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Creencias populares

El embarazo, con sexo y piscina

¿Puedo teñirme el pelo si estoy embarazada? ¿Y acariciar a un gato? ¿El sexo puede acelerar la llegada del parto? Falsos mitos sobre la gestación

Los médicos piden desterrar creencias erróneas.

Los médicos piden desterrar creencias erróneas. Shutterstock

¿Puedo teñirme el pelo si estoy embarazada? ¿Y acariciar a un gato? ¿El sexo puede acelerar la llegada del parto? El embarazo, una etapa vital sobre la que cada vez las mujeres tienen más información está, no obstante, salpicado de creencias populares que se transmiten de generación a generación. Siendo la mayoría erróneas, cuanto menos, hacen dudar. Y, en un momento en que cualquier cuestión puede ser objeto de consulta, llevan a la futura madre a preocuparse en exceso o tomar precauciones contraproducentes o innecesarias. Los antojos y la alimentación son algunos de los bulos más generalizados, que aclara el médico Julio Maset, que trabaja para el laboratorio Cinfa.

Nueve bulos a desterrar

  • La forma de la barriga indica el sexo del bebéQuizás se trata de una de las creencias más arraigadas en Galicia. Todas las conjeturas se disparan cuando la barriga está más redonda, alta o baja. Pues bien, es completamente falso que un abdomen picudo -alto y prominente- indique que la mujer esté esperando un niño y uno más bajo y ancho, que sea una niña. Así de tajante se muestra Maset. Carece de base científica.
  • Si tienes náuseas, es una niñaQuizás se trata de una de las creencias más arraigadas en Galicia. Todas las conjeturas se disparan cuando la barriga está más redonda, alta o baja. Pues bien, es completamente falso que un abdomen picudo -alto y prominente- indique que la mujer esté esperando un niño y uno más bajo y ancho, que sea una niña. Así de tajante se muestra Maset. Carece de base científica.
  • Embarazadas con gato¿Tengo que alejarme de mi mascota durante el embarazo? No es necesario que la embarazada traslade a su gato, lo que puede suponer un trastorno en el hogar. Pero, dado que las heces de gato pueden contener el parásito causante de toxoplasmosis, es importante conocer si está o no inmunizada contra esta infección. En caso de no estarlo, siempre deberá lavarse las manos con agua y jabón tras estar en contacto con el animal; evitar limpiar su transportín o tocar sus excrementos, o sus juguetes y pelaje, si están sucios. Debe utilizar guantes y extremar la higiene al finalizar. Y aunque no se tenga gato, hay que tomar precauciones con los alimentos que pueden transmitir la toxoplasmosis -la carne poco hecha y las verduras sin lavar, aunque ya existe una solución para desinfectar frutas y verduras en supermercados y fruterías-.
  • ¿El sexo puede provocar abortos?Ni es cierto que mantener relaciones sexuales pueda causar un aborto ni que la penetración o el orgasmo de la madre puedan perjudicar al feto. Tanto el cuello del útero como las diversas capas que rodean al bebé protegen a este de manera muy efectiva, aseguran fuentes médicas. En situaciones normales, la mujer embarazada puede seguir teniendo relaciones durante toda la gestación con normalidad. Solo en casos concretos, el ginecólogo puede indicar tomar precauciones. Psicólogos consultados indican que el funcionamiento sexual en el embarazo suele cambiar: puede atravesar menor deseo sexual o menor capacidad de respuesta a la estimulación o incremento del dolor coital. Pero se recupera luego.
  • ¿Comer por dos?“La mujer embarazada ni siquiera ha de ingerir cantidades mayores de comida, sino que ha de hacerlo con mayor frecuencia -hasta seis veces al día-, explican. De hecho, tomar porciones demasiado grandes eleva el riesgo de desarrollar molestias gastrointestinales. La alimentación en el embarazo es uno de los ámbitos dominados por los prejuicios y las leyendas urbanas. Pese a que en esta etapa es especialmente importante que la futura madre cuide lo que come, ya que influirá en su vitalidad, mitigará las molestias típicas y aportará al feto los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo, el mito de que debe comer por dos induce a la mujer a llevar una nutrición inadecuada. Una de cada cuatro gestantes no adapta sus hábitos alimenticios durante el embarazo o incluso los empeora.
  • El mito de los antojosSiguiendo con la nutrición, también está muy extendida la creencia de que si la mujer no satisface un antojo alimentario mientas está embarazada, el bebé nacerá con marcas o manchas en la piel. “Es cierto que algunas necesidades nutricionales y las alteraciones hormonales pueden llevar a la madre a desear comer determinados alimentos, al igual que a rechazar otros, reconoce Maset. “Si son saludables, no hay ningún motivo para no satisfacerlos; si no lo son, es mejor que busque alternativas, sin temer que por eso su hijo o hija vaya a tener ninguna marca de nacimiento”.
  • ¿Y el tinte?“Aunque actualmente los productos químicos que incluyen los tintes para teñir el cabello están controlados y no son tóxicos ni perjudican al feto, podemos, como medida de precaución, evitar la tinción hasta pasadas 12 semanas de embarazo”, previenen.
  • Piscinas y ‘spa’Bañarse en la piscina o el balneario también se asocia a inseguridades o temores que, en realidad, son infundados. Bañarse en la piscina no aumenta el riesgo de infecciones vaginales en la mujer, ya que está protegida por el tapón mucoso del cuello del útero y el pH vaginal. Siempre que no lo haya perdido. En cuanto a las termas calientes y saunas, se recomienda no pasar más de diez minutos en ellas, para evitar bajadas de tensión excesivas, pero su uso moderado está permitido.
  • El ardor de estómago predice un bebé peludo.No es extraño oír a alguien decir a una futura madre que el hecho de que sufra acidez o ardores es indicativo de que su futuro hijo o hija nacerá con mucho pelo. No existe ninguna evidencia al respecto. Estos problemas digestivos están provocados por la presión del útero sobre el estómago y por el efecto de la hormona progesterona.

