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Pandemia

“Hafefobia”, o miedo a ser tocado, entre las consecuencias psicológicas del coronavirus

Casi un año después de confinamientos, restricciones y de muchos duelos por la enfermedad, los expertos reconocen que el coronavirus ha cambiado la mente de la población

La pandemia y sus circunstancias ha hecho aparecer una fobia específica, la hafefobia o miedo a ser tocado

La pandemia y sus circunstancias ha hecho aparecer una fobia específica, la hafefobia o miedo a ser tocado

Los efectos del coronavirus distan mucho de quedarse sólo en lo físico y en lo económico... El covid se lleva por delante también nuestra salud mental. “Nos está llegando ya una primera marea de enfermedad mental; una corriente continua que no sabemos cuándo nos va a inundar”, reconoce el presidente de la Asociación Gallega de Psiquiatría, José Ramón Silveira, sobre el aumento de consultas de pacientes en las unidades psiquiátricas, cuyo despunte estima en hasta el 25%.

La pandemia ya pasa factura, casi un año después de confinamientos, restricciones y de muchos duelos por la enfermedad. Ha cambiado la mente de la población, reconoce. “El flujo de pacientes empieza a ser sobrecargante pero en los primeros meses de la pandemia, por la contención y el miedo, el paciente llegaba en un estado peor”.

Psicólogos consultados coinciden en estimar la subida de consultas en un 20% y, también, en las principales manifestaciones: estrés, ansiedad generalizada que desemboca en depresión –como confirma el doctor en Psicología Vicente Suárez– o en cuadros psiquiátricos más graves, como fobias, episodios maniáticos y pánico. Peor parte se han llevado, precisamente, los pacientes más graves.

Patologías como la “hafefobia”, o miedo a ser tocado

La pandemia y sus circunstancias ha hecho aparecer una fobia específica, la hafefobia o miedo a ser tocado. De todos modos, no se trata de un trastorno generalizado. Este temor que ha multiplicado la pandemia es una causa justificada en estos momentos, por lo que tampoco se consideraría algo patológico; una defensa mental coherente con las circunstancias. Entre las fobias, la agorafobia (o pánico a los espacios abiertos) está relacionada con los trastornos de ansiedad, según explica el presidente de la Asociación Gallega de Psiquiatría y, como fobia específica, no se está registrando un aumento. “Realmente, es un temor a estar en un medio desprotegido y que te pueda ocurrir una catástrofe o dar un ataque de pánico”, explica el psiquiatra Silveira. Esas personas no quieren salir normalmente de sus domicilios o espacios de seguridad. “Vemos a pacientes que tenían trastornos de pánico y, con este estrés, han reactivado toda esa problemática”.

Repunta la automedicación para solventar el insomnio

Uno de los efectos de la afectación psicológica en jóvenes son las estrategias “no saludables” como la automedicación, que también se registra en adultos. En su lugar, Suárez recomienda realizar ejercicio físico, mindfulness, relajación o literatura y aficiones espirituales. Los datos hablan por sí solos en ese sentido y, como insiste el profesional, el consumo de fármacos para controlar la ansiedad se incrementó hasta septiembre del año pasado en un 4%. El consumo de ansiolíticos, hipnosedantes y remedios naturales para conciliar el sueño también aparece destacado en las últimas estadísticas.

“Hemos tenido que reajustar la medicación de muchos crónicos, porque llegan con la medicación “descompensada” y lo han sufrido muchísimo”

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También, ingresos de pacientes con patología mental que perdieron su estructura de vida y la normalidad en su día a día y que, en algunos casos, acabaron en episodios maníacos. “Hubo muchos ingresos agudos y casos que obligaron a regular la medicación; es una lucha sin cuartel en la que prácticamente tenemos siempre la Unidad llena”, reconoce el también psiquiatra en el Complejo Hospitalario de A Coruña (CHUAC), Silveira. Esta situación es similar en todas las áreas sanitarias.

También alude a este hecho el doctor en Psicología y profesor de la Escuela de Enfermería de Povisa, Vicente Suárez.

