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El reto de bailar en cinco días

El ilicitano Pepe Andreu codirige junto a Rafa Molés el documental Five days to dance, que clausurará el festival de cine internacional DocsBarcelona el 1 de junio. El proyecto muestra el poder transformador de la danza en la adolescencia

El reto de bailar en cinco días

Five days to dance es el primer documental que firman conjuntamente el realizador ilicitano Pepe Andreu y el periodista castellonense Rafa Molés y esta ópera prima ha sido elegida para clausurar el prestigioso festival internacional de cine documental DocsBarcelona, que celebra su decimoséptima edición del 28 de mayo al 1 de junio.

El proyecto de Andreu y Molés cuenta la historia real de un propósito: el de dos coreógrafos -la vasca Amaya Lubeigt y el holandés Wilfried Van Poppel- que consiguen hacer bailar cada semana en diferentes ciudades europeas a un grupo de estudiantes en plena adolescencia. En Five days to dance, la experiencia narrada fue la vivida por alumnos de 3º y 4º de ESO de un instituto de San Sebastián.

«El reto es difícil porque los coreógrafos llegan a un instituto y les dicen a los alumnos que tienen cinco días para aprenderse una coreografía de danza contemporánea, subirse a un escenario y bailar», explican los directores, que indican que los bailarines, asentados en Bremen desde hace quince años y que han trabajado con profesionales como Pina Bausch, Susanne Linke o Urs Dietrich, han decidido trabajar ahora con gente que jamás ha bailado.

El documental trata de transmitir, más allá de la estética que envuelve a la danza, los cambios que el baile es capaz de provocar en los propios adolescentes, el poder transformador que tiene sobre el grupo, cuyo resultado cuestiona ideas preconcebidas sobre la educación o el éxito.

«Introducen un elemento nuevo, la danza, en ese microcosmos de adolescentes en un instituto. A lo mejor la chica guay de la clase baila fatal y el que habla todo el rato en clase es ahora el primero de la fila. Aunque es una actividad obligada, muchos se niegan a bailar al principio, o no se atreven», explica Molés, que indica que el baile «les cambia el idioma en el que se relacionan y cuestiona el rol social que tiene cada uno».

«La plasticidad de la danza es un experimento para ver los cambios en la adolescencia», añade Andreu, mientras Molés señala que con esta iniciativa se cuestiona una educación en la que se prima la adquisición de conocimientos y no las relaciones o las habilidades sociales, «con capacidades que no se explotan dentro de lo que se conoce como inteligencia múltiple o emocional».

Conocida la iniciativa de los coreógrafos, transcurrieron dos años desde que Andreu y Molés gestaron la idea hasta que la han podido materializar en 77 minutos de metraje documental, con varias semanas de rodaje en Alemania y en San Sebastián. La ciudad donostiarra fue la primera española incluida en un proyecto que se ha desarrollado, sobre todo, en Alemania, pero también en Austria, Holanda o Palestina.

El documental ha sido llevado a cabo entre la productora valenciana Suicafilms y la vasca REC Grabateka Estudioa, sin ninguna ayuda oficial y con una campaña de crowdfunding que consiguió la aportación de más de un centenar de personas hasta alcanzar los 139.000 euros de coste.

Colaboraciones

Entre las colaboraciones logradas para la película destaca Joan Valent, nominado a los Goya por la banda sonora de Las brujas de Zugarramurdi, que es autor de los temas de la coreografía final; el grupo castellonense Montefuji se ha encargado de la música original y la reconocida ilustradora valenciana Paula Bonet, que acaba de publicar su libro Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End, ha diseñado el póster.

La intención del equipo es continuar el recorrido de presentación de Five days to dance en festivales nacionales e internacionales, y el proyecto está pendiente de un acuerdo de distribución en cincuenta salas de España y Latinoamérica. Valencia será una de las ciudades en las que se estrenará el documental y trabajan por que llegue también a Alicante.

Andre y Molés están «encantados» con su participación en DocsBarcelona, «ya que es nuestro primer proyecto y no pensábamos estar en uno de los festivales internacionales más importantes de documentales», indica Andreu, que considera que pese a no entrar en competición, «el trabajo se proyectará en la clausura y tendrá mucha visibilidad». Ambos continúan con otros documentales en marcha y en mente, entre ellos uno sobre la desigualdad de la mujer en el mundo desarrollado titulado Mujeres de Tokio.

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