¿Cómo afecta nuestra forma de comprar en el medio ambiente? ¿Y desde un punto de vista social? ¿Y a nuestra salud? ¿Es necesario un cambio en nuestra forma de consumir? ¿Por qué? Estas preguntas fueron respondidas el pasado miércoles en un evento sobre consumo responsable organizado por el periódico INFORMACIÓN en el que cuatro expertos coincidieron en la importancia que tiene crear una sociedad educada en consumo responsable para minimizar las amenazas ambientales, mejorar la salud y ayudar a la economía local.

Soledad Morales, presidenta de la Federación Provincial de Consumidores y Amas de Casa Lucentum; César Anca, presidente de la Asociación de Restaurantes de Alicante; Javier García, profesor asociado de Comunicación en la Universidad de Alicante y miembro del Grupo de Investigación de la Marca Corporativa; y Luis Consuegra, director provincial de Relaciones Externas de Mercadona, fueron los participantes de un evento en el que se puso de manifiesto que las decisiones de la población a la hora de comprar y consumir tienen un efecto a escala global.

Por ello, la presidenta de la Federación Provincial de Consumidores y Amas de Casa Lucentum consideró que lo más importante para fomentar este consumo crítico y sostenible es la formación y la información. «El consumidor tiene un poder del que muchas veces no es consciente, ya que con su capacidad de compra puede cambiar el mundo», resaltó. Sin embargo, para que las personas sean conscientes de este poder «tienen que estar formadas e informadas, por lo que nosotros siempre hemos defendido que los colegios tengan la asignatura de ‘Consumo’ porque, de un modo u otro, todo lo que hacemos es consumir».

En esta línea, César Anca señaló que el sector de la hostelería lleva años apostando por la sostenibilidad y el consumo responsable. «Nosotros actuamos sobre lo que denominamos las tres ‘P’: productos, planeta y personas», indicó. Asimismo, señaló que una labor importante que cada vez hacen más los profesionales de la restauración es de información a los clientes trabajando con productos de proximidad, de temporada y proponiendo a las personas con nuestros platos una alimentación más de temporada, natural y con productos más ecológicos. Fruto de este compromiso por la formación en consumo responsable, anunció que están trabajando en la publicación de un libro de recetas con elaboraciones que se pueden hacer con «esas sobras que siempre nos quedan cuando cocinamos en casa y las tiramos a la basura porque no sabemos qué hacer con ellas».

“El consumidor tiene un poder del que no es consciente. Con su capacidad de compra puede cambiar el mundo”.

SOLEDAD MORALES

No más desperdicios alimentarios: la política de Mercadona

Sobre desperdicios alimentarios también habló el responsable de Mercadona, quien señaló que llevan años trabajando en este campo para ser lo más responsables posible. Así, indicó que Mercadona tiene identificado que uno de los principales motivos por los que se pierde producto es en los pedidos y en la gestión de stock. Por ello, recalcó que nosotros «regulamos muy bien los pedidos que hacemos para evitar acumulaciones, pedimos lo justo y necesario, y no animamos a nuestro cliente (el Jefe) a comprar para almacenar, no hacemos promociones u ofertas. En su lugar disponemos de la política comercial Siempre Precios Bajos, garantizando a los clientes el mínimo precio con la máxima calidad», apuntó.

Asimismo, señaló que otro de los factores que minimizan la pérdida de producto es la formación que hacen de los propios empleados a la hora de la manipulación de los alimentos. «El hecho de que nuestros trabajadores están formados para no dañar los productos al manipularlos y la responsabilidad de no hacer más pedidos de lo que podemos vender nos ha llevado a minimizar los desperdicios alimentarios», prosiguió Luis Consuegra.

Además, cuando tienen productos que son aptos para comer pero que no se venden «los donamos a entidades sociales, a las que ya hemos entregado en lo que llevamos de año más de 131.000 kilos de productos además de las entregas diarias a seis comedores sociales de la provincia de Alicante».

Desde su punto de vista, «el desperdicio alimentario es un problema transversal de responsabilidad de todos los que formamos la cadena agroalimentaria, desde el productor hasta el consumidor final». Según la Comisión Europea el desperdicio alimentario se distribuye: 42% los hogares, 39% Industria, 14% canal Horeca y el 5% la distribución.

“Nuestros establecimientos llevan años apostando por la sostenibilidad y muchos lo hacen sin saberlo”.

CÉSAR ANCA

Los participantes del encuentro, en los estudios de INFORMACIÓN TV junto a Toni Cabot.

Producción responsable: economía, ética y compromiso social

Para el profesor de la Universidad de Alicante, hablar de consumo responsable también lleva implícito la producción responsable. En este sentido, las empresas juegan un papel esencial a la hora de desarrollar iniciativas, actividades y modos de producción sostenibles que minimicen las amenazas medioambientales. «Pero, además de la visión medioambiental también debemos tener presente la dimensión social, como el desperdicio alimentario, y la dimensión relacionada con la salud pública».

