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La Ley de Bienestar Animal lo deja claro: no puedes dejar a perros y gatos en terrazas o balcones con este calor

Las altas temperaturas vuelven a poner el foco en una de las normas más polémicas de la ley, que busca evitar golpes de calor, caídas y situaciones de sufrimiento para las mascotas

La llegada adelantada del calor activa el aviso: cuidado con dejar a perros y gatos en balcones y terrazas

C. Suena

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C. Suena

C. Suena

Con los termómetros disparados y avisos por altas temperaturas en varias zonas de España, muchas familias están tomando precauciones para protegerse del calor. Pero hay una advertencia que también afecta a quienes conviven con perros y gatos y que cobra especial importancia en estos días.

La Ley de Bienestar Animal prohíbe dejar a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, patios o espacios similares. Una norma que muchos propietarios todavía desconocen y que fue diseñada precisamente para evitar situaciones de riesgo, especialmente durante episodios de calor intenso como los que ya se están registrando en buena parte del país.

La llegada anticipada del verano ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que veterinarios y protectoras recuerdan cada año: una terraza puede convertirse en una trampa para una mascota en cuestión de minutos.

Un perro permanece atado sin agua y al sol durante horas hasta que muere en Torrevieja

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Lo que prohíbe realmente la Ley de Bienestar Animal

Una de las dudas más frecuentes tiene que ver con el alcance de la norma. La ley no impide que un perro salga un rato a la terraza ni que un gato tome el sol junto a una ventana o en un balcón protegido. Lo que prohíbe es mantener a los animales de forma permanente en estos espacios o utilizarlos como lugar habitual donde pasan la mayor parte del tiempo.

Además, la normativa también presta especial atención a otras situaciones que pueden comprometer el bienestar de las mascotas, como dejarlas atadas sin supervisión durante largos periodos o exponerlas a condiciones climáticas adversas.

El artículo 27 de la Ley 7/2023 establece expresamente la prohibición de mantener animales "de forma permanente en terrazas, balcones, azoteas, traseras, sótanos, patios y similares o vehículos".

La medida responde tanto a criterios de bienestar animal como a razones de seguridad.

El calor convierte balcones y terrazas en zonas de riesgo

La norma cobra especial relevancia con la llegada de las altas temperaturas. Aunque muchas personas perciben la terraza como un espacio abierto y ventilado, la realidad es que durante los meses más cálidos puede alcanzar temperaturas extremas.

El suelo acumula calor durante horas, las superficies metálicas o de cemento pueden quemar las almohadillas y las zonas de sombra desaparecen conforme avanza el día.

Los veterinarios advierten de que perros y gatos tienen más dificultades para regular la temperatura corporal que las personas. En determinadas circunstancias, una exposición prolongada al calor puede derivar en un golpe de calor, una urgencia veterinaria que puede poner en peligro la vida del animal.

Los síntomas suelen incluir jadeo intenso, debilidad, pérdida de coordinación, vómitos, desorientación e incluso colapso.

Por eso, uno de los objetivos de la ley es evitar que las mascotas permanezcan durante largos periodos en lugares donde las condiciones climáticas puedan comprometer su salud.

No es solo una cuestión de temperatura

La normativa no se centra únicamente en el calor. Los expertos en comportamiento animal llevan años alertando sobre las consecuencias de mantener a perros y gatos aislados en terrazas o patios durante largas jornadas.

La falta de interacción social, estimulación y contacto con la familia puede provocar estrés, ansiedad, miedo, apatía o problemas de comportamiento.

Un perro no necesita únicamente comida y agua. También necesita compañía, actividad y un entorno adecuado para desarrollar conductas normales de su especie.

La filosofía de la ley parte precisamente de esa idea: los animales de compañía son seres sintientes y su bienestar va mucho más allá de cubrir sus necesidades básicas.

El peligro añadido para los gatos

En el caso de los felinos existe además otro riesgo muy conocido por las clínicas veterinarias. Con la llegada del calor aumentan los accidentes relacionados con ventanas y balcones.

Muchos gatos aprovechan las ventanas abiertas para asomarse, perseguir insectos o simplemente descansar al sol. En ocasiones, un descuido o una pérdida de equilibrio termina en caída.

Estas lesiones son tan frecuentes que tienen incluso nombre propio: síndrome del gato paracaidista. Cada verano, las clínicas veterinarias atienden numerosos casos de fracturas y traumatismos provocados por caídas desde balcones y ventanas.

El aviso para quienes tienen perro o gato en casa: la terraza puede convertirse en un problema legal con el calor

El aviso para quienes tienen perro o gato en casa: la terraza puede convertirse en un problema legal con el calor / INFORMACIÓN

Las multas pueden ser muy elevadas

La Ley de Bienestar Animal endureció notablemente el régimen sancionador relacionado con situaciones que puedan comprometer el bienestar de las mascotas. Cuando las condiciones en las que se mantiene a un animal generan sufrimiento, estrés o riesgos para su salud, las infracciones pueden considerarse graves. Las multas previstas oscilan entre los 10.001 y los 50.000 euros.

En situaciones especialmente graves, cuando exista un riesgo importante para la vida del animal o se produzcan daños severos, las multas pueden alcanzar cantidades mucho mayores dentro del régimen sancionador de la ley.

Además, las autoridades pueden acordar medidas complementarias como la retirada del animal o la prohibición temporal de tener mascotas.

Un aviso especialmente importante este verano

La llegada adelantada del calor ha convertido la protección de perros y gatos en una prioridad para veterinarios, protectoras y administraciones.

Por eso, mientras continúan los avisos meteorológicos y las temperaturas siguen subiendo, los expertos recuerdan una idea sencilla: una terraza o un balcón pueden ser lugares seguros para disfrutar un rato bajo supervisión, pero nunca deberían convertirse en el lugar donde un animal pasa la mayor parte de su vida.

Y precisamente en días como estos, cuando el calor aprieta desde primera hora de la mañana, esa diferencia puede ser más importante de lo que parece.

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