Piojos, pelo y septiembre. Una mala combinación que preocupa a muchos padres ante la inminente vuelta al cole. Este insecto, Phthiraptera de nombre científico, suele transmitirse entre los niños y adherirse a su cuero cabelludo donde depositan sus huevos y provocan fuertes picores. Existen diferentes tratamientos para tratar esta infestación o pediculosis, provocada por estos insectos tan molestos. Se estima que alrededor de un 30% de los niños en España sufrirá la “visita” de las liendres.

Septiembre suele ser el mes más proclive para que los piojos se contagien dentro de la aulas ya que muchos niños vienen con las liendres del verano, la playa, los campamentos y las piscinas donde comparten toallas, peines, gorras o gomas de pelo.

¿Cómo son los piojos?

Son parásitos diminutos. No superan los 3 milímetros, como una escama de caspa, y son de color marrón grisáceo. Se alimentan de sangre humana y su saliva al picar es lo que produce fuertes picores de cabeza a los niños que los sufren. Además, rascarse la cabeza puede irritar el cuero cabelludo e, incluso, provocar alguna pequeña infección bacteriana que agrave su malestar.

Aunque se piensa que los piojos vuelan, no es cierto. Se transmiten por el contacto directo de cabezas o por objetos que se comparten y que están infestados.

Por eso mismo son tan contagiosos en las aulas, donde los niños comparten muchas actividades y donde es más fácil que se transmitan.

Los piojos prefieren a las niñas y el pelo largo

Según diversos estudios, la pediculosis afecta más a los menores de entre 3 y 11 años de edad y las niñas son más propensas a padecerlos. No existe una razón conocida pero la creencia es que se debe a la longitud del cabello, según explica el jefe de la Unidad de Pediatría Social del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, el doctor Jesús García Pérez.

Aunque existe la creencia de que en el pelo sucio no anidan, esto no es del todo cierto. Ya que, aunque sí se adhieren mejor a pelo limpio, la falta de higiene puede provocar otras infestaciones. Así que lo mejor es llevar el cabello limpio.

Phthiraptera o piojo: cómo prevenirlos Freepik

Cómo prevenir los piojos

El control y la vigilancia constate del cuero cabelludo de los pequeños puede ayudar. No tanto para evitar el contagio, obviamente, pero sí para tratar de que no se extiendan por toda la cabeza y se produzca una mayor infestación o que lo transmitan dentro de la familia o a otros niños del colegio.

En el caso de tener conocimiento de que en el entorno sí hay piojos se pueden usar repelentes específicos que se venden en la farmacia, aunque los expertos aconsejan no abusar de ellos ya que pueden generar resistencias a la hora de tratarlos posteriormente.

Además, se debe evitar el contacto entre las cabezas de los menores y, por supuesto, que no compartan los objetos anteriormente comentados. Los expertos recomiendan inspeccionar la ropa, toallas, etc. y lavar la ropa del niño infestado a una temperatura superior a los 60 grados.

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Otras recomendaciones para evitar su propagación en casa es:

  • Meter los juguetes y peluches del niño en una bolsa hermética durante tres días. Los piojos se alimentan cada cuatro ó seis horas, así que finalmente morirán de hambre.
  • Sumergir peines, cepillos y horquillas en agua hirviendo.
  • Aspirar toda la casa.