Uvas Cabrera, cinco generaciones con el Moscatel desde la Marina Alta
La compañía familiar de Benissa se incorpora al Club de Empresas Centenarias de la provincia de Alicante tras más de un siglo vinculada el cultivo, la comercialización y la transformación de la uva moscatel

La empresa está dirigida por Dani Cabrera, quinta generación. A su lado se ha incorporado su primo Izan. / INFORMACIÓN
La historia de Uvas Cabrera se puede contar como la historia de una familia, pero también como la de un paisaje. La de unas viñas abiertas al Mediterráneo, protegidas por montañas, trabajadas durante generaciones y marcadas por un aroma muy reconocible: el del Moscatel de Alejandría cuando madura al final del verano en la Marina Alta. Detrás de cada racimo hay una trayectoria que arranca en la segunda mitad del siglo XIX y que ha sabido atravesar carros, hostales, mercados mayoristas, almacenes, nuevas fincas, vinos propios y una forma distinta de entender el futuro agrícola.
El origen se remonta a Vicente Cabrera Baydal, transportista de la época con carros y animales, que logró reunir el dinero necesario para cumplir un sueño muy concreto: comprar una finca. Aquella propiedad, situada en la partida del Quisi, acabaría convirtiéndose más tarde en la conocida Casa de Cristina, vinculada al trabajo de la pasa y la almendra. Eran productos que Vicente vendía en el puerto de Dénia, desde donde partían hacia Inglaterra en una época en la que la pasa era uno de los grandes motores económicos de la zona.

Uvas Cabrera dispone en la actualidad de fincas en Benissa, Gata de Gorgos, Dénia y Teulada, y está incorporando tierras en Hondón de las Nieves. / INFORMACIÓN
Aquel primer gesto, comprar tierra para trabajarla, abrió un camino que hoy alcanza ya la quinta generación. Vicente tuvo seis hijos y fue el quinto, Joaquín Cabrera Ausina, quien acabaría dando un giro decisivo a la trayectoria familiar. Tras casarse, se hizo cargo del Hostal de Benissa, situado en el carrer Nou. Por aquel establecimiento pasaron durante años numerosos compradores que llegaban al municipio para adquirir moscatel. Entre todos ellos, hubo una amistad que resultó determinante: la de José Sanchís, de Picassent, quien convenció a Joaquín de que debía dedicarse de forma más seria a la compraventa de uva moscatel.
Joaquín Cabrera decidió dejar el hostal y centrarse en la uva, combinando la actividad de corredor con la producción. El mercado de Dénia se convirtió entonces en uno de los puntos clave para vender el producto. En esa etapa fueron fundamentales sus hijos, Vicente y Teresa Cabrera Sala, que desde muy jóvenes se implicaron en el negocio familiar y ayudaron a consolidar una actividad que empezaba a crecer.

La trayectoria de Uvas Cabrera arranca en la segunda mitad del siglo XIX. / INFORMACIÓN
El salto comercial llegó en los años cincuenta, cuando la familia compró su primera furgoneta. Aquella adquisición permitió llevar el moscatel fresco más allá de los pueblos cercanos y abrir mercado en Valencia. Sin embargo, las circunstancias cambiaron pronto. El mercado mayorista valenciano comenzó a decaer y la familia tuvo que buscar alternativas para sobrevivir. La respuesta fue abrir una tienda de productos agrícolas en Benidorm, donde Vicente y Teresa vendieron principalmente sus uvas moscatel, tanto a minoristas como a mayoristas.
El matrimonio de ambos hijos obligó a abandonar temporalmente aquella etapa, aunque en el caso de Vicente el paréntesis fue breve. Regresó al negocio con una visión más ambiciosa: llevar la uva moscatel a mercados más grandes, como Barcelona y Madrid, y más adelante a Murcia, Orihuela y Novelda. Esa mirada comercial permitió a la empresa familiar ganar dimensión y conectar la tradición de la Marina Alta con otros territorios productores y compradores.
Fruto de ese crecimiento, la familia alquiló otra propiedad hasta que en 1973 levantó el almacén actual en la calle Lluís Vives de Benissa. Fue un paso importante en la profesionalización del negocio. La empresa crecía, los beneficios también, y la familia decidió invertir en nuevas tierras más allá de su comarca de origen. Una de las zonas elegidas fue Hondón de las Nieves, en el Medio Vinalopó, conocido como el «valle de las uvas» y especialmente vinculado al embolsado de la uva.

