Desde julio es el presidente del COMA, tras la designación de la Dra. Mª Isabel Moya como vicepresidenta 1ª del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM), ¿es un relevo continuista?

Por supuesto. En estos más de tres años, la Dra. Moya y yo hemos trabajado ‘codo con codo’ contando con una Junta Directiva compacta y fuerte, que nos ha permitido ir cumpliendo la mayoría de los objetivos que nos marcamos en 2018 en beneficio, siempre, de nuestros colegiados y de la sociedad. Seguimos en la misma línea. Desde aquí agradecer el esfuerzo de la Dra. Moya, quien sigue vinculada al Colegio. Es un orgullo para esta Junta Directiva su nombramiento como vicepresidenta 1ª del CGCOM y una muestra de que los resultados del Colegio se están reconociendo.

 

¿Qué objetivos se marcaron?

Transformar el Colegio en una institución dinámica, participativa, moderna, sin conflicto de intereses, útil para que los médicos se sientan representados, ayudándoles en su desempeño profesional, que difunde conocimientos e impulsa la formación continuada de calidad, acreditada, dirigida a nuestros colegiados y que quiere ser un referente para la sociedad en temas sanitarios.

Esta transformación también incluía el Palacio de Congresos, propiedad del Colegio, por lo que hemos profesionalizado su gestión. Además, hemos realizado un gran esfuerzo inversor en todas sus instalaciones y ahora podemos decir que estamos a la vanguardia en tecnología, lo que nos permitirá ser más competitivos a la hora de captar jornadas, reuniones, congresos y eventos de diversa índole, que contribuirá a reactivar la economía local y provincial, y siendo centro de referencia congresual en el sector de la medicina y la salud.

Evidentemente, queda trabajo por hacer porque el objetivo de esta Junta era ambicioso. Ahora estamos inmersos en la modernización de la estructura interna del Colegio para agilizar los procesos y la accesibilidad del colegiado.

 

La reducción de la cuota colegial también era otro de los compromisos.

Efectivamente. Gracias a la eficiencia en la gestión de los últimos años, además de las inversiones realizadas para mejorar las prestaciones de nuestros colegiados y teniendo en cuenta la compleja situación vivida por la pandemia, este 2021 hemos podido llevar a cabo una reducción de la cuota colegial que supone un coste económico entorno a los 90.000 euros. Esta disminución queremos que sea progresiva, siempre que nos lo permita esta crisis sanitaria, social y económica que estamos padeciendo. 

 

¿Qué acciones están realizando dirigidas a la sociedad?

La prevención y la información contrastada es fundamental para mejorar la educación sanitaria de la sociedad y para hacer frente a movimientos negacionistas y pro-pseudociencias, que ponen en grave riesgo la salud pública. En el Colegio hemos puesto en marcha dos acciones con la participación abierta de nuestros colegiados. Una de ellas es el Consejo Científico del COMA donde colaboran sociedades científicas y tiene como objetivo formar y divulgar con rigor científico en temas sanitarios a la población, así como mejorar la oferta formativa dirigida a los compañeros.

La segunda acción es el Observatorio para combatir el Intrusismo y las Pseudoterapias formado por seis profesionales médicos de diferentes especialidades para hacer frente a la desinformación sanitaria, a terapias sin validez científica y para velar por la calidad de la asistencia y prestaciones.  

¿Cómo están los médicos tras más de un año y medio de la pandemia?

Cansados, con estrés laboral… Un estudio del Consejo General de Colegios de Médicos de España (CGCOM) pone de manifiesto que un 20% de los médicos se han planteado adelantar la jubilación; un 34% han pensado en abandonar la profesión, y un 32% tienen problemas para dormir. Al profesional también hay que cuidarle.

La Administración debe atenderle, escucharle y hacer caso a su formación y experiencia, algo que desde el Colegio hemos echado de menos durante esta pandemia. No se ha tenido en cuenta su voz pese a que reiteradamente nos hemos puesto a su disposición para hacer frente, con todos los agentes implicados, a un virus desconocido que entendemos que era díficil de gestionar. Y seguimos percibiendo la misma desatención por parte de los políticos, promulgando leyes y decidiendo reformas sin contar con quienes realmente tendrán que llevarla a la práctica clínica.

Afortunadamente, contamos con grandes profesionales. En la primera oleada, nuestros médicos supieron dar respuesta a la demanda asistencial pese a encontrarse con órdenes y directrices que cambiaban en menos de 24 horas. Todos estuvieron sometidos a una gran presión y se jugaron la vida para salvar a sus pacientes. Por eso no entendimos que la Conselleria de Sanidad discriminara a los compañeros de ejercicio privado en la administración de las vacunas, lo cual nos obligó a acudir a la Justicia. Estas distinciones entre médicos no las podemos consentir.

¿Y cómo está la sanidad?

El Sistema Nacional de Salud está tensionado. Las buenas intenciones son insuficientes si se quedan en el papel y no van acompañadas de presupuestos y programas finalistas. Se decía que de esta crisis saldríamos reforzados, que aprenderíamos de los errores y que el sistema sanitario se reforzaría. Con la desescalada, en junio de 2020, el Colegio elaboró un documento que remitió a la Conselleria de Sanidad para trabajar en la reconstrucción y con todos los sectores implicados, que recogía nueve grandes acciones. Además, el Foro de Médicos de Atención Primaria de la Comunidad Valenciana -donde participa esta institución colegial- elaboró otro plan de reconstrucción.

Hoy por hoy sufrimos una alta precariedad laboral, los estragos de la COVID-19 se están dejando notar con una mayor prevalencia de casos de ansiedad y burnout entre nuestros profesionales, y los problemas endémicos en Atención Primaria siguen sin resolverse. Es necesario profesionalizar la gestión sanitaria.