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Por qué los perros suspiran como si tuvieran una hipoteca

Ese resoplido dramático que hacen muchos perros suele tener más que ver con emociones, relajación o frustración leve que con un auténtico problema

Los perros no suspiran por su vida perra. O sí.

Los perros no suspiran por su vida perra. O sí. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Alicante

Hay perros que se tumban, miran alrededor, dejan caer el cuerpo sobre la cama… y sueltan un suspiro tan profundo que parece que acaban de revisar el precio del alquiler. La escena hace gracia porque resulta extrañamente humana. Y, en cierto modo, lo es.

Los perros suspiran por varios motivos, y muchos tienen relación con estados emocionales. No significa que estén deprimidos ni agotados existencialmente, pero sí puede ser una forma de liberar tensión, expresar calma, frustración leve o simplemente comunicar cómo se sienten en ese momento.

Los veterinarios y especialistas en comportamiento animal explican que un suspiro suele aparecer cuando el perro entra en un estado de relajación. Después de jugar, esperar, pedir atención o mantenerse alerta, el cuerpo se destensa y el aire sale lentamente. Es parecido a lo que hacemos las personas cuando por fin nos sentamos tras un día largo.

Por eso muchos perros suspiran justo antes de dormirse o cuando se acomodan en su manta favorita.

El suspiro de resignación

También existe el “suspiro de resignación”. Es el que aparece cuando el perro esperaba algo que no ocurre: salir a pasear, recibir comida, jugar o seguir recibiendo caricias. El animal no está sufriendo realmente, pero sí muestra una pequeña decepción. De ahí que el gesto nos resulte tan teatral.

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Un perro con gesto cansado. / INFORMACIÓN

La clave está en que los perros son expertos leyendo y expresando emociones sociales. Conviven con humanos desde hace miles de años y han desarrollado una comunicación muy afinada con nosotros. Utilizan la mirada, la postura, el movimiento de cola, pequeños sonidos y respiraciones para transmitir estados de ánimo.

Y nosotros hacemos el resto: interpretamos esos suspiros con lenguaje humano.

Parte de la gracia viral de estos momentos viene precisamente de eso. El perro no está pensando en facturas, trabajo ni impuestos, pero su expresión coincide perfectamente con emociones que reconocemos enseguida. Un resoplido largo, ojos medio cerrados y cuerpo derrotado activan automáticamente nuestra imaginación.

Eso sí: no todos los suspiros son iguales. Si aparecen junto a jadeo excesivo, apatía, tos, dificultad respiratoria o cambios de comportamiento, conviene consultar al veterinario. Una cosa es el dramatismo cotidiano de un perro cómodo en casa y otra un problema físico.

En la mayoría de los casos, sin embargo, ese suspiro tan exagerado significa algo mucho más simple: el perro está relajándose, gestionando una pequeña frustración o disfrutando del descanso.

Aunque admitámoslo: hay algunos que realmente parecen llevar el peso del mundo sobre los hombros.

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