La comunidad británica, un poco ajena porque no entiende o un poco sorda porque no quiere entender, sigue disfrutando de las terrazas de los pubs ubicados en la conocida como zona inglesa, aún a pesar de que en España se haya decretado el estado de alarma.

A tan solo unas horas de que se lleve a cabo formalmente el cierre de bares, restaurantes y toda clase de establecimientos de ocio, los turistas procedentes del Reino Unido tratan de aprovechar hasta el último minuto.

Cabe destacar que muchos de estos visitantes llegaron atraídos por la celebración de Saint Patrick, una importante fiesta irlandesa que se celebra cada año el 17 de marzo y que tiene gran arraigo en Benidorm.

Según la presidenta de la Asociación de Empresarios Británicos de Benidorm, Karen Cowles, esta fiesta atrae a unos 8.000 turistas llegados desde las islas. Siendo, detrás de la Fancy Dress Party, celebrada al siguiente día de la finalización de las Fiestas Mayores Patronales de Benidorm, uno de los momentos de mayor afluencia de «brits» a esta ciudad.

Cowles, explica que esperan que haya una avalancha de cancelaciones. Lo que llama la atención es que la crisis sanitaria no haya afectado la afluencia de británicos, sin embargo, el decreto de cierre de establecimientos como bares y restaurantes si que podría disuadirlos de viajar.

Brexit

Por otro lado, los residentes en Benidorm, pero de nacionalidad británica, siguen llevando a cabo los trámites necesarios para poder regularizar su situación migratoria antes de que se ejecute definitivamente la salida del Reino Unido con todas sus consecuencias.

Estos ciudadanos también se están viendo afectados por el coronavirus. En la Comisaría de la Policía Nacional de Benidorm, ahora mismo solo hay un funcionario atendiendo la ventanilla de extranjería. Además, siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias, "solo se está permitiendo el acceso a la persona que será atendida en ese momento, de modo que el resto de usuarios esperan en la acera de enfrente a que les toque el turno", señala Karen Cowles.