El veterinario Manuel Manzano alerta del error más común al dar comida humana a los perros: "No es del todo recomendable"
El experto recuerda que no todo vale aunque sea “solo un poquito” y marca una regla clave antes de compartir plato con tu mascota

El veterinario Manuel Manzano aclara qué comida humana puedes darle a tu perro sin poner en riesgo su salud / INFORMACIÓN
Hay una escena que se repite en miles de casas con mascotas. Te sientas a comer, coges el tenedor y, de pronto, aparece esa mirada fija desde abajo. El perro no ladra, no se mueve, no hace falta. Solo pone cara de pena. Y ahí empieza la duda: ¿le puedo dar un trocito o mejor no?
El veterinario Manuel Manzano ha abordado precisamente una de las preguntas más habituales entre quienes conviven con perros: qué comida humana pueden comer sin poner en riesgo su salud. La respuesta, como casi siempre en veterinaria, no es un sí o un no rotundo. Depende del alimento, de cómo esté preparado, de la cantidad y del propio perro.
Antes de entrar en la lista de productos, Manzano marca una regla básica que muchos dueños olvidan: esa comida no debe llevar sal, debe estar cocinada sin aceite y no debería representar más del 10% de la alimentación habitual del animal.
El matiz es importante. Una cosa es dar un pequeño premio o usar un alimento concreto en un momento puntual, y otra muy distinta convertir las sobras de casa en la dieta diaria del perro. Según explica el veterinario, hacerlo puede favorecer la obesidad canina y no es recomendable.
La regla antes de darle comida humana a tu perro
Manuel Manzano insiste en algo que parece sencillo, pero que cambia por completo el enfoque: no basta con que un alimento sea “bueno”. También importa cómo llega al plato del perro.
Un trozo de pollo cocido puede ser una opción adecuada. Ese mismo pollo con piel, huesos, sal, aceite, salsa, ajo o especias ya no lo es. Y ahí está uno de los errores más frecuentes: pensar que “solo es un poquito” y no tener en cuenta todo lo que acompaña a ese bocado.
El veterinario recomienda que, si se va a ofrecer comida humana al perro, sea de forma controlada, sin condimentos y en cantidades moderadas. Nada de convertir el desayuno, la comida y la cena del animal en una versión canina del menú familiar.
También aconseja retirar pieles, semillas y huesos cuando corresponda. En el caso de las aves, como pollo o pavo, recalca que conviene quitar siempre la piel y, por supuesto, los huesos.