La psicóloga perinatal Jesica Rodríguez Czaplicki.

"No son solo las hormonas las que alteran el ánimo"

Existen muchos mitos que rodean la gestación; tanto a nivel físico como emocional; algunas de estas ideas de la creencia popular si han demostrado ser ciertas; otras por el contrario, no lo son.

"Está muy extendida la idea de que los cambios hormonales afectan notablemente el estado anímico de las gestantes; y se atribuye solo a estos cambios un estado emocional alterado con una predisposición al llanto y a la excitabilidad emocional. La realidad es que no son solo las hormonas las causantes de estos estados anímicos alterados; si no que en la construcción de la maternidad, la mujer se ve sometida a una serie de condicionantes sociales, familiares, laborales y de su propia psique, que llevan a ir construyendo esa identidad maternal, que la prepara para ejercer su rol de madre; así su cerebro sufre una serie de modificaciones, donde la sensibilidad estará más exaltada para poder dar respuestas al hijo o hija que llega", reflexiona la psicóloga perinatal Jesica Rodríguez Czaplicki.

"En cuanto a las emociones maternas y su influencia, se ha visto en diversos estudios que afectan al bebé tanto a corto como medio y largo plazo. Durante la gestación, estados alterados de estrés influirán en el bebé, de tal manera que la elevación de niveles de cortisol en la madre se traducen en una elevación de los mismos en el bebé, predisponiéndolo a la posibilidad de desarrollar trastornos como mayor ansiedad", asegura.

Una cuestión muy comentada tiene que ver con el consumo de tabaco; se dice que es mejor fumar algún cigarrillo que someter al bebé al estrés de no fumar; sabemos que no hay un límite indicado que no afecte al bebé; con lo cual no hay inocuidad en el consumo.

"La sexualidad durante el embarazo cambia; no hay riesgos físicos para el bebé por tener relaciones sexuales; pero si sabemos que existe un patrón sexual diferente en muchas gestantes, así el funcionamiento sexual en el embarazo puede atravesar un menor deseo sexual, y una menor capacidad de respuesta a la estimulacio?n sexual o incremento dolor coital. La sexualidad puede retomar su normalidad posteriormente, por supuesto", avanza.

Se solía decir que el embarazo es un estado de felicidad y protección emocional para la mujer; hoy todos los expertos concuerdan en señalar que esto no es así; si no que por la propia crisis vital que supone esta etapa; las mujeres gestantes y en el puerperio están en riesgo de padecer trastornos emocionales perinatales; los cuales se presentan en una de cada 5 mujeres.

Respecto al mito de la normalidad de la tristeza tras el parto; sabemos que es posible experimentar una cierta tristeza puerperal en las primeras semanas; pero si ésta se alega en el tiempo, o si no responde bien al apoyo social y familiar; la normalidad cede paso a una posible depresión puerperal.

Otro mito es que la maternidad como algo natural es fácil. "No es así; pese a que cierto es algo inherente a nuestra especie, la maternidad supone la asunción de una nueva identidad, roles, dinámicas, las cuales conllevan un periodo de adoración que no siempre es sencillo, más en una sociedad en el cual las exigencias a la mujer cada vez son más altas y en la cual muchas veces se cría en soledad, sin una verdadera red social", concluye la experta.

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