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El veterinario Manuel Manzano explica qué hacer si tu perro tiene parvovirus y no puedes hospitalizarlo

Este profesional advierte de que no hay garantías, pero sí medidas que pueden ayudar cuando no se puede pagar un ingreso completo

El parvovirus es muy contagioso y resistente en el ambiente

El parvovirus es muy contagioso y resistente en el ambiente

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Laura Morote

Laura Morote

El parvovirus canino es una de las enfermedades que más preocupan a quienes conviven con perros, sobre todo cuando afecta a cachorros. No se trata de una simple diarrea ni de una gastroenteritis pasajera. Puede avanzar muy rápido, provocar una deshidratación grave y poner en riesgo la vida del animal en pocas horas o días si no recibe atención.

Así lo explica el veterinario Manuel Manzano, impulsor de las cuentas “Veterinario gratis”, al responder a una pregunta que, según cuenta, se repite con frecuencia en sus comentarios: qué puede hacer una persona cuando su perro tiene parvovirus y no dispone de dinero para afrontar el tratamiento completo.

Manzano reconoce que la parvovirosis es una enfermedad con una tasa de mortalidad elevada. Por eso insiste en que no se puede prometer una cura ni vender falsas esperanzas. Sin embargo, también recalca que quedarse sin hacer nada no debería ser la única opción. Cuando no hay recursos suficientes, actuar rápido, con insistencia y con unas pautas básicas puede mejorar el estado del animal y darle una oportunidad.

El problema que más mata no siempre es el virus

El veterinario explica que el parvovirus daña el intestino del perro. En concreto, afecta a las microvellosidades intestinales y eso provoca diarreas muy líquidas, muchas veces con sangre. La imagen puede ser muy alarmante, pero Manzano subraya que el gran peligro está en lo que viene después: la pérdida de líquidos.

Lo que mata a muchos cachorros no es únicamente el virus, sino la deshidratación que provoca esa diarrea intensa. Además, durante el proceso pueden intervenir bacterias que producen toxinas y agravan todavía más el cuadro. Por eso, en una clínica veterinaria se intenta sostener al animal con fluidoterapia, control de síntomas y tratamiento frente a posibles complicaciones.

Cuando no se puede pagar un ingreso, Manzano recomienda, como primera medida, mantener al perro en dieta de restricción y centrarse en la hidratación. Propone preparar un suero oral casero con agua mineral, azúcar, sal, bicarbonato y, de forma opcional, unas gotas de limón si el animal lo acepta. La idea es ofrecer líquido con frecuencia y todo lo que el perro pueda admitir, siempre que no vomite de forma continua.

También menciona la importancia de prevenir complicaciones bacterianas y habla del uso de amoxicilina ajustada al peso del animal. Este punto debe manejarse con prudencia: cualquier medicamento debería consultarse antes con un veterinario, porque una dosis incorrecta o una elección inadecuada puede empeorar el estado del perro.

No esperar en casa como si fuera algo leve

A partir del segundo día, Manzano plantea recurrir al agua de arroz como apoyo suave, ya que puede aportar almidones y ayudar a que las heces no sean tan líquidas. Más adelante, si el perro evoluciona, se podría pasar a una dieta blanda con arroz hervido, zanahoria y algo de pollo. También menciona la posibilidad de aportar hierro o complejo vitamínico para perros, especialmente cuando el animal ha perdido sangre por el intestino.

El mensaje central, sin embargo, no es que el parvovirus se cure en casa. El propio veterinario insiste en que no puede garantizar el éxito. Lo importante es no confundir estas pautas de emergencia con un sustituto perfecto de la atención veterinaria. La fluidoterapia intravenosa, el ingreso y el control profesional siguen siendo la mejor opción.

Si no hay dinero para una hospitalización completa, conviene llamar a varias clínicas y preguntar por alternativas: ingreso parcial, tratamiento ambulatorio supervisado, pago fraccionado, financiación, medicación inyectable o una primera estabilización. También se puede contactar con protectoras, asociaciones animalistas, refugios, grupos locales de rescate o veterinarios solidarios.

Mientras se busca ayuda, el perro debe permanecer aislado. El parvovirus es muy contagioso y resistente en el ambiente, por lo que no debe estar con otros perros, especialmente cachorros o animales no vacunados.

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