La provincia de Alicante aumenta su población: dos arañas pálidas y ciegas en sus montañas
Investigadores de diferentes universidades descubren especies no catalogadas que habitan en el medio subterráneo superficial de la Vall de Gallinera y en la sierra de Bèrnia

La provincia de Alicante cuenta con dos nuevas especies propias de arañas
Hay muchos tipos de arañas y algunas son especies endémicas alicantinas. Así lo han descubierto diferentes investigadores, que en un artículo en la publicación académica European Journal of Taxonomy explican que en la Vall de Gallinera y en la sierra de Bèrnia ha tenido lugar un hallazgo curioso.
A partir de un proyecto que explora la diversidad en el medio subterráneo, “entre rocas y subsuelo”, los investigadores constatan la presencia de diferentes grupos de arañas en estos enclaves del interior de la Marina. Marc Domènech, investigador biólogo evolutivo de la Universitat de Barcelona y aracnólogo, hizo un listado junto a su compañero Carles Ribera en el que incorporan dos nuevas especies en la provincia. Viven en el subsuelo, se han adaptado al entorno oscuro en el que habitan y “posiblemente sean ciegas”, debido a la posibilidad de prescindir del sentido de la vista. El cuerpo, a su vez, “va palideciendo, como los de la mayoría de animales que se adaptan a las cuevas”. La falta de estudios en estos ambientes, según Domènech, los convierten en “interesantes”, ya que hasta ahora “son desconocidos por no haber llamado la atención de la ciencia". "Así surgen cosas nuevas”, añade.
Características
Estas arañas recientemente descubiertas no viven en hábitats comunes, no tejen telarañas entre la vegetación ni se las ve correteando por el terreno. Habitan en el medio subterráneo superficial, “el conjunto de rocas, grietas y pequeños espacios que se halla bajo nuestros pies, más allá de la primera capa de tierra”. Marc Domènech cuenta que para descubrirlas utilizan "unas trampas que consisten en una especie de tubo con agujeros laterales que se entierran a una cierta profundidad y en los que las arañas caen”.
Para descubrirlas utilizamos unas trampas que consisten en una especie de tubo con agujeros laterales que se entierran a una cierta profundidad y en los que las arañas caen

Ejemplar de la araña 'Cybaeodes bernia' / INFORMACIÓN / t
Aunque estos hábitats pueden parecer “pobres y hostiles”, el investigador matiza que a las arañas les proporcionan “refugio y comida en forma de pequeños insectos y otros invertebrados”. Las dos nuevas especies descubiertas “han adaptado su morfología a este ambiente oscuro hasta el punto de que a lo largo de su evolución han sufrido una gran reducción y despigmentación de los ojos, así como una despigmentación general del cuerpo”. Se trata de adaptaciones a las cuevas y al medio subterráneo en general.
Dado que acaban de ser descubiertas, aún no se sabe nada de la biología de estas especies. Es por eso que Domènech no tiene respuesta cuando se le pregunta por el tiempo que pueden vivir las arañas, aunque aporta que "la mayoría de las que se adaptan al medio subterráneo retadan su metabolismo, por lo que muchas veces su esperanza de vida también se alarga, aunque aún no se puede saber". Según sus estudios, hay "casos extremos" en los que arañas "completamente adaptadas" a entornos como cuevas llegan a vivir hasta 12 o 16 años. "Las que hemos descubierto ahora es posible que vivan uno o dos años, pero podría ser que vivieran más tiempo", apunta.

Ejemplar hallado en la Vall de Gallinera / INFORMACIÓN
Arañas alicantinas
La procedencia de estos pequeños animales ha proporcionado el nombre de las especies descubiertas. Una es la Cybaeodes bernia, por el hallazgo en la sierra homónima y de la cual se encontraron 16 ejemplares; y otra la Cybaeodes gallinera, de la cual solo se encontró uno, por la razón de haberla encontrado en esta localidad. Los investigadores también han descrito por primera vez el macho de la especie Cybaeodes magnus, de la que hasta ahora solo se conocían hembras. “Esto demuestra que aún quedan especies animales por descubrir incluso en nuestro país y que además hay que estudiar más los hábitats poco conocidos como el medio subterráneo superficial y el medio subterráneo en general, porque alojan sorpresas como esta”, dice Domènech. Los ejemplares localizados en la sierra de Bèrnia miden unos 4,2 milímetros de cuerpo y 1,9 centímetros sumando las patas, y el de la Vall de Gallinera unos 4,3 milímetros y 1,2 centímetros respectivamente.
Aún quedan especies animales por descubrir incluso en nuestro país. Hay que estudiar más los hábitats poco conocidos
El mismo investigador reflexiona que “muchas veces se hace énfasis en la conservación, pero el primer paso es conocer qué fauna tenemos para saber qué tenemos que proteger, y el primer paso es poner nombres y describir lo que descubrimos”. En Alicante quizá haya aún ejemplares de otras especies por encontrar. Serán la ciencia la que lo confirme.
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