Manuel Manzano aclara qué comida humana puede beneficiar a tu perro si la preparas bien / INFORMACIÓN
Pollo, pavo, pescado y huevo: los alimentos ricos en proteína
Entre los alimentos humanos que pueden sentar bien a muchos perros, Manzano destaca primero los ricos en proteína. Habla de carnes magras como la pechuga de pollo o la pechuga de pavo, siempre cocinadas a la plancha o cocidas, sin sal y sin aceite.
Si se usa otra parte del pollo, como el contramuslo, el veterinario recomienda hacer todo lo posible por retirar la piel. Y deja clara otra advertencia: “Huesos siempre fuera”. No recomienda dar huesos en ninguna alimentación, especialmente si están cocinados, por el riesgo de atragantamiento, astillas o lesiones digestivas.
El pescado también puede entrar en esa categoría, siempre con precauciones. Puede ser pescado blanco o salmón, pero sin sal, sin aceite y, a ser posible, sin espinas. No se trata de poner al perro a comer cualquier resto del plato, sino de ofrecerle un alimento limpio, sencillo y seguro.
Otro alimento que menciona es el huevo cocido. Según Manzano, a muchos perros les encanta y es una buena fuente de proteína, aunque tampoco conviene abusar. El veterinario insiste en que sea siempre cocido y no crudo.
Verduras que sí pueden comer los perros
Con las verduras llega uno de los puntos donde más confusión existe. Muchas personas dan por hecho que, si una verdura es sana para los humanos, también lo será para el perro. Y no siempre es así.
Manzano recuerda que la cebolla, el ajo o el aguacate no son recomendables para los perros. En cambio, sí menciona verduras que pueden ser útiles y saludables, como la zanahoria, la calabaza, el calabacín o el pepino.
La zanahoria puede darse cocida o cruda. En perros jóvenes, explica, la zanahoria cruda puede ayudar a limpiar los dientes y funcionar como una especie de premio natural. No sustituye una correcta higiene dental, pero puede ser una opción interesante frente a otros snacks más calóricos.
La calabaza y el calabacín, por su parte, pueden sentar especialmente bien a perros con molestias digestivas, siempre dentro de una dieta adecuada y sin usarlos como solución única si el animal está enfermo. Si hay diarrea persistente, vómitos o decaimiento, lo prudente es consultar al veterinario.
El pepino aparece como una opción interesante para perros con sobrepeso. Tiene pocas calorías y puede servir como premio ligero, aunque Manzano reconoce que no a todos los perros les entusiasma. Su truco es mojarlo ligeramente con un caldo de pollo sin sal, sin especias y sin ingredientes peligrosos.
Frutas para perros: cuidado con las semillas y el azúcar
En el apartado de frutas, el veterinario vuelve a hacer una separación clara entre lo que puede darse y lo que conviene evitar. La manzana es una de las opciones que mejor pueden sentar, pero siempre retirando por completo el corazón y las semillas.
También menciona arándanos y fresas, frutas interesantes por su aporte antioxidante. El plátano puede darse, pero con moderación, especialmente si está muy maduro, porque tiene más azúcar y puede provocar picos de glucosa.
La pera la considera parecida a la manzana, siempre con las mismas precauciones. En cambio, con frutas como sandía o melón pide más prudencia por su contenido en azúcar. No tienen por qué ser “malas” en pequeños trozos y sin pepitas, pero no deberían convertirse en un premio constante.
Y aquí conviene dejarlo claro: uvas y pasas deben quedar fuera. No son un premio inocente. En algunos perros pueden provocar daño renal grave incluso con cantidades pequeñas, así que la recomendación segura es no ofrecerlas nunca.
Arroz integral y avena: saciantes y digestivos
Manzano también habla de algunos carbohidratos altamente digeribles. Entre ellos cita el arroz integral y la avena, dos alimentos que, según explica, pueden sentar bien a muchos perros y aportar saciedad.
El veterinario los describe como productos que generan “ración de volumen”: el perro ve el plato más lleno, se siente más satisfecho y puede pedir menos comida después. Además, señala que pueden favorecer el tránsito intestinal y ayudar a reducir problemas de estreñimiento.
Eso sí, no hay que confundir esto con preparar una dieta casera improvisada a base de arroz, pollo y verduras todos los días. Una dieta casera completa para perros necesita equilibrio, proporciones correctas y supervisión profesional. No basta con mezclar alimentos “sanos”.

Ni sobras ni embutido: los alimentos que Manuel Manzano sí recomienda para perros / INFORMACIÓN
Los alimentos que nunca deberías dar a tu perro
El vídeo de Manzano se centra sobre todo en alimentos que sí pueden darse, pero el propio veterinario deja claro que hay productos que no son seguros. Entre los que deben evitarse están la cebolla, el ajo, el aguacate y las frutas con hueso o semillas peligrosas.
También conviene recordar otros alimentos de riesgo muy conocidos en veterinaria: chocolate, café, alcohol, uvas, pasas, productos con xilitol, nueces de macadamia, huesos cocinados, dulces y comidas muy grasas.
El problema de muchas intoxicaciones no empieza con un dueño intentando hacer daño a su perro, sino con una escena doméstica aparentemente inofensiva: un trozo de bizcocho, una salsa, una sobra de carne, una galleta “sin azúcar” o un plato con cebolla.
Por eso la recomendación más segura es mirar siempre el alimento completo, no solo el ingrediente principal.
Cuándo es mejor no darle comida humana
Hay perros para los que estos premios deben limitarse todavía más. Animales con obesidad, diabetes, pancreatitis, enfermedad renal, problemas hepáticos, alergias, enfermedad intestinal o dietas veterinarias especiales no deberían recibir comida humana sin consultar antes.
También hay que tener cuidado con cachorros muy pequeños, perros mayores delicados o animales que ya han tenido episodios digestivos frecuentes.
Cada perro tolera los alimentos de forma distinta. Lo que a uno le sienta bien puede provocar diarrea o vómitos en otro. Por eso cualquier alimento nuevo debe introducirse poco a poco y en pequeñas cantidades.
La idea no es llenar la nevera de “comida humana apta para perros”, sino tener claro qué se puede ofrecer de forma puntual si el animal lo tolera bien.
Porque esa mirada de pena junto a la mesa seguirá apareciendo. La diferencia está en saber cuándo ceder, con qué alimento hacerlo y cuándo lo más responsable es no darle nada.
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