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El veterinario Manuel Manzano aclara si pueden prohibirte entrar con tu perro en un bar o restaurante: “La Ley de Bienestar Animal es 100% tajante”

Muchos dueños creen que con la Ley de Bienestar Animal los perros pueden acceder libremente a cualquier cafetería o restaurante, pero la normativa establece condiciones que no todo el mundo conoce

¿Puede un restaurante echarte si entras con tu perro? El veterinario Manuel Manzano lo aclara

C. Suena

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C. Suena

C. Suena

Llegas a una cafetería con tu perro. Te sientas en la terraza o te dispones a entrar en el local. Entonces aparece el camarero y te dice que los animales no están permitidos. La reacción suele ser inmediata. "Eso ya no se puede hacer desde la Ley de Bienestar Animal".

Es una frase que cada vez se escucha más desde que entró en vigor la Ley 7/2023. Sin embargo, según explica el veterinario Manuel Manzano, la realidad es bastante más compleja de lo que muchos creen.

Ni todos los perros pueden entrar siempre en cualquier bar o restaurante, ni los establecimientos pueden prohibir su acceso de cualquier manera.

¿Pueden prohibir la entrada de perros en bares y restaurantes?

La presencia de perros en cafeterías, bares y restaurantesse ha convertido en una de las cuestiones más debatidas entre propietarios de mascotas y hosteleros. Mientras algunos clientes están convencidos de que la nueva normativa obliga a admitir animales de compañía, otros creen que cada establecimiento puede decidir libremente a quién deja entrar.

Según Manuel Manzano, ninguna de las dos afirmaciones es completamente correcta. La clave está en cómo se informa esa decisión.

La Ley de Bienestar animal establece que debe haber un cartel que prohiba el acceso en caso necesario

La Ley de Bienestar animal establece que debe haber un cartel que prohiba el acceso en caso necesario / CHATGPT

Qué dice la Ley de Bienestar Animal sobre los perros en bares y cafeterías

El veterinario recuerda que la Ley 7/2023 establece que los establecimientos deben indicar de forma visible y clara si admiten o no animalesde compañía. Por eso, uno de los aspectos más importantes no está dentro del local, sino en la propia entrada.

Si un establecimiento decide no admitir perros, esa limitación debe estar señalizada de forma visible para que el cliente pueda conocerla antes de acceder.

"El factor limitante es siempre, absolutamente siempre, el hecho de que haya o no haya cartel", explica Manuel Manzano en su vídeo.

El cartel que puede determinar si tu perro puede entrar o no

Precisamente ahí aparece una de las cuestiones que más controversia provoca. Según explica el veterinario, cuando no existe una señalización clara sobre la prohibición de entrada, pueden surgir conflictos entre clientes y propietarios porque el acceso no ha sido informado correctamente.

Por eso insiste en que la comunicación previa resulta fundamental para evitar problemas.

La normativa busca precisamente eso: que tanto los dueños de mascotas como los responsables de los establecimientos conozcan de antemano cuáles son las condiciones de acceso.

Perros en restaurantes: cuándo pueden negar el acceso a tu mascota

Que un establecimiento admita animales no significa que el perro pueda comportarse de cualquier manera. La convivencia sigue siendo la norma principal. El animal debe permanecer controlado por su responsable, no molestar a otros clientes y no generar problemas de seguridad o higiene.

Además, existen zonas donde el acceso de animales continúa estando restringido por motivos sanitarios.

Uno de los aspectos que genera más confusión tiene que ver con las cocinas y las zonas donde se manipulan alimentos. La legislación sobre higiene alimentaria sigue plenamente vigente y establece restricciones en estos espacios.

Una cosa es que un perro pueda permanecer en la sala o en una terraza autorizada. Otra muy distinta es que pueda acceder a una cocina, un obrador o una zona de preparación y almacenamiento de alimentos.

En este punto, las normas sanitarias siguen siendo determinantes.

Un perro dentro de una cafetería de Alicante, una imagen cada vez más habitual desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal.

Un perro dentro de una cafetería de Alicante, una imagen cada vez más habitual desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal. / Cristina Suena

Manuel Manzano lanza una reflexión sobre los propios perros

Más allá de la ley, el veterinario plantea una cuestión que ha llamado especialmente la atención. Según explica, muchos perros no disfrutan tanto de la experiencia de estar en un restaurante como creen sus propietarios. "Los perros en estas circunstancias lo pasan francamente mal", señala. La razón tiene que ver con el olfato.

Mientras las personas disfrutan de la comida principalmente a través del gusto, los perros viven gran parte de la experiencia mediante los olores.

Un restaurante puede convertirse para ellos en un auténtico festival de estímulos que, en algunos casos, termina generando nerviosismo, ansiedad o frustración.

No ocurre con todos los animales ni con la misma intensidad, pero es un aspecto que los propietarios deberían tener en cuenta.

Qué ocurre con los perros de asistencia en bares y cafeterías

La situación cambia cuando se trata de perros de asistencia. Estos animales cuentan con una regulación específica y, con carácter general, disponen de un derecho de acceso mucho más amplio a espacios públicos y privados de uso público.

Su función es esencial para las personas a las que acompañan y su régimen jurídico es diferente al de una mascota convencional.

Una cuestión de normas... y de sentido común

La polémica sobre los perros en bares y restaurantes sigue muy presente porque afecta a dos realidades que deben convivir. Por un lado, cada vez más personas consideran a sus animales como un miembro más de la familia y quieren compartir con ellos actividades cotidianas. Por otro, los establecimientos deben garantizar la seguridad, la higiene y la comodidad de todos los clientes.

Por eso, más allá de la discusión sobre quién tiene razón, Manuel Manzano insiste en una idea sencilla: conocer las normas antes de entrar y actuar con sentido común suele evitar la mayoría de los conflictos.

Y también una de las sorpresas más frecuentes para muchos propietarios: la Ley de Bienestar Animal no abrió automáticamente las puertas de todos los bares y restaurantes a los perros.

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