La fatiga pandémica, nueva dolencia de la sociedad Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EFE

Pequeños ‘parches’ que evitaron que algunos casos fueran a más. Este profesional conoce además, episodios que afectan a los más jóvenes: problemas de conducta (también los psicólogos de centros educativos están desbordados), ansiedad y problemas de sueño. Para los adultos, Suárez reseña la complicación de los que no han podido despedirse de los seres queridos. A nivel psicológico, “los trastornos de ansiedad, depresión e insomnio” son los mayoritarios, y que tienen una incidencia dos veces más alta entre el personal sanitario, recuerda el Doctor en Psicología. “La pandemia está haciendo estragos; unos lo verbalizan, otros lo reprimen y somatizan”, asegura Vicente Suárez, “hay una repercusión en la salud mental, no solo por la incertidumbre, si no por la crisis económica”. Ahí, este profesional recuerda que existe un plan del Sergas –presupuestado en 83 millones de euros–, bautizado como “Plan de salud mental post COVID-19” y cuyo desarrollo llegará al horizonte de 2024.

El estrés afecta a la mayor parte de la ciudadanía, sin patologías psiquiátricas previas y como respuesta al estrés: “Vemos un estrés masivo, en intensidad y alcance”, reconoce Silveira. ¿Cómo se distingue? Por el nerviosismo. Y ahí distinguen entre la situación de estrés que afecta de forma general a la población –un 55% de la población encuestada lo reconoce, según el CIS– y otra, la enfermedad. “En cuanto al estrés, lo llevamos soportando casi todo un año no solo el personal sanitario, sino las familias con crisis económica, el cuidado de los niños, la pérdida o la enfermedad”, resume. Múltiples factores que son habituales en la vida cotidiana de cualquiera. La mayoría de sanitarios perciben una demanda farmacológica: “Dame algo que me permita descansar”.

Un peldaño más arriba estaría la patología nerviosa –hace casi un año ya era detectada– y afecta a la forma de construir el pensamiento. “La mente empieza a pensar patológicamente, describiéndose diferentes tipos de ansiedad: ansiedad generalizada, patológica y un modo de estar angustiado ante una catástrofe, aprehensivo y con imposibilidad para dejar ‘descansar’ la mente”. Luego aparecerían diferentes tipos de fobias y pánicos. “Hemos visto mucha depresión, cuadros depresivos intensos en personas mayores”, reconoce el psiquiatra. Muchas de las consultas fueron derivadas a los centros de atención primaria, reconocen.

Se han habilitado psicólogos de refuerzo en los hospitales para atender el estrés y la ansiedad provocada a los propios sanitarios.

Otro de los indicadores es que se han habilitado psicólogos de refuerzo en los hospitales para atender el estrés y la ansiedad provocada a los propios sanitarios. Es decir, la sobrecarga no solo viene de fuera, sino que se siente desde “dentro del sistema sanitario. Precisamente, ayer la Asociación de psicólogos clínicos del Sergas, ponía de manifiesto una situación. Su vicepresidente, Mariano Carrero, se hace eco de una de las quejas del colectivo: “Ante el anuncio reciente por parte de la consellería de Sanidade y el equipo directivo del Sergas de la puesta en marcha de un “Plan de intervención psicosocial para el apoyo y la atención al personal del Sergas en pandemia de COVID-19” considera que dentro de las líneas de actuación del plan se anuncia la realización de un programa de acompañamiento psicológico a profesionales “Cóidate para coidar”. Manifiestan su malestar como colectivo” por el anuncio sin haber sido consultados. Asimismo, Carrero reconoce que la lista de espera en algunas áreas sanitarias gallegas para la primera consulta de Psicología está en más de seis meses.

También, el 82% de los cuidadores no profesionales en España afirma que su labor durante la pandemia les ha causado “más desgaste que nunca”, y el 74% asegura que su salud mental y emocional se han deteriorado durante este tiempo, frente al 61% de media del resto de países, según el “Informe sobre el Bienestar de los Cuidadores 2020.

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