El Moscatel de Alejandría es la variedad que ha acompañado a la familia Cabrera durante cinco generaciones. / INFORMACIÓN
La cuarta y quinta generación
Con el paso del tiempo, Ximo y María Francisca, integrantes de la cuarta generación, comenzaron a ayudar durante la época estival. Desde 1995 tomaron el relevo de Vicente, trabajando codo con codo y constituyendo Agrícolas Hnos. Cabrera S.L. Para entonces, buena parte del producto que comercializaban procedía ya de cosecha propia, lo que reforzó la identidad de la empresa como productora y comercializadora. La compra de un segundo almacén en Novelda permitió trabajar mejor el producto procedente del Vinalopó y seguir ampliando capacidad.
Hoy, la empresa está dirigida por Dani Cabrera, quinta generación de la familia. A su lado se ha incorporado también su primo Izan, reforzando la continuidad de una saga que ha crecido sin perder el vínculo con sus raíces.
Uvas Cabrera dispone en la actualidad de fincas en Benissa, Gata de Gorgos, Dénia y Teulada, y está incorporando tierras en Hondón de las Nieves con un objetivo claro: alargar la campaña. La empresa trabaja en un escenario cada vez más exigente, condicionado por el cambio climático, las sequías y las altas temperaturas. El moscatel se ha cultivado tradicionalmente en secano, pero la familia está impulsando la instalación de riego por goteo en sus fincas para proteger la producción en años especialmente secos o calurosos.

El sol y la influencia marina aportan al moscatel de la Marina Alta su carácter aromático y su sabor reconocible. / INFORMACIÓN
La transformación también llega a la forma de cultivo. El moscatel se ha trabajado históricamente en vaso, un sistema tradicional muy arraigado en la zona. Ahora la empresa está empezando a montar fincas en espaldera, un método que permite una mejor aireación de la planta y facilita una gestión más eficiente. El objetivo es avanzar hacia un cultivo lo más ecológico posible, respetando el producto y el entorno, pero sin renunciar a las herramientas que pueden garantizar la viabilidad futura.
Una empresa centenaria
La trayectoria de Uvas Cabrera es también la historia de una adaptación constante. Ahora, la empresa trabaja también en la expansión nacional e internacional, consciente de que el moscatel de la Marina Alta tiene una identidad propia capaz de competir más allá de su territorio natural. Ese equilibrio entre memoria y futuro es lo que explica su incorporación este 2026 al Club de Empresas Centenarias de la provincia de Alicante. AEFA y la Cámara de Comercio han anunciado la entrada de siete nuevas firmas: Aceitunas Serpis, Antiu Xixona, Antonio Cascales Gómez, Azafranes La Llave, Fundiciones Balaguer, Herboristería y Cerámica Vicente Pascual y Uvas Cabrera. Todas ellas serán reconocidas en la VII Gala, que se celebrará el próximo 3 de junio.
Una uva profundamente marcada por el Mediterráneo
La Moscatel de Alejandría es una variedad de uva blanca extendida por todo el mundo, apreciada como uva de mesa, utilizada para elaborar pasas y muy valorada también en vinificación. Su sabor almizclado, su intensidad aromática y su personalidad la han convertido en una de las variedades más representativas del Mediterráneo. Necesita sol, influencia marina y unas condiciones muy concretas para expresar todo su carácter. En la Marina Alta, esa combinación se da de forma natural. Las fincas de Uvas Cabrera se encuentran en un entorno privilegiado, cerca del mar y recogidas entre montañas. Esa situación aporta a la uva un sabor intenso, con matices singulares e incluso ligeros toques salados.

Cinco generaciones unen la historia de Uvas Cabrera con el cultivo del Moscatel de Alejandría en la Marina Alta. / INFORMACIÓN
La uva de mesa de Uvas Cabrera se comercializa tradicionalmente en cajas de dos y cinco kilos. Sus racimos son de tamaño medio, con uvas grandes, carnosas y de sabor muy reconocible. En ellas se concentra la esencia de una variedad que la familia trabaja desde 1895 y que forma parte de la identidad agrícola de Benissa y de la Marina Alta. Pero la empresa no se ha quedado solo en la uva fresca. En los últimos años ha abierto nuevas líneas de negocio vinculadas a los derivados del Moscatel de Alejandría. Uno de los momentos clave llegó en 2016 con la comercialización de su primer vino, «Ximo Cabrera», un moscatel seco que agotó existencias en menos de un año.
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