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Salud y tecnología

Médico, cuidador, guía... así puede actuar nuestro dispositivo tecnológico

Cada vez son más las 'apps' que ayudan mejorar la calidad de vida de las personas enfermas o con necesidades especiales

La tecnología al servicio de nuestra salud.

La tecnología al servicio de nuestra salud. Shutterstock

La tecnología ha revolucionado nuestro modo de vida, para bien y para mal. En un mundo hiperconectado en el que no nos despegamos de nuestro teléfono móvil, este dispositivo puede ayudarnos también a controlar nuestros niveles de azúcar y colesterol, nuestra tensión arterial, responder a nuestras preguntas o incluso ponernos en contacto con un médico real. Así, nuestro smartphone se ha convertido en un eficaz aliado para fortalecer nuestra salud y mejorar nuestra calidad de vida. Un tercio de los usuarios de móviles utilizan al menos una 'app' de salud de forma habitual, según un informe realizado por The App Date.

Si bien la inteligencia artificial aplicada en el ámbito de la e-Health nunca debe sustituir a un profesional de la salud, sí puede ayudar a que las personas enfermas puedan controlar su patología e incluso ayudar a quienes tienen necesidades especiales.

Los relojes con software orientado a procesar indicadores sanitarios también se han convertido en una herramienta muy útil. Es el caso de Rithmi, una pulsera inteligente capaz de detectar una arritmia cardiaca para ayudar a frenar el riesgo de ictus. "Este dispositivo, que monitoriza al paciente durante 24 horas al día, ha sido diseñado en Valencia por un grupo de emprendedores expertos en tecnología y prestigiosos cardiólogos para tratar de frenar un problema que afecta a 130.000 personas en España cada año y que sigue siendo la primera causa de mortalidad cardio vascular en las mujeres y la segunda en los hombres", según destaca su impulsor, Óscar Lozano, quien anuncia que tras la realización de pruebas de control con pacientes del Hospital de la Fe de Valencia, está a punto ya de salir al mercado.

El algoritmo Rithmi es capaz de detectar posibles arritmias y permite un seguimiento muy preciso de la salud cardiaca del usuario

La tecnología empleada utiliza un sistema de registro basado en un sensor que mide la intensidad de luz reflejada por la superficie de la piel y de los hematíes que contiene para determinar el volumen de sangre en cada momento. Con estos datos se puede determinar cuándo se produce cada latido del corazón. Esto, unido al desarrollo de un algoritmo propio capaz de detectar posibles arritmias, permite un seguimiento muy preciso de la salud cardiaca del usuario. "En caso de detectar alguna alteración se informa a nuestra red de cardiólogos que se pondrán en contacto con el paciente para llevar a cabo su seguimiento y realizar pruebas de control", explica Lozano.

La tecnología se ha hecho más intuitiva para las personas mayores.Shutterstock

La visión artificial y el 'machine learning' también tienen aplicaciones sociales. Así lo demuestra Speakare, un servicio de monitorización permanente de personas mayores que permite activar un asistente en caso de que sufran un accidente o se encuentren enfermas. "Siguiendo la tecnología aplicada en centros comerciales y espacios de trabajo para obtener métricas de negocio acerca del comportamiento de las personas, damos un paso más allá con este sistema que se instala en el domicilio de una persona mayor y cuando detecta cambios significativos en sus patrones de conducta alerta a los familiares", indica, Marta Carruesco, directora de marketing de Speakare, que asegura que este dispositivo preserva su privacidad, ya que no graba ni almacena imágenes.

El objetivo es que los mayores puedan disfrutar de su independencia en su casa y al mismo tiempo se sientan acompañados y cuidados para la tranquilidad de sus familiares. El sistema aprende las rutinas de la persona a la que está cuidando: a qué hora se levanta, cuándo come, cuándo sale de casa, cuánto tiempo pasa en el baño, etc. Si detecta alguna anomalía en su comportamiento se comunica con esa persona y si no hay respuesta o es negativa, avisa al familiar o la persona al cargo.

Neurobots es un exoesqueleto dirigido a la rehabilitación de personas que han sufrido un accidente neurovascular

Otro proyecto a destacar es Neurobots, un exoesqueleto dirigido a la rehabilitación de personas que han sufrido un accidente cardiovascular. El proyecto, desarrollado en Brasil, y premiado en la categoría de e-Health en la segunda edición de los premios Fundación Mapfre a la Innovación Social, "está controlado por sensores cerebrales y un complejo software que permite recuperar en apenas dos semanas una media del 30% de la capacidad motora de los brazos", explica Julio Dantas, CEO de Neurobots. El ganador del año pasado fue MJN Neuroserveis, un pequeño dispositivo electrónico capaz de predecir las crisis epilépticas, que ya ha empezado a comercializarse.

Orientación para personas con problemas de visión

Otro de los usos prácticos de las cámaras es el que hace Navilens, un novedoso sistema que ayuda a las personas ciegas o con problemas de visión a orientarse en estaciones de metro, autobús, centros escolares, teatros o museos. Esta aplicación, desarrollada por la empresa murciana Asistec, enfocada al desarrollo de innovaciones para dispositivos móviles, en colaboración con la Universidad de Alicante, ha resultado ganadora en la categoría Mobility de los Premios otorgados por la Fundación Mapfre.

El sistema de lectura Navilens funciona en el metro de Barcelona desde 2018.Navilens

"El objetivo era que los carteles pudieran ser leídos con la cámara del móvil con facilidad. Los códigos QR hay que enfocarlos y acercarse mucho para poder leerlos, entonces no servían, así que después de cinco años desarrollamos un nuevo código, el código Navilens, que se coloca en la señalética y que permite guiar a estas personas puesto que lee los carteles a mucha distancia, sin necesidad de encuadrar y sin necesidad de saber exactamente dónde está", explica Javier Pita, impulsor del proyecto.

El primer espacio donde comenzó a funcionar el sistema de lectura de señalética Navilens fue en el metro de Barcelona el año pasado y poco a poco ha ido extendiéndose a otros puntos, como la estación de Atocha en Madrid o la red de autobuses de Alicante y Murcia. Da las instrucciones de forma auditiva, pero el propietario puede configurarlo para ofrecer más información, como en el Teatro Circo de Murcia, donde muestra pictogramas para personas con discapacidad cognitiva.

El código Navilens se coloca en la señalética y permite leer los carteles a mucha distancia, sin necesidad de enfocarlos

Así, cualquier usuario, viva donde viva, puede descargarse la aplicación Navilens, abierta y gratuita, y etiquetar elementos de los trayectos que realizan en su día a día. Después de conocer la experiencia positiva de sus usuarios, contemplan ahora incluir mejoras, como la de indicar dónde está el ascensor más cercano en funcionamiento para las personas en silla de ruedas o con movilidad reducida. Además, en vista del interés mostrado por centros escolares en Latinoamérica han creado un kit gratuito para que cualquier colegio del mundo se descargue estos códigos y pueda colocarlos en los aseos, el aula de matemáticas o el despacho del director.

Todas estas iniciativas, seleccionadas entre más de 200 proyectos procedentes de 26 países en la segunda edición de los premios de la Fundación Mapfre a la Innovación Social, son un pequeño ejemplo del inmenso mundo de posibilidades que se abre ante nosotros gracias a una tecnología hecha por personas para personas.

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