un botiquín para perros no debe convertirse en una farmacia improvisada. Hay medicamentos humanos que pueden ser peligrosos para los animales y cualquier dosis debe estar pautada por un veterinario. En este punto, el doctor Manzano es muy contundente: "Nunca debes dar ibuprofeno, paracetamol, aspirina, antibióticos, corticoides, antidiarreicos o tranquilizantes humanos sin indicación veterinaria".

El especialista menciona productos como protectores gástricos, pomadas cicatrizantes y carbón activado, pero este último punto exige especial prudencia. El carbón activado puede utilizarse en algunos casos de intoxicación porque ayuda a reducir la absorción de determinadas toxinas, pero no sirve para todos los venenos ni debe administrarse sin orientación profesional. La ASPCA señala que su uso depende del tipo de sustancia ingerida, del tiempo transcurrido y del estado del animal.

Lo mismo ocurre con provocar el vómito. No siempre es recomendable y puede ser peligroso si el perro ha ingerido productos corrosivos, si está débil, inconsciente, convulsionando o si existe riesgo de aspiración. Los veterinarios coinciden al advertir de que inducir el vómito no es inocuo y puede tener efectos graves si se hace mal.

La regla de oro es clara: ante una sospecha de intoxicación, llamar al veterinario o a un servicio de toxicología animal antes de hacer nada en casa.

Qué debería llevar el botiquín de tu perro

Más que una lista interminable, el botiquín debería tener sentido práctico: gasas que no suelten pelusa, esparadrapo, vendas cohesivas, guantes de nitrilo, suero fisiológico, clorhexidina, tijeras, pinzas, termómetro, linterna, bozal de emergencia y el teléfono del veterinario habitual y de urgencias.

A partir de ahí, cualquier medicamento debería estar revisado con el veterinario que conoce al animal: su peso, edad, enfermedades previas y tratamientos actuales.

Porque un buen botiquín no es el que permite “curarlo todo” en casa. Es el que ayuda a no perder los nervios en los primeros minutos.

Y cuando se vive con un perro, esos minutos importan más de lo que parece.

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