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Lorena Zamorano, concejala de Turismo de Alcoy

«La implicación de los alcoyanos aporta a la Feria autenticidad y la hace atractiva»

La Feria Modernista de Alcoy afronta su novena edición consolidada como referente cultural y turístico, con el reto de crecer sin perder la implicación ciudadana y la autenticidad que la hacen única.

Para la edil es un orgullo ver cómo los alcoyanos hacen suyo ese patrimonio de la localidad.

Para la edil es un orgullo ver cómo los alcoyanos hacen suyo ese patrimonio de la localidad. / Juani Ruz

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Mar Vives

Mar Vives

La Feria Modernista de Alcoy afronta su novena edición plenamente consolidada como una de las grandes citas culturales y turísticas de la ciudad. Con una programación que se extiende durante buena parte de septiembre y una creciente implicación de asociaciones, comercios y vecinos, el evento reivindica el patrimonio, la historia y la identidad alcoyana al tiempo que busca ganar proyección nacional e internacional.

¿En qué momento diría que se encuentra esta celebración?

La Feria Modernista vive ahora mismo un momento de consolidación. Llegamos a la novena edición y cada año vemos cómo son más las personas, asociaciones y entidades que se implican y hacen suya la Feria. Y creo que ahí está precisamente una de sus grandes fortalezas: sigue siendo una celebración muy nuestra, muy de los alcoyanos, pero al mismo tiempo se ha convertido en un atractivo turístico capaz de despertar el interés de quienes nos visitan.

Desde principios de septiembre tenemos una programación muy amplia que va llenando la ciudad de actividades y que permite acercarnos al modernismo desde perspectivas muy diferentes: patrimonio, música, teatro, exposiciones, visitas, gastronomía o recreaciones históricas. Y esa diversidad es importante porque hace que cada persona pueda vivir la Feria de una manera diferente. Pero, sobre todo, hace que la ciudad participe. Para nosotros es fundamental que el visitante encuentre una Feria atractiva, pero que el alcoyano también la sienta como propia. Por eso creo que la Feria ha conseguido algo muy bonito: ser al mismo tiempo una fiesta de la ciudad y un producto turístico. Una cosa no resta a la otra; al contrario, que la Feria tenga ese respaldo y esa implicación de la ciudadanía es precisamente lo que le da autenticidad y la hace atractiva para quienes vienen de fuera.

¿Qué siente cuando ve a Alcoy transformarse por completo y a tanta gente implicarse para «volver» durante unos días a aquella ciudad de principios del siglo XX?

Creo que el gran éxito de la Feria es, precisamente, que la gente la ha hecho suya. Cada persona puede vivirla y participar a su manera, ya sea con la indumentaria, preparando una actividad, implicándose desde una entidad o simplemente disfrutando de la programación. Y lo más bonito es que esa implicación no se limita al fin de semana de la Feria. Hay personas y asociaciones que trabajan durante meses para preparar actividades, vestuario o iniciativas culturales. Por todo ello tengo un sentimiento de orgullo cada vez que se aproximan estas fechas. Ver cómo los alcoyanos y alcoyanas se implican, participan y hacen suyo ese patrimonio es, para mí, una de las partes más especiales de la Feria.

Zamorano destaca que durante todo este mes se realizan actividades relacionadas con la Feria.

Zamorano destaca que durante todo este mes se realizan actividades relacionadas con la Feria. / Juani Ruz

¿Qué refleja la Feria Modernista sobre el carácter e historia de los alcoyanos?

La Feria nos permite acercarnos a un periodo fundamental de nuestra historia, cuando Alcoy vivió una gran transformación industrial, económica y también social y cultural. Pero, sobre todo, nos ayuda a entender cómo era la vida de nuestros antepasados, cómo trabajaban, cómo vivían y también las diferencias sociales que existían en aquella época. Y creo que hay algo de ese periodo que sigue muy presente en el carácter alcoyano: la creatividad, el espíritu emprendedor y, sobre todo, la capacidad de unirnos para sacar adelante proyectos en común. Es algo que vemos también hoy en la ciudad, en nuestras asociaciones, entidades y colectivos. Además, aquella época nos dejó una manera de hacer las cosas con mucho cuidado por el detalle y con rigor, algo que también intentamos mantener cuando ponemos en marcha nuestros proyectos. Conocer ese pasado nos ayuda a entender mejor el Alcoy de hoy y a valorar que muchas de las características de nuestra ciudad actual tienen sus raíces en aquel momento.

