El ya de moda concepto de manicura semipermanente hace referencia a manicuras con esmaltado de larga duración, tanto si es en uñas artificiales como si es aplicado directamente sobre la uña natural.

Se trata de una manicura ideal para no estar todo el día pendiente de que se nos salte el esmalte al hacer cualquier manipulación, recibir golpes o tener las manos en remojo mucho tiempo. No obstante, en el momento en el que nuestra manicura se estropea o resquebraja, su retirada puede ser muy dificultosa.

Para evitar una visita a un profesional, te facilitamos esta guía para que sepas cómo quitar el esmalte semipermanente en tu propia casa.

Utensilios

  • Quitaesmalte con acetona: los quitaesmaltes que encontramos en los supermercados pueden ser un poco débiles. Por tanto, se recomienda encontrar productos que contengan acetona pura, con el fin de facilitar el proceso en un periodo de tiempo más breve.
  • Papel de aluminio: El papel de aluminio que podemos encontrar en nuestra cocina, servirá para ablandar el esmalte. Necesitaremos un trozo de cinco por cinco centímetros para cada dedo.
  • Una lima: de grano fino o grueso. Las limas metálicas o de cristal, no obstante, no dan tan buenos resultados.
  • Algodón: solamente serán necesarios pequeños trozos que cubran aproximadamente la superficie de nuestra uña.
  • Empujador de cutículas: mediante este instrumento, lograremos retirar mejor el producto incrustado en la uña. Una alternativa es la de usar un palito de naranjo, sin embargo, esta opción no es tan eficaz.

Lima la superficie del esmalte hasta eliminar por completo el brillo, teniendo especial cuidado en no alcanzar la uña natural. De este modo, la acetona se absorberá correctamente y conseguirás reducir el tiempo de retirado de la manicura.

Cuando todas las uñas estén limadas usa el algodón empapado en acetona y aplícalo sobre las uñas. Para evitar secar las cutículas y dañar la piel, puedes aplicar un poco de vaselina alrededor de la uña, teniendo cuidado para que la vaselina no se difunda sobre esta y cree una capa impermeable sobre el esmalte.

Remoja un pequeño trozo de algodón y ponlo sobre las uñas. Para que el producto tenga un resultado más eficaz deberás envolver las uñas con papel de aluminio, sujetando el algodón con acetona pegado al esmalte.

Este papel no solo mantendrá las uñas en constante contacto con la acetona, sino que ayudará a que el calor producido por la reacción química del esmalte con la acetona no se pierda y promueva un mayor ablandamiento del primero.

A continuación, deberás esperar aproximadamente 15-20 minutos. Generalmente suele ser suficiente para concluir el proceso, no obstante, depende en gran medida del esmalte utilizado con anterioridad.

Una vez pasado este periodo, retira el papel de aluminio y, con la ayuda del empujador de cutículas quita el esmalte semipermanente que se haya levantado sin ejercer fuerza.

Este paso podrás volver a repetirlo las veces que consideres necesario. Finalmente, lávate bien las manos y aplica aceite de cutículas que ayudará a hidratar tus uñas para un acabado completo.