Los vendedores ambulantes que instalan sus puestos en el mercadillo de Guardamar del Segura los miércoles llevan cinco semanas en huelga, sin montar las paradas, como protesta por la negativa del equipo de gobierno del PSOE en el Ayuntamiento de volver a su emplazamiento habitual antes de la crisis sanitaria, en el centro del casco urbano, en torno a la iglesia y el Ayuntamiento. El consistorio trasladó a los mercaderes al recinto de la Era de la Madaleneta, algo más alejado de las calles más céntricas, para poder cumplir con la normativa de la Generalitat por la pandemia de covid que obliga a vallar estos espacios para controlar los aforos y accesos.