¿Qué perfil de visitante llega actualmente a la Feria Modernista y qué sectores turísticos considera que todavía tienen margen de crecimiento?

Actualmente, el visitante de la Feria es principalmente un turista de proximidad, sobre todo de la Comunidad Valenciana, aunque también recibimos visitantes que se encuentran alojados en destinos de costa y aprovechan su estancia para acercarse a Alcoy. Tenemos margen de crecimiento especialmente en el mercado nacional y, sobre todo, en algunos mercados europeos.

Este año, además, la celebración de la asamblea de la RANN (Red Europea del Modernismo) en Alcoy nos puede ayudar a tener una mayor presencia internacional y a que profesionales y visitantes europeos conozcan nuestra Feria y nuestra ciudad. Y tenemos otra oportunidad importante en la conectividad del aeropuerto de Alicante-Elche, con las nuevas rutas que se van abriendo. Es un aeropuerto fundamental para nuestro territorio y cada nueva conexión nos acerca a potenciales visitantes.

¿Cómo trabaja Turismo para que quienes acuden a la Feria prolonguen su estancia y descubran también la gastronomía, la naturaleza, los museos y otros recursos de Alcoy?

La Feria es una muy buena puerta de entrada para descubrir Alcoy, y desde Turismo trabajamos para que quien viene esos días no se quede únicamente con la experiencia de la Feria. La ciudad tiene mucho que ofrecer y queremos que el visitante tenga motivos para quedarse un poco más y volver en otras épocas del año. Por eso aprovechamos estos días para poner en valor nuestros recursos patrimoniales y culturales, pero también la gastronomía, los museos y nuestro entorno natural. Y lo hacemos contando con el propio sector turístico y comercial de la ciudad, porque es importante que el beneficio de la llegada de visitantes repercuta también en nuestros restaurantes, comercios, alojamientos y empresas turísticas.

CASA PAVO

CASA PAVO / .

¿Qué impacto económico genera este acontecimiento en la ciudad y qué retorno supone para los negocios locales?

La implicación de la sociedad alcoyana es total, y eso tiene también un impacto directo en la economía local. No hablamos únicamente de las entidades que participan en la organización de actividades, sino también de restaurantes, comercios, alojamientos y otros negocios que adaptan su oferta y se implican para esos días. La tematización de los establecimientos es un buen ejemplo.

El visitante no solo vive la Feria cuando está en una actividad concreta, sino que puede encontrarse con ese ambiente modernista cuando entra en un restaurante, pasea por las calles o visita un comercio. Todo suma y hace que la experiencia sea mucho más completa. Además, este año tenemos una coincidencia especialmente interesante: el 27 de septiembre, en plena Feria, se celebra el Día Mundial del Turismo. Esto nos permite sumar todavía más actividades culturales, lúdicas y festivas y hacer de Alcoy, durante esos días, un destino especialmente atractivo. Y, sobre todo, generar oportunidades para nuestro tejido local.

¿Qué parte del Alcoy de entonces cree que sigue estando muy presente en la ciudad de hoy?

Evidentemente, hay una huella patrimonial muy importante que nos recuerda ese pasado y que todavía forma parte del paisaje y de la identidad de Alcoy. Pero ese patrimonio no es solo arquitectura: detrás de cada edificio, de cada fábrica o de cada barrio hay una historia y una forma de entender cómo se transformó nuestra ciudad. El patrimonio nos habla de aquella época industrial tan extraordinaria que vivió Alcoy, de su capacidad de crecimiento y de innovación, pero también de las dificultades y de las diferencias sociales que existían entonces. La propia arquitectura nos permite ver, por ejemplo, las diferencias entre la burguesía industrial y la clase trabajadora, y cómo unos y otros vivían y se relacionaban con la ciudad. Y creo que hay un paralelismo muy interesante con el momento que estamos viviendo ahora.

ANTIGUO PARQUE BOMBEROS

ANTIGUO PARQUE BOMBEROS / .

Estamos ante una nueva revolución industrial, tecnológica e innovadora, y Alcoy vuelve a tener la oportunidad de transformarse y de aprovechar ese cambio. No podemos perder esa oportunidad. Si algo nos dejó aquella época fue precisamente la capacidad de emprender, de adaptarnos y de reconvertirnos incluso en momentos difíciles. Ese espíritu sigue estando presente en la ciudad. Por eso creo que conocer nuestra historia no es solo mirar al pasado, sino también entender que tenemos una experiencia y unos valores que nos pueden ayudar a afrontar el futuro.

