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SuicaFilms, del crowdfunding a producir a otros

La productora creada en 2013 por el ilicitano Pepe Andreu y por Rafa Molés, con tres largometrajes nominados en los Premios del Audiovisual Valenciano, suma ya una decena de títulos propios y coproducciones

Fotograma de Five days to 
dance y un momento del  
rodaje. suicafilms

Fotograma de Five days to dance y un momento del rodaje. suicafilms

Pepe Andreu (Elche, 1973) y Rafa Molés (Les Alqueries, Castellón, 1974) tienen el periodismo de fondo y se conocen desde que trabajaron juntos en el programa Dossiers de Canal 9, pero antes de que desapareciera la antigua televisión autonómica ya barruntaban la idea de «contar otro tipo de historias que no tenían cabida en la tele y probar otra forma de narrar», según explican ellos mismos. No tardaron mucho. En 2013, apropiándose del nombre de la tarjeta de metro japonesa (suica, que significa también sandía), y con 3.000 euros mínimos de capital, decidieron crear su propia productora, SuicaFilms, con la que empezaron a preparar su primer documental, Mujeres de Tokio, que curiosamente aún no han acabado.

Hoy, esta productora creada a medio camino entre Elche y València está detrás de una decena de películas, fundamentalmente de corte documental -Five days to dance, Experiment Stuka, Sara Baras. Todas las voces, Wonderful Losers. A different World, Motherhood, Picades contra el vidre, Viatge d’hivern y Lobster Soup- pero también de ficción, terreno en el que se han adentrado en estos últimos años como coproductores de L’Ofrena, dirigida por Ventura Durall, y La mort de Guillem, de Carlos Marqués-Marcet. Ambas, junto al documental rodado en Islandia Lobster Soup, dirigido y realizado por Andreu y Molés y con cuatro candidaturas propias, están nominadas a los III Premios del Audiovisual Valenciano, organizados por Cultura de la Generalitat y cuyos galardones se entregan este sábado en València.

Lejos queda ya el crowdfunding realizado para levantar Five days to dance, esa experiencia educativa con el baile como inspiración, que se presentó en DocsBarcelona, llegó a San Sebastián y se proyectó en más de 80 salas del país.

Pepe Andreu y Rafa Molés, durante el rodaje del documental Experiment Stuka. suicafilms

«Parece que lo hacemos siempre al revés y empezamos sin tener la financiación, por eso siempre llevamos proyectos paralelos. Pero ir a festivales como San Sebastián te da mucha visibilidad y en ese momento fue importante porque veníamos de un desierto: aquí la tele había cerrado, la industria audiovisual estaba hundida y habían desaparecido muchas productoras», apunta Andreu, que considera que ocho años después la situación en la Comunidad Valenciana ha mejorado «con una televisión pública que apoya proyectos y el Institut Valencià de Cultura que ha empezado a hacer funcionar la maquinaria audiovisual».

Aunque Andreu (realizador) y Molés (periodista) empezaron fijándose más uno en la cámara y otro en el guion, «enseguida lo mezclamos todo y vamos mano a mano en guion y dirección. Somos muy caóticos pero nos complementamos». De igual modo, llevar proyectos en paralelo les ha traído «regalos» como «que nos busquen y nos propongan participar en otras películas como productores», destacan. Es el caso de las dos cintas de ficción antes señaladas que, «aunque no sales en los créditos, haces posible las películas, aportas localizaciones, casting o rodaje; nosotros las metemos en la misma olla y las sentimos como propias».

Este paso a la ficción, que -sin dejar de lado el documental- continuará el próximo año produciendo el largometraje El agua de la oriolana Elena López Riera, es un camino abierto que les recuerda la primera historia que escribieron y guardaron en un cajón -y ahí sigue- «porque en el documental nos manejábamos bien pero la ficción tiene más envergadura y esperamos a tener más experiencia».

Hoy, siete años después y tras volver a San Sebastián con Lobster Soup, Molés subraya que no olvidan «la sensación de vértigo que teníamos al principio» y continúan fieles a la idea de que «con lo que vamos aprendiendo nos quedan muchas películas por hacer. Ahora somos más conscientes de la parte dura y tenemos más quemaduras, pero seguimos queriendo hacer cine».

SuicaFilms, del crowdfunding a producir a otros

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