Un segundo bebé nacido con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ya no muestra indicios de tener la infección gracias a un tratamiento muy temprano, lo que podría suponer su cura, según reveló este miércoles el equipo médico que trató a la pequeña apenas cuatro horas después de su nacimiento.

La niña nació en un suburbio de Los Ángeles (California) el pasado abril, un mes después de que los investigadores anunciaran el primer caso exitoso de este tipo en el estado de Misisipi, y aunque la infección puede volver u ocultarse en los tejidos y no estar completamente eliminada, los doctores son muy optimistas.

La niña de Misisipi, que ahora tiene tres años y medio, parece libre del VIH a pesar de que no ha recibido tratamiento durante unos dos años, mientras que el bebé objeto del anuncio de este miércoles aún está tomando medicamentos, por lo que el estado de la infección no está tan claro.

Sin embargo, la niña ha sido sometida a una gran cantidad de sofisticadas pruebas en múltiples ocasiones que han indicado que está libre del virus según relató este miércoles la doctora Deborah Persaud, médico de la Universidad Johns Hopkins que dirigió el ensayo.

"No sabemos (completamente) si el bebé está en remisión... pero parece que sí", dijo la doctora Yvonne Bryson, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Infantil Mattel de UCLA, quien ha estado revisando el estado de la pequeña.

Los médicos son cautelosos acerca de la supuesta curación, pero están más que esperanzados.

La mayoría de las madres infectadas por el VIH en EEUU. reciben medicamentos contra el SIDA durante el embarazo, lo que reduce en gran medida las posibilidades de que se transmita el virus a sus bebés.

La madre del bebé de Misisipi no recibió atención prenatal y su VIH se descubrió durante el parto, así que los médicos sabían que el bebé estaba en alto riesgo e iniciaron el tratamiento 30 horas después del nacimiento, incluso antes de que las pruebas determinasen si estaba infectada finalmente.

En el caso hecho público, los doctores dieron a la madre retrovirales durante el parto para reducir el riesgo de trasmisión y empezaron a someter al bebé a tratamiento pocas horas después.