Este año la figura central es Gonzalo Barrachina. Más allá del homenaje cultural, ¿cómo se decide cada año el personaje o temática protagonista y qué se busca conseguir turísticamente con ese hilo conductor?

Cada año intentamos poner en valor a una personalidad vinculada a ese Alcoy modernista y a un ámbito diferente: hemos hablado de arquitectos, artistas, médicos y este año nos acercamos a la figura de Gonzalo Barrachina y a la música. Este año, además, tenemos una circunstancia muy especial: celebramos el 750 aniversario del patronazgo de San Jorge y queríamos buscar una conexión entre ambas celebraciones.

Encontramos en la música un nexo muy bonito, porque Gonzalo Barrachina está vinculado a nuestro himno de fiestas. Nos permite unir dos elementos muy importantes de nuestra identidad y hacerlo además a través de una disciplina que tenía un papel fundamental en la sociedad de aquella época. Porque la intención no es únicamente hacer un homenaje a un personaje, sino utilizarlo como hilo conductor para hacer un retrato de cómo era el Alcoy de entonces. Una sociedad que se movía en muchos ámbitos, con una clase trabajadora que sufría unas condiciones muy duras y, al mismo tiempo, con una burguesía industrial que estaba impulsando grandes transformaciones económicas, culturales y sociales.

Queremos conocer ese pasado tal y como fue, con sus luces y también con sus sombras, sin esconder nada. Y hacerlo desde diferentes disciplinas nos permite tener una visión mucho más completa de aquella sociedad. Por eso, detrás de Gonzalo Barrachina hay todo un relato multidisciplinar. La música nos sirve como puerta de entrada, pero a través de ella podemos hablar de las personas, de la sociedad, de la cultura y de la ciudad de aquel momento.

Alcoy está apostando también por recursos digitales, realidad virtual y aumentada, códigos QR y contenidos geoposicionados. ¿Cómo puede convivir esa innovación turística con una Feria que precisamente invita al visitante a viajar a finales del siglo XIX y principios del XX?

No solo pueden convivir, sino que se complementan. La tecnología nos ayuda a acercar el pasado al visitante y a interpretar mejor aquello que está viendo. Durante la Feria es más fácil hacer ese viaje en el tiempo porque toda la ciudad se transforma, pero estas herramientas nos permiten mantenerlo vivo durante todo el año.

Este año, por ejemplo, hemos desarrollado el proyecto «Alcoy, industria y festa», que pone en valor la relación entre nuestra industrialización y nuestro patrimonio. A través de las nuevas tecnologías podemos conocer cómo eran antiguamente algunas fábricas, ahora reconvertidas casi todas en filaes. Esta tecnología también nos permite recrear lugares como la Casa del Pavo o momentos como las manifestaciones obreras. Al final, la tecnología no sustituye la experiencia de conocer Alcoy, sino que nos ayuda a entender mejor nuestra historia y a descubrirla de una manera diferente.

El patrimonio alcoya refleja la época industrial tan extraordinaria que vivió la ciudad, pero también de las dificultades y de las diferencias sociales que existían

El patrimonio alcoya refleja la época industrial tan extraordinaria que vivió la ciudad, pero también de las dificultades y de las diferencias sociales que existían / .

Si miramos cinco años hacia adelante, ¿cómo le gustaría que hubiera evolucionado la Feria Modernista?

Creo que, más que pensar en hacer una Feria cada vez más grande, me gustaría que dentro de cinco años siguiéramos haciendo una Feria cada vez mejor. Que podamos consolidar todo lo que hemos conseguido hasta ahora y seguir sumando poco a poco a más entidades, comercios, asociaciones y ciudadanos.

Por supuesto, nos gustaría que nos conociera más gente de fuera y que aumentara el número de visitantes, pero siempre de una manera natural y sostenible. Y, sobre todo, que la Feria no pierda aquello que la hace especial: que la ciudad se implique y que los alcoyanos la sientan como algo propio. Si conseguimos mantener esa participación y seguir mejorando la programación, la promoción y la experiencia del visitante, creo que estaremos en un muy buen camino.

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