Para ejemplificar esta dimensión, Javier García recordó que «la diabetes nos cuesta más de 15.000 millones de euros y esta patología está muy relacionada con la alimentación y los hábitos de vida. El consumo responsable tiene que ver también con la prevención de enfermedades y el consumo consciente y crítico puede influir mucho más de lo que pensamos».

De ahí la importancia de la implicación de los productores por desarrollar soluciones o alimentos, si hablamos de alimentación, de un modo transparente, ético y sostenible. «Los productores pueden hacer mucho de cara al año 2025 y deberían de tener un compromiso con estas dimensiones, no sólo por una cuestión de supervivencia económica, sino también por una ética y un compromiso social», reseñó.

Sobre este compromiso a futuro, el director provincial de Relaciones Externas de Mercadona explicó la Estrategia 6.25 de su compañía que contempla que en el horizonte de 2025 la empresa tiene el objetivo de reducir un 25% el uso del plástico, que todos los envases de plástico sean reciclables y reciclar todo el residuo plástico generado en Mercadona frente al 70% que reciclan en la actualidad. «Hemos invertido 40 millones de euros este año y hasta 2025 está previsto invertir 100 millones más La economía circular es una necesidad: es el camino a seguir»., señaló.

“Necesitamos establecer alianzas donde identifiquemos las capacidades de cada uno de los actores y las pongamos en común”.

JAVIER GARCÍA

Los ciudadanos, que son consumidores, se fijan cada vez más en estos criterios a la hora de tomar decisiones. Tal y como apuntó Soledad Morales, «el reciclaje, la reducción de consumo energético, la reutilización de productos o materiales,... los consumidores ahora nos fijamos en estos aspectos, en qué empresa lo vende y la implicación que tiene su modo de fabricar y de relacionarse con el medio ambiente, su huella ecológica,...».

Y es que, al final, «nuestras decisiones de consumo son muy determinantes para el medio ambiente y los consumidores debemos estar informados y formados sobre lo que conlleva el consumo responsable, la apuesta por productos frescos y no conservados, la compra de productos locales o de kilómetro cero (menos gastos y costes de distribución, fomento de economía local),...». En definitiva, un consumo más sostenible.

Consumo sostenible y responsable: Una necesidad

Colaboración de todos los agentes

El director provincial de Relaciones Externas de Mercadona, Luis Consuegra, opinó que para la apuesta por la producción sostenible, el consumo responsable, la difusión de buenos hábitos de vida y la eficiencia energética «necesitamos compañeros de viaje comprometidos: empresas, administraciones públicas y también ciudadanos» y recalcó que poner en marcha iniciativas en esta línea también implica «compromiso, responsabilidad, inversión, conocimiento científico, innovación y visión de cadena».

Algo en lo que coincidieron el resto de participantes en el encuentro como Javier García, quien consideró esencial «tejer lazos» entre todos los agentes implicados para poder acelerar los cambios que son necesarios para fomentar tanto la producción como el consumo sostenible, al tiempo que incidió en la necesidad existente por parte de la Administración Pública y las empresas de articular un mecanismo de transformación en los hosteleros para invertir en la eficiencia energética de sus establecimientos.

«Los hosteleros deben tener cierta ayuda por parte de la administración por que esta tiene capacidad para ayudar a los empresarios a tomar decisiones a la hora de adecuar sus infraestructuras que permitan, por ejemplo, un menor consumo energético», explicó el profesor de la UA, a lo que César Anca apuntilló que «es cierto que podemos invertir en maquinaria para reducir el consumo energético pero esto requiere hacer inversiones importantes que podríamos afrontar si contáramos con el apoyo de la administración en forma de ayudas o subvenciones». En concreto, puso el ejemplo de que un horno de convección puede tener un coste de 5.000 euros.

“En nuestra Estrategia 6.25 hemos invertido 40 millones de euros este año y hasta 2025 está previsto invertir 100 millones más”

LUIS CONSUEGRA

Mercadona, por su parte, sí que ha apostado por la eficiencia energética de forma decidida y ha iniciado un proceso de renovación de sus tiendas con los que espera conseguir un ahorro energético del 40% con respecto a lo que se consume en una tienda tipo. Para ello, la empresa está instalando luminarias tipo LED, el control de señales automático e implementando un mejor aislamiento térmico de los edificios, así como adquiriendo sistemas de refrigeración más eficientes y respetuosos con el medio ambiente. Todo ello sumado a los más de 1.200 puntos de recarga para coches eléctricos en nuestras tiendas y al trabajo realizado en la parte logística, donde «estamos introduciendo camiones a gas que dan como resultado una mejor gestión de los recursos energéticos», explicó Luis Consuegra.