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Despidos masivos, recortes e incertidumbre: por qué la industria tecnológica vive uno de los peores años de su historia

Las malas perspectivas económicas y la pérdida de inversión en publicidad hunden la capitalización de los gigantes de Silicon Valley, forzándoles a despedir a decenas de miles de empleados y a cambiar su estrategia

Foto de archivo de la cotización de Facebook en Nasdaq. Reuters

En tan solo una semana y media, este mes noviembre es ya uno de los más negros en la hasta ahora feliz historia de la industria tecnológica. Unos días después de que Elon Musk anunciase el fulminante despido de la mitad de la plantilla de TwitterMeta, la empresa propietaria de FacebookInstagram y WhatsApp, anunció este miércoles que echaba a 11.000 empleados, su mayor recorte histórico de personal. Una sangría laboral que se ha extendido a todo el sector y que apunta a importantes cambios en el ecosistema digital.

El mes pasado, Meta anunció su segundo trimestre consecutivo de caída de ingresos, algo que no había sucedido nunca desde que la compañía salió a bolsa el año 2012. Con el revés al imperio de Mark Zuckerberg en cabeza, los malos resultados del tercer trimestre evidenciaron problemas crecientes para un sector tecnológico acostumbrado hasta ahora a casi 20 años de crecimiento ininterrumpido.

El retroceso de Silicon Valley no se entiende sin tener en cuenta las turbulencias económicas. El aumento de la inflación y de los tipos de interés, la crisis de la energía, los problemas en la cadena de suministros y los vientos de recesión han dibujado un panorama preocupante.

En ese contexto, las empresas buscan recortar costes y el primero en caer es la publicidad. Siendo esta el motor del negocio de la mayoría de los negocios digitales, el panorama actual supone un torpedo directo en su línea de flotación. Es el caso de Meta, un 98% de los ingresos de la cual depende de los anuncios, cuya eficacia se ha visto golpeada por un cambio en las políticas de privacidad de Apple pero también por el fin de las cookies y por la regulación europea.

Desplome bursátil

Las malas perspectivas se han traducido con caídas en picado en la bolsa. En lo que va de este fatídico 2022, el valor de Meta se ha desplomado un 70%. Incluso el fabricante italiano de chocolate Nutella vale ahora más que el rey de las redes sociales. Ninguna ‘Big Tech’ ha esquivado este golpe. Amazon ha retrocedido un 43%, Alphabet (la propietaria de Google) un 35%, Microsoft un 28% y Apple un 21%. Otras como Snap, Netflix, Tesla o Nvidia se han hundido un 78%, un 54%, un 52% y un 49% respectivamente.

Los expertos apuntan a un cambio cultural en Silicon Valley. “Ha habido una burbuja en las valoraciones de esas empresas. Durante más de una década creímos en que su crecimiento podía ser eterno, pero no es así”, señala el analista tecnológico Antonio Ortiz, que habla de un “golpe de realidad” tras el aumento del crecimiento y la rentabilidad de sus negocios experimentado durante la pandemia.

La compañía que mejor ha resistido al panorama actual es Apple. Estimada en 2.278 billones de dólares, la firma de Cupertino es, de lejos, la más fuerte de la industria tecnológica y su valor es similar al de Meta, Alphabet (Google) y Amazon combinadas. Ortiz, autor del boletín ‘Error 505’ , señala que el boyante negocio de Apple responde a que “abusa de su posición de poder”, por lo que “su principal amenaza es la regulación más que la crisis económica”.

Recortes masivos

Esta incertidumbre de cara al 2023 ha debilitado los resultados de unas empresas tecnológicas que ahora buscan apretarse el cinturón a base de recortes de plantilla. La oleada de despidos afecta a todo tipo de compañías. Además de Meta y Twitter, Microsoft, Snap, Shopify, Coinbase y Stripe han despedido cerca de 1.000 empleados, Lyft a 680, Netflix a 450 y Tesla y Oracle a otros 200 cada una. Aunque de momento esquivan los ceses, gigantes como Apple, Amazon o Qualcomm han tomado medidas como congelar las contrataciones. Otras como Intel o Cisco planean despidos de hasta 1.000 trabajadores que se concretarán durante las próximas semanas.

Esta oleada de recortes laborales ocurre ahora por los malos resultados del tercer trimestre del año y porque muchas de esas empresas se preparan para cerrar el año fiscal. Despedir ahora les permitirá haber rebajado los costes de cara al ejercicio siguiente y ser más eficientes. Los expertos señalan que parte del sector tecnológico puede apuntarse a los despidos para apuntarse a la tendencia de los grandes actores.

Sea como sea, estos despidos, dramáticos para los empleados, permitirán a las empresas tener más contentos a sus inversores. Las acciones de Meta, sin ir más lejos, han crecido por encima del 21% tras conocerse su plan para echar a la calle a 11.000 empleados, el despido más abultado del sector. Un fenómeno de rebote que ya se ha extendido a otras empresas del sector. Aún así, Ortiz advierte que el mal momento de las grandes tecnológicas puede ser un aviso para navegantes: “Pueden estar anticipando un 2023 de crisis”.

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